Este sábado 28 de marzo, millones de personas en distintos países apagarán las luces durante 60 minutos como parte de la Hora del Planeta, una iniciativa global que busca llamar la atención sobre la crisis climática y la pérdida de biodiversidad. La jornada, que se realiza cada año a finales de marzo, invita a reflexionar sobre el impacto de las acciones cotidianas en el medio ambiente y a promover cambios sostenibles.
Impulsada por la organización World Wide Fund for Nature (WWF), esta campaña se ha consolidado como uno de los movimientos ambientales más visibles del mundo. Su dinámica es simple: apagar las luces no esenciales entre las 20:30 y las 21:30, según la hora local de cada país, como un gesto simbólico de compromiso con el planeta.
Hora del Planeta 2026 se celebrará este 28 de marzo con un apagón global de 60 minutos
La iniciativa nació en Sídney en 2007 como una acción local que buscaba generar conciencia sobre el cambio climático. Desde entonces, ha crecido hasta involucrar a más de 190 países y territorios, con la participación de ciudadanos, empresas, gobiernos y monumentos emblemáticos que se suman al apagón voluntario.
Más allá del impacto energético inmediato, que suele ser limitado, el valor de la Hora del Planeta radica en su capacidad de movilizar a millones de personas en torno a una causa común. Para sus promotores, se trata de un recordatorio colectivo de que los desafíos ambientales requieren acciones urgentes y sostenidas en el tiempo.
En ese sentido, la campaña también busca ir más allá del gesto simbólico. WWF ha insistido en que apagar las luces durante una hora es solo el punto de partida para adoptar hábitos responsables, como reducir el consumo de energía, cuidar los recursos naturales y apoyar políticas que enfrenten la crisis climática.

Bogotá se suma oficialmente a la iniciativa
Colombia no es ajena a esta conversación. En Bogotá, la administración distrital confirmó su participación en la jornada. El alcalde Carlos Fernando Galán anunció que la capital se sumará nuevamente a la iniciativa, en línea con los esfuerzos por promover la sostenibilidad y la protección ambiental en la ciudad.
De acuerdo con información oficial, Bogotá se une a esta acción global que, a lo largo de casi dos décadas, ha logrado posicionarse como un símbolo de conciencia frente a los efectos del cambio climático. La participación de la ciudad incluye el apagado de luces en algunos puntos representativos y la invitación a los ciudadanos a sumarse desde sus hogares.
La Hora del Planeta también plantea una reflexión de fondo: ¿qué tanto están dispuestas las sociedades a transformar sus hábitos para enfrentar la crisis ambiental? Aunque una hora sin luz no resuelve el problema, sí pone sobre la mesa la necesidad de tomar decisiones más estructurales.
Así, este sábado, cuando las luces se apaguen en distintas partes del mundo, el mensaje será el mismo: la urgencia de actuar frente a un desafío global que no da espera. Una hora de oscuridad que, en el fondo, busca encender la conciencia colectiva.