Indisposición en la clase política antioqueña

Foto: Hotelplazamayormedellín.com

Los recientes manejos que algunos mandatarios electos le han dado a la composición de sus gabinetes y administraciones en general, además, de algunos tratos que tienen con mala vibra a algunos diputados, concejales y congresistas del departamento de Antioquia.


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La política ha cambiado en los últimos 12 años y de qué manera. Ahora los gobernantes por cuenta de nuevas corrientes, movimientos y plataformas han idealizado campañas mucho más visibles, aparentemente más ciudadanas con altos componentes de opinión y alejadas en cierta parte de las clases políticas y este último elemento bastante impopular en algunos pasajes de la vida democrática colombiana no siempre termina siendo tan innecesaria, todo lo contrario, lo que se ha vuelto moda en estos últimos años es esconder los apoyos políticos bajo el capó del vehículo, llevarlos escondidos, no mostrarlos, no publicar fotos en sus reuniones, no hacer actos oficiales públicos de adhesión, todo lo contrario, ahora la tendencia es mostrarse como independientes, recoger firmas y uno que otro político que se pueda mostrar pues se saca a una tarima, pero hechos tan contundentes como las derrotas de Gabriel Jaime Rico, Juan Carlos Vélez y Alfredo Ramos en Antioquia han demostrado que tomarse fotos con algunos congresistas, levantar la mano de algunos personajes ligeramente cuestionados o simplemente aparecer con un político que puede tener las credenciales, calidades y ser una persona transparente no aportan a la campaña un aire de frescura y sobre todo que congenie con la opinión por lo cual se han vuelto blanco de algunos medios de comunicación, de grupos de activistas, entre otros.

En la composición de estos gobiernos desde las coaliciones para consejos, asamblea, para reencauchar a quienes no logran llegar a un cargo, para simplemente agradecer a quienes se murieron en campaña por que si algo no podrán ocultar algunos mandatarios electos tenían llamadas diarias con los políticos que puedan desconocer y que ni siquiera se atreven a tenderles una mano esto y otras formas y maneras que han tenido luego de electos no han gustado a varios miembros de la clase política tradicional antioqueña y es que este grupo ha sido víctima de una mala fama de ciertas campañas que los hacen ver como un grupo que solamente se necesita en elecciones pero no para gobernar porque eso no da aplausos, eso no lo premian los medios. Este medio ha podido tener conversaciones con distintos líderes de las corporaciones mencionadas y estos han expresado que se sienten no solamente traicionados si no que se sienten como la moza escondida a esa que sacan en campaña por debajo, pero cuando ganan la dejan escondida y olvidada, y sí mucho una picazón y ojo y un pulgar arriba será lo que les enseñan.

Hay un descontento general, hay una desconexión, hay un sentimiento de ingratitud que puede cobrar facturas en próximas elecciones a los políticos que hoy los están desdeñando y es por lo general estas desconexiones que terminan abriéndole paso a esos llamados gobiernos alternativos y gobiernos de opinión que aunque algunos se hacen llamar así, sí tuvieron apoyo político por debajo y mientras que otros no lo desconocieron simplemente se conformaron con decir “nos fuimos con usted, no nos escondimos agradezcan y péguense de las obras que hemos hecho y que vamos a hacer para que mejoren su imagen”.

De tal manera que las relaciones entre esas casas políticas hoy están desgastadas, se podría recomponer claramente, pero se necesita más tacto por parte de algunos mandatarios electos para lograr fortalecer esos lazos, para visibilizar lo que se hace y para tratar de unificar la profesión política que hoy esta mal vista en algunos sectores de la población, los congresistas tienen que tener mucha más visibilidad, pasar de ser una camioneta blindada y un policía detrás a un verdadero líder opinión de gestas sociales, de cruzadas que se dan en beneficio de los ciudadanos de igual manera las corporaciones como asambleas y los conejos municipales tienen que pasar a ser respetados como el carácter de juntas directivas que tienen de escenarios de deliberación política, administrativa y social y que demuestre que sus trabajos están absolutamente articulados con el sentir de la población.