Ingreso básico de subsistencia o ese tiro en el pie para la economía del país

El líder de este proyecto con intereses claramente electoreros, proyecto que además es populista, facilista y demuestra con creces la mediocridad que existe en la mayoría de la clase política del país al momento de proponer programas o políticas públicas…


Por: Maximiliano Valderrama

Desde hace ya varias semanas políticos que hacen parte de los grupos opositores al gobierno nacional, esos que cuestionan la brizna de paja en el ojo ajeno mientras son indiferentes ante la enorme viga de madera que yace en su propio ojo, han venido promoviendo un proyecto para proveer, mediante el ajuste de los decretos emanados por el gobierno nacional en medio de la emergencia económica, lo que para ellos es la solución más adecuada para la crisis social y económica que estamos viviendo por cuenta del Covid-19: un ingreso básico de subsistencia, en adelante IBS.

El líder de este proyecto con intereses claramente electoreros, proyecto que además es populista, facilista y demuestra con creces la mediocridad que existe en la mayoría de la clase política del país al momento de proponer programas o políticas públicas, pretende ofrecer para un grupo indeterminado de ciudadanos en situación de “vulnerabilidad” un Salario Mínimo Mensual Legal vigente hasta por 3 meses por ocasión de la pandemia y con ello garantizarles, según él, lo mínimo para su subsistencia.

Ahora bien, y como lo mencioné en un escrito previo a este, para la mayoría de los políticos colombianos la lógica al momento de definir a quienes ellos mismos llaman los más necesitados, es considerar de inmediato a las poblaciones vulnerables, ya que dicho grupo poblacional no tienen la capacidad de entender que las ayudas que llegan, no tienen nombre ni apellido, y mucho menos son ese cheque en blanco que firman para ser cobrado, y sin darse cuenta, en un par de años.

Reitero es fácil dar a quienes no tienen nada que perder y mejor aún con recursos que son públicos, ayudas que al final si pudiéramos hallar su valor futuro, equivalen claramente a unas tejas, un tamal o al mismísimo Gabo.

*impreso en papel valor.

Ese grupo de poco más de 50 congresistas, donde se incluyen además los cínicos del Partido Farc, busca promover un proyecto que solamente sería posible financiar a través de ciertos mecanismos, de los cuales destaco a continuación los más representativos:

Vía deuda pública (endeudamiento que durante los dos períodos anteriores al del Presidente Iván Duque se incrementó de manera vertiginosa), emisión del banco central (quienes muchos creen que es sólo mandar a hacer billetes y ya, sin entender la presión inflacionaria que tendría jugar a Tio Rico, sin fichas).

Ajuste de rubros de inversión para volcarlos a asistencialismo (el asistencialismo puro, por más que pretendan venderlo como inversión social, no genera desarrollo), vender activos de la nación (ya hicieron ese chiste con la venta de ISA y no se vio la aplicación dinámica de los ingresos obtenidos).

También mediante una reforma tributaria, la cual analizando la agenda política de quienes dicen que con tal de garantizar el IBS la propondrían desde el legislativo, se trata más de una promoción activa de esa lucha de clases que tanto mal ha hecho en Latinoamérica, y sobre la cual se soportan esos discursos trasnochados de personas que creen que un “todo gratis” por cuenta de un estado tercermundista pero bonachón, es posible.

Es cierto, el Covid-19 demostró con creces que el nivel de inequidad y de pobreza en Colombia es peor que los indicadores con los que seguro muchos siguen creyendo que además de ser el segundo país más feliz del mundo, tenemos el segundo himno más bonito después de la marsellesa.

Es cierto también, que los niveles de informalidad laboral y de ilegalidad, validados por una sociedad permisiva o ya entregada a lo que no debería ser, son los que impiden que tengamos una mejor capacidad para responder ante las dificultades, pero ¿entonces la salida a la difícil situación por la que pasa hoy Colombia es garantizar un Ingreso Básico de Subsistencia?, la verdad a mi parecer no.

Y no lo es por unas simples razones donde la cordura en el análisis del mismo puede, además de ser impopular, generar roncha. La principal razón es que hoy no hay manera sensata de financiar ese IBS, el cual se estima dependiendo el político que esté alardeando en medios del orden de unos 23.7 a unos 40 Billones de pesos.

Por otra parte, no está clara la base de beneficiarios del IBS y mucho menos, al no tener información detallada, saber cuántas de esas personas en estado de vulnerabilidad ya son objeto de subsidios o ayudas por parte del Gobierno Nacional (como aquellas familias en acción).

Otra de las razones es que la recepción de ese dinero no garantiza que el mismo retorne con algún ímpetu a la dinámica de una economía formal (lo que coloquialmente se conoce como mover la economía).

Es decir, son recursos que claramente pueden no generar desarrollo, por la destinación de los mismos que aplicarían aquellas personas en situación de vulnerabilidad (las compras y el origen de los productos adquiridos, pueden con un alto grado de certeza no hacer parte de economías legales/formales).

Por otra parte, las entidades territoriales no se encuentran totalmente alineadas con lo que se hace desde el Gobierno nacional y viceversa, lo que, sumado a los claros sobrecostos en contrataciones estatales (sin incluir la galopante corrupción), no permite que haya un inventario único de quienes necesitan de verdad las ayudas.

Adicional a lo anterior, la mentalidad promedio en Colombia es la “del vivo, vive del bobo”, por lo que una vez estén considerados algunos ciudadanos como parte de esa llamada población vulnerable, es prácticamente imposible dar vuelta atrás.

Ahora bien, ¿qué podría hacer el Gobierno Nacional para reactivar la economía de la mejor manera?, la respuesta es simple: agilizar aquellas obras pendientes de infraestructura que han significado que Colombia esté rezagada unos 20 años (si no más), respecto a otras economías de similares condiciones.

Y que quede claro que el rezago al que me refiero, no solamente se relaciona con la mejora de la infraestructura vial, portuaria y de sistemas de transporte masivo, incluyendo el ferroviario, el rezago al que me refiero incluye a aquellos colombianos que no tienen acceso a agua potable, ni al alcantarillado* y mucho menos al saneamiento básico, y ni hablar del estado deplorable de las infraestructuras de red la hospitalaria y educativa.

En lugar de hacerle el juego a una serie de Congresistas que quieren promover modelos asistencialistas con los que a la larga sólo logran capitalizarlos electoralmente y adormecer al pueblo que tanto dicen defender (similar a como hicieron en aquella Venezuela de finales del siglo XX), el Gobierno Nacional debería priorizar inversiones para ser ejecutadas con los recursos que podría generar una nación que promueve la legalidad y la formalidad, con algo que es difícil más no imposible pretender: transparencia y eficiencia.

Es fundamental que el Gobierno nacional diseñe planes de ayuda real para el tejido empresarial, que apunten a la formalización laboral y que trasciendan estos más allá de acceso a créditos en unas no “muy mejores” condiciones y en esas medidas que se han convertido en pañitos de agua tibia para quienes generan empleo y que hoy, la están pasando mal.

Para finalizar ¿dónde están los congresistas que se preocupan por las necesidades y abogan por los intereses de los empleados independientes, así como los de los fami, micro, pequeños y medianos empresarios?… a esos sí que no los veo por ningún lado.

Ah fácil les queda a ellos ser populistas cuestionando los altos salarios de los congresistas, ah difícil que es generar empleo de calidad.


*Nota del Autor: En la anterior columna de opinión mencioné a Rafael Nuñez, expresidente Colombiano quien aparece en los billetes de 50.000 pesos, billetes que su más reciente emisión tienen impresa la imagen del Nóbel de literatura Gabriel García Marquez.

** La deuda pública colombiana, durante el período comprendido entre los años 2010-2018, casi duplica su monto total, donde lo más preocupante es la participación de la misma sobre el PIB, en 2010 era del orden a un 36.52% y en 2018 el porcentaje ascendió a un 52.16%. Fuente: Datos Macro/Banco de la República.

*** Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE, el 92,3% de los Colombianos que viven en zonas urbanas tienen acceso a agua potable, mientras sólo un 88.2% a servicios de alcantarillado, hay poco más de 3,5 millones de personas sin acceso al agua, y se estiman 5,6 millones sin alcantarillado. Las anteriores cifras no cuentan las zonas rurales, la cobertura de los mismos en la ruralidad no supera un 75%.

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