El gigante tecnológico de origen argentino, Globant, atraviesa uno de sus momentos más críticos desde su desembarco en los mercados internacionales. Lo que comenzó como una historia de éxito regional se ha transformado en un complejo escenario judicial en Nueva York, donde una demanda colectiva acusa a la firma de presunto fraude de valores, alegando una desconexión deliberada entre sus promesas de crecimiento y la realidad operativa de sus negocios en América Latina.
Panorama general: La acción legal, liderada por el prestigioso bufete Pomerantz LLP, sostiene que la cúpula directiva de Globant emitió declaraciones engañosas entre febrero de 2024 y agosto de 2025. Según el escrito judicial, la compañía habría inflado las expectativas sobre su desempeño en la región, omitiendo señales claras de un deterioro profundo en mercados estratégicos como Argentina, Brasil y México.
El corazón del conflicto radica en la narrativa corporativa que la empresa sostuvo durante el último año y medio. Mientras Globant proyectaba una imagen de solidez, expansión y contrataciones masivas, los demandantes aseguran que, tras bambalinas, la situación era radicalmente distinta.
La demanda detalla que la empresa enfrentaba una tormenta perfecta:
Cancelaciones sistemáticas de proyectos por parte de clientes clave.
Pérdida de competitividad y fuga de cuentas importantes.
Tensiones laborales internas, derivadas de congelamientos salariales que habrían impactado directamente en la calidad del servicio técnico y, por ende, en la rentabilidad del negocio.
Esta presunta falta de transparencia habría impedido que los inversores evaluaran correctamente el riesgo antes de que el valor de la compañía se desplomara.
Caída histórica de Globant: Los detalles de la demanda en Nueva York que sacude al gigante tecnológico

La respuesta de Wall Street ante la revelación de estos problemas fue contundente. El punto de inflexión ocurrió en febrero de 2025, cuando los resultados financieros mostraron las primeras grietas en el mercado latinoamericano. En una sola jornada, la acción de Globant se hundió un 28%.
La sangría no se detuvo allí. Meses más tarde, al confirmarse una contracción interanual del 9% en los ingresos provenientes de la región, el pesimismo se apoderó de los inversores. En el transcurso de un año, la capitalización bursátil de la empresa ha sufrido una erosión alarmante, con una caída acumulada que supera el 60%.
Por qué es importante: Este litigio pone de manifiesto la vulnerabilidad de los unicornios tecnológicos latinoamericanos frente a contextos macroeconómicos adversos. La propia Globant ha admitido recientemente que la inflación, la volatilidad cambiaria y la inestabilidad política han ralentizado el ritmo de nuevos contratos. Sin embargo, para la justicia estadounidense, la cuestión no es el entorno difícil, sino si la empresa fue honesta con sus accionistas sobre el impacto de estos factores.
Expertos del sector advierten que las implicancias de este caso van más allá de una posible indemnización millonaria:
Acceso al crédito: El escrutinio judicial suele encarecer el financiamiento futuro.
Reputación corporativa: La confianza de los clientes globales podría verse comprometida ante las dudas sobre su ética de gestión.
Políticas de Disclosure: El caso obligará a las tecnológicas regionales a ser mucho más rigurosas y conservadoras en sus proyecciones ante la SEC (Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU.).
El proceso recién comienza. Los inversores afectados tienen plazo hasta junio de 2026 para adherirse a la demanda colectiva. Mientras tanto, el mercado observa con cautela. En un ecosistema donde la credibilidad es el activo más preciado, Globant se enfrenta al reto de demostrar que su crisis fue el resultado de una coyuntura externa impredecible y no de un intento orquestado por maquillar sus libros frente a Wall Street.
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