Colombia se prepara para conocer uno de los datos económicos más relevantes del inicio de año: el Índice de Precios del Consumidor (IPC), que será divulgado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) este jueves 8 de enero a las 6:00 de la tarde. La cifra marcará el punto de partida para múltiples decisiones que afectan directamente el bolsillo de los hogares y el rumbo de la economía en 2026.
El IPC es el principal indicador que mide la variación de los precios de los bienes y servicios que consumen las familias. Por eso suele describirse como el “termómetro” del costo de vida. Su cálculo no es una estimación abstracta: se construye a partir de un seguimiento permanente en 38 ciudades del país, donde el Dane recopila información de cerca de 55.000 establecimientos, que incluyen desde tiendas de barrio hasta grandes superficies.
El dato de inflación (IPC) definirá los ajustes de arriendos, servicios y salarios en 2026
Ese trabajo de campo permite actualizar una canasta de referencia compuesta por 443 productos y servicios, agrupados en 12 grandes categorías de gasto. De esta manera, el indicador busca reflejar cómo cambian los precios para hogares de distintos niveles de ingreso, desde los más vulnerables hasta los de mayores recursos.
Más allá de su valor estadístico, el IPC tiene efectos prácticos inmediatos. En Colombia, este indicador es la base para el ajuste de una amplia gama de contratos y tarifas. Uno de los casos más sensibles es el de los arriendos de vivienda urbana, cuyo incremento máximo permitido por ley está atado a la inflación causada el año anterior. Es decir, el dato que se conocerá este jueves marcará el techo de los aumentos que podrán aplicarse en 2026.
También incide en los costos de servicios como telefonía móvil, planes de gimnasios, educación y salud. Las matrículas de colegios y universidades, así como los planes de medicina prepagada y algunas cuotas moderadoras, suelen actualizarse con referencia directa al IPC. A esto se suma el impacto en las tarifas de servicios públicos como agua, energía y gas, que utilizan la inflación como uno de sus factores de indexación.
En el ámbito laboral, muchas empresas toman el IPC como piso para los incrementos salariales, con el objetivo de evitar que los trabajadores pierdan poder adquisitivo frente al aumento del costo de vida. Por eso, la cifra no solo interesa a economistas y analistas, sino también a millones de personas que dependen de un salario o de ingresos fijos.
Las expectativas sobre el dato de 2025, que se conocerá ahora, están marcadas por un comportamiento mixto de la inflación durante el año. En noviembre, la variación anual se ubicaba alrededor del 5,3%, impulsada por rubros como restaurantes, hoteles y educación, que mostraron alzas superiores al promedio. En contraste, los alimentos ayudaron a moderar la inflación gracias a la caída en productos básicos como el tomate y la cebolla.
Con base en esa tendencia, distintas entidades financieras han publicado sus proyecciones. Bancolombia y el Banco de la República estiman que la inflación cerrará cerca del 5,1%, mientras que firmas como Corficolombiana prevén un resultado algo más alto. Por su parte, Anif ubica el dato en torno al 5,3%.
El resultado final, que se revelará este jueves, será clave para definir cómo arrancará el año en términos de costos, ingresos y políticas económicas. Para los hogares, no se trata solo de una cifra: es el número que determinará cuánto suben los arriendos, las matrículas, los servicios y, en muchos casos, también los salarios durante 2026.
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