Keiko Fujimori gana la segunda vuelta en Perú tras un ajustado escrutinio de la ONPE

La líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, se ha consolidado como la ganadora de la segunda vuelta en Perú tras culminar el agónico conteo oficial de votos.

¿Cuál es el contexto?: El panorama político peruano ha sellado un capítulo definitivo. Tras diecisiete días de máxima tensión y un escrutinio llevado al milímetro por los organismos electorales, los datos oficiales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirman una brecha estadísticamente insuperable. Keiko Sofía Fujimori Higuchi, de 51 años, se convertirá en la primera presidenta electa en las urnas de la historia de la nación andina.

La victoria de la abanderada de la derecha conservadora llega tras un proceso electoral de infarto que evoca la profunda polarización del país. Con más del 99.8% de los sufragios contabilizados, Fujimori capitalizó el 50.12% de los respaldos, superando por una ventaja de apenas 44,000 papeletas a su contendiente de izquierda, el actual parlamentario y exministro Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), quien obtuvo el 49.88%.

Keiko Fujimori presidenta: los desafíos económicos y el plan de Gobierno para el nuevo Perú

El triunfo representa un hito personal y político para la líder de Fuerza Popular. Tras haber mordido la derrota en las segundas vueltas de 2011, 2016 y 2021 todas ellas resueltas por diferencias menores al 1%, la perseverancia de la ex primera dama logró imponerse al fuerte sentimiento de rechazo que históricamente ha frenado sus aspiraciones presidenciales.

El peso del voto en el extranjero, particularmente la masiva participación de las comunidades peruanas residentes en los Estados Unidos, terminó por inclinar la balanza a favor de la candidata derechista en las jornadas finales del conteo.

Keiko Fujimori presidenta: los desafíos económicos y el plan de Gobierno para el nuevo Perú
Foto: redes sociales

Frente al desenlace, la atmósfera política se mantiene caldeada. Su rival, Roberto Sánchez, ha impugnado activamente los votos emitidos en el exterior y ha manifestado públicamente que no reconocerá la legitimidad de la administración entrante, convocando a sus bases a movilizaciones callejeras.

Fujimori asumirá las riendas del Estado el próximo 28 de julio, convirtiéndose en la novena persona en ocupar el sillón presidencial en un lapso de tan solo diez años. Heredará una nación severamente fragmentada y golpeada por una prolongada inestabilidad política que vio pasar tres gobernantes interinos en el último año tras la destitución de Dina Boluarte a finales de 2025.

«Nos vamos a enfocar sobre todo en las zonas donde todavía hay desconfianza hacia nuestro grupo político», declaró Fujimori ante los medios, anticipando que buscará conformar un gabinete de perfil técnico, «abierto, plural y con experiencia».

A pesar de que el marco macroeconómico de Perú ha mostrado una notable resiliencia frente al caos político —con un crecimiento del 3.4% y una inflación controlada, la inseguridad urbana, la extorsión y el crimen organizado figuran como las demandas más urgentes de la ciudadanía. La promesa de imponer «orden» bajo el modelo económico de libre mercado instaurado en la década de los noventa será el eje central de su arranque de gestión.

Con un Congreso donde su agrupación contará con una bancada robusta en el restaurado Senado, el nuevo gobierno buscará destrabar grandes inversiones mineras y reducir trabas burocráticas para formalizar el comercio. Sin embargo, el verdadero examen de Keiko Fujimori será demostrar si puede pacificar los ánimos de un país fracturado o si, por el contrario, su mandato profundizará la histórica confrontación civil.

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