¿La Bolsa de Valores se inclina por un cambio de Gobierno?

Aunque el mercado celebra un posible cambio político en 2026, expertos advierten que un desenlace distinto podría provocar correcciones abruptas, salidas de capital y mayor volatilidad financiera.

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Por estos días, la Bolsa de Valores de Colombia se ha convertido en un termómetro político tan observado como las encuestas. Mientras el debate público sigue marcado por la polarización y la incertidumbre electoral, el mercado accionario parece enviar un mensaje claro: los inversionistas están descontando un cambio de gobierno en 2026, con un Congreso y un Ejecutivo más cercanos al centro o a la centro-derecha, y un entorno más amigable con la inversión privada.

Panorama general: El comportamiento reciente del MSCI Colcap es el principal argumento. El índice viene de un 2025 excepcional y, a enero de 2026, ya rompió la barrera de los 2.000 puntos, niveles que no se veían desde hace casi una década, con un avance cercano al 20 % solo en el primer mes del año. Todo esto, en un contexto macroeconómico que sigue siendo retador.

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“Lo fascinante es que los activos locales se han desmarcado de los fundamentales operativos”, explica Wilson Tovar García, Gerente de Investigaciones Económicas de Acciones & Valores SA. A su juicio, la señal más clara de que el mercado está anticipando un giro político es la compresión de las primas de riesgo, pese a que la inflación sigue presionada por el aumento del salario mínimo y las tasas del Banco de la República podrían cerrar el año cerca del 11 %.

Las acciones, señala Tovar, no están subiendo porque las utilidades actuales sean extraordinarias, sino porque los múltiplos de valoración se están expandiendo. “El mercado no está comprando el presente, está comprando el mañana”, resume. A esto se suma el retorno gradual de flujos institucionales extranjeros, que habían mantenido a Colombia en una posición de cautela. Para muchos inversionistas, el ciclo de políticas percibidas como poco amigables con el mercado estaría llegando a su fin.

El liderazgo de los sectores minero-energético e infraestructura refuerza esa lectura. Son, precisamente, los más golpeados por la incertidumbre regulatoria entre 2023 y 2024, y también los más sensibles a decisiones políticas.

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“La apuesta es por una normalización regulatoria”, explica Tovar. El repunte de compañías ligadas al petróleo, el cobre y el oro, impulsadas también por los precios internacionales— refleja la expectativa de que el próximo gobierno reactive la exploración de hidrocarburos y la firma de nuevos contratos mineros bajo reglas más previsibles. En infraestructura, el mercado empieza a descontar un mayor impulso a proyectos 4G y 5G como motor de reactivación económica.

Bolsa de Valores de Colombia anticipa un cambio político rumbo a las elecciones de 2026

Bolsa de Valores de Colombia anticipa un cambio político rumbo a las elecciones de 2026

Por qué es importante: Para Sebastián Toro, fundador de Arena Alfa, el fenómeno responde a múltiples factores, pero la expectativa política es central. “Los inversionistas estamos esperando un cambio de gobierno. El escenario que no está descontado es que gane un candidato como Iván Cepeda. Ese es un escenario que ni los fondos ni los inversionistas están considerando”, afirma.

Toro también subraya el peso del ciclo global de materias primas. El fuerte repunte del oro y la plata ha valorizado naturalmente a los sectores extractivos, mientras el llamado “ciclo emergente” ha impulsado a bolsas como la colombiana, la chilena o la brasileña. “Chile es un gran espejo. Las dos bolsas se han movido prácticamente igual. En Chile se descontó el riesgo electoral y, tras el cambio de gobierno, el mercado siguió subiendo”, añade.

La idea de que el rally bursátil sea una señal inequívoca de anticipación electoral. Andres David Rico, economista y coordinador académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad de La Sabana, plantea una lectura más estructural y cauta.

Desde su perspectiva, los movimientos recientes deben leerse en un horizonte de largo plazo y no como respuestas tácticas. “Lo que estamos viendo es, principalmente, un proceso de repricing del riesgo soberano y doméstico”, explica, asociado a la caída de los CDS, del EMBI Colombia y al abaratamiento de las coberturas cambiarias vía NDF. Para Rico, estas señales reflejan ajustes marginales de percepción de riesgo más que una apuesta electoral consolidada.

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Bolsa de Valores de Colombia anticipa un cambio político rumbo a las elecciones de 2026

El economista advierte que el mercado accionario colombiano es poco profundo y altamente concentrado. Cerca del 62 % de la capitalización se explica por unos pocos emisores, con Ecopetrol representando alrededor del 26 %, y la capitalización bursátil apenas equivale al 4,2 % del PIB, frente a cerca del 46 % en Brasil. “En este contexto, los precios reflejan flujos marginales y restricciones de liquidez, más que probabilidades políticas agregadas”, señala.

En esa línea, Rico sostiene que el mercado no predice quién gana las elecciones. “Lo que mide es el nivel de incertidumbre, la prima por riesgo regulatorio y el rango de escenarios plausibles”. Las encuestas capturan preferencias declaradas; el mercado descuenta flujos y riesgos. En un mercado como el colombiano, la lectura correcta es entenderlo como un termómetro de incertidumbre político-económica, no como un oráculo electoral.

Detalles: Más allá de las diferencias de enfoque, el consenso aparece cuando se habla de riesgos. Tanto Tovar como Toro coinciden en que el mercado podría estar entrando en una zona delicada. “Creemos que lo mejor del rally ya pasó”, advierte Toro. Desde su óptica, el escenario positivo está ampliamente incorporado en los precios, mientras que un resultado político adverso no está siendo descontado.

Tovar coincide en la advertencia. Si el resultado electoral de 2026 no valida las expectativas actuales y se impone un proyecto que mantenga o profundice la incertidumbre sobre el modelo económico, el ajuste podría ser rápido y severo: correcciones abruptas en la bolsa, salida de capitales de corto plazo y presión adicional sobre el dólar.

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