viernes, diciembre 1, 2023

La mano de Uribe: Paloma Valencia

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Lo sucedido recientemente muestra cómo se manejará el poder en gobierno y Senado, donde Uribe impondrá sus ideas a través de Paloma Valencia y otras senadoras dispuestas a hacerlo siempre.


Por: Cecilia López

Si a alguien le queda alguna duda sobre la intervención del expresidente Uribe en las decisiones del nuevo gobierno en cabeza del presidente electo, Iván Duque, lo sucedido durante esta última semana confirman esa sospecha. Imponer sus ideas no será resultado de su intervención directa ni en el Congreso de la República, donde tienen muchos seguidores, ni en los medios de comunicación. Su influencia la logrará a través de personas o mejor, senadoras como Paloma Valencia y otras, a quienes les produce una especial satisfacción hacer realidad los deseos del expresidente. Seguramente en ese grupo entran muchos hombres, pero limitando ese ejercicio a las mujeres, sin duda se pueden agregar a este grupo, Maria Fernanda Cabal a quien el país conoce porque no ignora los límites y a Maria del Rosario Guerra quien abandonó sus cualidades académicas para convertirse en una política dogmática estilo Uribe.

Sin haberse posesionado el gobierno electo, el presidente Duque cumpliendo claramente mandato de su jefe y contradiciendo sus palabras, puso al gobierno Santos contra la pared al oponerse a través de su numerosa bancada, al proyecto de reglamento de la Justicia Especial para la Paz, JEP. Y Paloma Valencia que es maestra en este tipo de jugadas creyó salirse con la suya separando a los militares del ámbito de acción inmediata de la JEP hasta que se creara un esquema especial para juzgarlos. Sin entrar en temas desconocidos por nosotros los economistas, lo que sí es evidente es que el expresidente Uribe le teme a que los militares hablen. Esto lo lleva a impulsar al nuevo presidente a que primero use argumentos que se le tumbaron de inmediato y segundo, que lleve a su bancada a decisiones que también se le pueden caer por parte de la Corte Constitucional o que, como han mencionado los que saben de estos temas, que la Corte Penal Internacional que opera cuando falla la justicia de la nación, intervenga.

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La cara satisfacción por la labor cumplida de Paloma Valencia ya da muestras de cómo se manejará el poder no solo en el Senado, donde no pasará nada que perturbe al expresidente Uribe, sino también en el gobierno.  El Ejecutivo no moverá un dedo en temas no autorizados por su gran jefe, el “presidente eterno” como lo denominó el nuevo mandatario de los colombianos. Preparémonos para avanzar hacia ese modelo de gobierno que el 46 % de la población de este país no quiere.

Pero también preparémonos para estar atentos a estas manos de Uribe en todos los campos. Que Dios nos coja confesados si además de presidente el uribismo se queda con la presidencia del Senado, en otra de sus manos femeninas, como Maria del Rosario Guerra, y con unos ministros muy cercanos no solo a sus ideas, lo cual no puede cuestionarse, pero también a sus mandatos, lo que sí sería sumamente grave.

Los colombianos debemos estar alertas para que no se vuelva realidad que estamos frente a un “presidente eterno”, porque hasta allí nos llegó esa democracia, aunque imperfecta, de la cual siempre nos hemos sentido orgullosos. Sería un período lleno de manos de Uribe por interpuestas personas, especialmente mujeres. ¿Que será lo que tiene Uribe que las convierte en sus mejores intérpretes de su voluntad?  Ya lo vivimos en sus dos períodos presidenciales anteriores, cuando logró un ejército de seguidoras que terminaron en posiciones muchas veces de niveles superiores a sus capacidades. Algunas lograron superar ese reto pero otras hoy están en trabajos más acordes con su formación. Pero hubo costos para el país, sin la menor duda.

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