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La resaca accionaria

Cien días de infarto
Foto: 360 RadioCo
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La resaca accionaria: Aunque la pandemia fue un golpe durísimo para muchos mercados accionarios, la mayoría recuperaron sus niveles durante el mismo año 2020 y siguieron por mucho tiempo el ciclo alcista…


Por: José Miguel Santamaría Uribe

Cada vez que retomo el tema accionario colombiano y le hago un breve análisis, quedo más atormentado. No ha habido una receta que lo pueda sacar del hueco en que se encuentra. El gobierno Duque no fue la excepción: terminó siendo un muy mal cuatrienio para las acciones.

En términos numéricos el índice Colcap estaba en agosto del 2018 por los lados de 1.530 puntos y termina en el 2022 cercano a los 1300 puntos. Esto nos da una caída de alrededor del 17%. El índice tuvo su punto más alto en enero del 2020 en 1676 puntos, justo antes del inicio de la pandemia.

Aunque la pandemia fue un golpe durísimo para muchos mercados accionarios, la mayoría recuperaron sus niveles durante el mismo año 2020 y siguieron por mucho tiempo el ciclo alcista. De hecho, el índice S&P500 subió durante el mismo cuatrienio más del 38%. En Colombia nunca se logró esa recuperación.

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Si lo miramos por acciones individuales los números son igual de malos. La acción de Ecopetrol tenía un precio de 3.070 pesos y hoy se encuentra a 2.200 pesos; la acción preferencial Bancolombia inició a 34.000 pesos y hoy se encuentra a 32.000 pesos.

Diferente mención debemos hacer sobre las acciones que fueron sujeto a operaciones de compra por parte del Grupo Gilinski como Grupo Nutresa, Grupo Sura y Grupo Argos que tuvieron un comportamiento disímil, aunque los inversionistas pudieron vender sus posiciones a buen precio. Estas acciones perdieron gran parte del flotante que tenían y muy seguramente cuando se acabe la operación terminarán no listadas.

La gran Misión del Mercado de Capitales que lanzaron en el 2018 con bombos y platinos resultó siendo un fiasco más como todas las anteriores. Siguen pensando que para mejorar el ajiaco tienen que traer la receta y el cocinero de afuera. Se perdió mucho trabajo e ilusión de muchos que colaboraron para nada. Hasta que no se den cuenta que tenemos que platanizar nuestros mercados y hacerlos funcionar para los colombianos de a pie no saldrá nada bueno de ahí.

El mercado accionario colombiano sacó a patadas a las personas naturales. Les puso toda clase de restricciones para comprar y vender acciones en términos de montos de operación. Los costos son muy altos y abrir una cuenta en una comisionista de bolsa es un calvario: exigen demasiado para el servicio que dan.

Entonces hoy el mercado depende de dos grandes inversionistas, los fondos de pensiones, que generalmente solo compran y mantienen las posiciones, y los fondos de inversión extranjera, que compran siguiendo unos índices que tienen posición en Colombia y que ellos deben mantener: su operación se volvió cíclica los fines de mes. De resto el mercado son pérdidas. La disminución del número de operaciones y los montos negociados son alarmantes.

Pero si el gobierno Duque fue malo para el mercado accionario, lo que viene ahora pinta más complicado, aunque muchas de las acciones están regaladas frente a pares del exterior. No hay tranquilidad para hacer inversiones. Seguramente el sector no será para nada prioritario en términos de fomento, pero sí de impuestos. El gobierno Petro va tras el inversionista porque al parecer de eso se trata el vivir sabroso.

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