Las empresas aún no reciben alivios financieros

EDITORIAL

Cientos de empresarios han manifestado su inconformidad por cuenta de las talanqueras y trabas que aún mantiene el sistema financiero para apoyarlos con créditos en esta contingencia, por cuenta el coronavirus.


Cada país ha tomado distintas decisiones para proteger a su empresariado, pero más que proteger al empresariado, que es como algunos sectores políticos quisieran venderlo para ganar ciertos puntos y atacar al establecimiento, se trata simplemente de proteger el empleo. Está comprobado en la historia que, a menor número de empresas en una economía, el Estado tiene que entrar a suplir con impuestos muchas veces ficticios y con endeudamientos históricos y devaluación de su moneda.

Un empresario va a responder hasta dónde la caja se lo permita y cuando llegue un momento en el que no pueda pagar, sencillamente tendrá que declararse en bancarrota, despedir a los empleados y será una empresa que deja de existir. No se trata de cometer las cantinflesco acciones del Gobierno español, que ha dicho que queda prohibido despedir a cualquier empleado, como si se pudiese prohibir la pobreza, la muerte, decretar el amor o prohibir otro tipo de cosas que son absolutamente inevitables cuando no se hace nada por contenerlas.

En el caso colombiano, después de que el Banco de la República bajó la tasa de interés y aunque los expertos concuerdan en que esas medidas solamente impactarán luego de 4 o 6 meses, es cierto que la situación que hoy vive el mundo es inédita, nunca se había visto y por ello mismo necesita soluciones e intervenciones distintas.

Los empresarios creen que el Gobierno se está quedando corto y de los empresarios que hablamos no son necesariamente con los que se reúne el Gobierno, porque lastimosamente y de una manera miope para los gobiernos de Bogotá o los gobiernos presidenciales, han creído arbitraria y egoístamente que los empresarios están representados en siete o nueve gremios y en la ANDI, nada más lejano de la realidad.

Las pequeñas y medianas empresas, por más insignificantes que puedan parecerles a los grandes conglomerados del país, también son empresas y generan más del 68 por ciento del empleo del país. Son esas pequeñas y medianas empresas las que en muchas ocasiones mantienen la economía de ciudades intermedias como Cúcuta, Armenia, Pereira, Bucaramanga, Santa Marta, Manizales, entre otras. Desde luego, en las ciudades capitales tienen un protagonismo importantísimo, pues tan es así, que hoy luego de tantos meses, nunca se hizo real esa promesa y ese compromiso del presidente Iván Duque, de que las grandes empresas le pagaran a tiempo, en menos de 30 días o en 30 días. Hoy la crisis llegó con esa deuda.

Uno de los grandes problemas, sin lugar a dudas, es que la única manera de que un empresario reciba un aparente beneficio por parte del gobierno o del sector bancario, que no es ningún beneficio, sino que lo están endeudando más para que pueda sobrevivir, es a través de los bancos. Ninguna empresa puede tramitar ante el Banco de la República un crédito y mucho menos ante el Gobierno, todo es a través de bancos estatales o privados.

Lo que ha sucedido esta semana es que las oficinas de todos los bancos están colapsadas, la atención es muy reducida, las líneas están saturadas, en internet no contestan; los pocos empresarios que han logrado presentar solicitudes de crédito ante entidades bancarias de distinto orden, están viendo cómo esas solicitudes son negadas expresamente en tiempos récord, lo cual los está llevando a un punto en el que no van a ser capaces de sostener nóminas, ni siquiera para finales del mes de abril.

En Estados Unidos una de las prioridades ha sido poner dinero en el bolsillo, no solamente de los ciudadanos, sino de los empresarios. Las tasas son históricamente bajas y la facilidad de acceder a créditos, es contundente. No hay mayores argumentos para negar créditos a pequeñas, medianas o grandes empresas en el país liderado por Donald Trump, y aun así la cifra de desempleo va en aumento. Ni qué decir de Colombia, que de continuar las cosas como están, sencillamente va a tocar una cifra de desempleo del 20 por ciento hacia el mes de mayo.

Ojalá el Gobierno salga un poco de las reuniones de corbatas con la ANDI y con los mismos gremios de siempre. Es importante que se sienten con los presidentes de todos los bancos de Colombia, desde los más gigantes hasta los más pequeños. Porque está claro que, si los bancos están recibiendo beneficios del Gobierno, beneficios del Banco de la República, no los están trasladando al empresariado, ni a los usuarios. Como siempre, en ese cuello de botella, los bancos van a terminar con muchos beneficios y las personas y las empresas, van a terminar en la pobreza.