Las inundaciones en Medellín no se deben politizar

Las inundaciones registradas en Medellín reabren un debate que va más allá de nombres y cargos públicos.

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Las inundaciones que ha vivido Medellín en los últimos días no pueden ni deben convertirse en una discusión política, cada quien sacará sus propias conclusiones sobre qué alcaldes, directores del Área Metropolitana o gobernadores hicieron lo correcto, quiénes no actuaron y quiénes, incluso, promovieron obras que hoy afectan este corredor estratégico. Pero lo verdaderamente importante y lo que siempre deberá importar es la ciudad.

Medellín está por encima de los alcaldes, de los concejales y de los políticos en general, son personas efímeras, en este sentido la ciudad, en cambio, permanece. Por eso, como se ha dicho en múltiples ocasiones, deben estar por encima de las rencillas, las peleas y las discusiones de turno. Lo que realmente importa son los ciudadanos. 

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En ese orden de ideas, Medellín posee unas condiciones topográficas e hídricas muy particulares. No se trata de un territorio plano, ni de una sabana, ni de una tierra árida. Es una ciudad atravesada por ríos, quebradas y afluentes que hacen de este valle un espacio único, pero también altamente sensible. Gobernar Medellín no es lo mismo que gobernar cualquier otro territorio: requiere conocimiento, planeación y, sobre todo, respeto por su naturaleza. 

Esa riqueza hídrica que, en su momento impulsó el desarrollo textil y que hoy ha convertido a la región en una potencia energética, exige especial cuidado. Más aún cuando se desarrollan obras alrededor del río Medellín y sus márgenes, ya sea infraestructura férrea, complejos habitacionales o proyectos urbanos de gran escala. Todo lo que se construya en este entorno debe hacerse entendiendo los riesgos que existen.

Durante años, académicos, ingenieros y profesionales de distintas áreas han advertido sobre las amenazas que enfrenta la ciudad. Han alertado sobre lo que podría ocurrir si no se toman medidas estructurales. Sin embargo, la realidad es que Medellín no se ha preparado como debía. Esa falta de planificación se ha convertido en una deficiencia acumulada que hoy pasa factura.

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Desde hace más de una década, la ciudad observa cómo los problemas se repiten y se agravan. Basta con que caiga una lluvia intensa e incluso, en ocasiones, una lluvia normal para que todo colapse: vías, movilidad, drenajes y sectores completos. El problema ya no es aislado ni ocasional; es estructural.

Y lo más preocupante es que la situación parece empeorar con el paso del tiempo. Por eso, este momento debería servir para que los expertos se pregunten con seriedad qué se ha hecho, qué se está haciendo y, sobre todo, qué se debe hacer para corregir el rumbo.

Las amenazas existen y están creciendo, nadie quiere hablar de tragedias, pero sería irresponsable ignorar las señales. La imagen reciente de la ciudad, con varios cauces paralelos desbordados en el costado oriental del río Medellín, no tenía precedentes. Nunca antes se había visto una situación similar. 

Una de las primeras conclusiones generales, sin entrar aún en análisis técnicos más profundos, que deberán hacerse con expertos es clara: el sistema pluvial de Medellín no está funcionando y no lo está porque el mantenimiento y las adecuaciones realizadas durante años han sido mínimas, por no decir inexistentes, además, es un problema que no se corrige de un día para otro.

Meses atrás, tras el socavón registrado en el metro de Medellín, se anunciaron inversiones importantes, son necesarias, bienvenidas y urgentes, pero también llegan tarde. No debieron iniciarse hace uno, ni tres años, sino hace más de una década, y de forma constante. 

Y frente a ello, también hay una responsabilidad ciudadana, cuidar Medellín empieza por acciones básicas: no arrojar basura a las alcantarillas, no desechar colchones, muebles o residuos en quebradas y ríos. Son pequeños actos que, sumados, pueden marcar la diferencia. Porque al final, más allá de gobiernos y nombres propios, Medellín es una responsabilidad compartida. Y solo entre todos será posible protegerla.

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