El hecho: El peso colombiano registró una revaluación de 14,5% entre enero y julio de 2026, convirtiéndose en la moneda emergente con mejor desempeño frente al dólar.
¿Por qué es importante? El resultado refleja un fortalecimiento de la moneda colombiana superior al de otras economías emergentes y puede influir en los costos de importación, la inflación y la competitividad de distintos sectores económicos.
¿Cuál es el contexto? Mientras Colombia lideró la apreciación cambiaria, varias monedas emergentes registraron depreciaciones frente al dólar, evidenciando un comportamiento desigual entre las principales economías en desarrollo.
¿A quiénes afecta y cómo? Un peso más fuerte beneficia a importadores, viajeros y empresas que realizan compras en dólares. En contraste, los exportadores pueden recibir menos ingresos en pesos por sus ventas internacionales.
¿Qué intereses hay en juego? La sostenibilidad de este comportamiento dependerá de la evolución del entorno económico global, las decisiones de política monetaria en Estados Unidos y la confianza de los inversionistas en la economía colombiana.
El comportamiento del mercado cambiario durante 2026 ha puesto al peso colombiano en el centro de la atención internacional. Entre enero y julio, la moneda nacional registró una revaluación de 14,5% frente al dólar, un desempeño que la convirtió en la divisa emergente con mayor fortalecimiento en el periodo analizado.
La cifra refleja una apreciación muy superior a la observada en otras economías emergentes, consolidando a Colombia como el país con el mejor comportamiento cambiario dentro de este grupo. El resultado también evidencia la diferencia frente a otras monedas que tradicionalmente han mostrado una mayor fortaleza en los mercados internacionales.
El peso colombiano amplió su ventaja sobre otras monedas emergentes
Detrás del peso colombiano se ubicó el real brasileño, con una revaluación de 5,95%, seguido por el rublo ruso, que avanzó 5,35%. El listado también incluye al forinto húngaro (4,81%), el renminbi chino (2,88%), el peso mexicano (2,01%) y el rand sudafricano (1,05%).

La diferencia entre Colombia y el resto de economías analizadas resulta significativa. Mientras el peso colombiano alcanzó una valorización de dos dígitos, ninguna otra moneda emergente logró acercarse a ese nivel de apreciación. Incluso, la ventaja frente al real brasileño, que ocupó el segundo lugar del ranking, supera los ocho puntos porcentuales.
El contraste también es evidente frente a las monedas que continuaron perdiendo valor frente al dólar. Entre las mayores depreciaciones sobresalen la lira turca, con una caída de 8,2%, seguida por la rupia indonesia (-7,51%), el baht tailandés (-5,77%), la rupia india (-5,44%), el leu rumano (-5,22%) y el zloty polaco (-5,19%). A ellas se suman el peso filipino (-4,46%) y el won surcoreano (-4,31%).
Este comportamiento confirma que, mientras varias economías emergentes continúan enfrentando presiones cambiarias, Colombia ha seguido una tendencia diferente, impulsando una apreciación más acelerada de su moneda frente a la divisa estadounidense.
Aunque el fortalecimiento del peso representa una señal positiva para importadores y para algunos sectores que dependen de bienes adquiridos en el exterior, también plantea retos para actividades exportadoras, que reciben menos pesos por cada dólar obtenido en los mercados internacionales.
La evolución del tipo de cambio durante el segundo semestre dependerá de factores como las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, el comportamiento de los mercados financieros internacionales, el flujo de inversión hacia economías emergentes y las condiciones macroeconómicas de Colombia.
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