Lo que debe permanecer en el país, luego de la crisis por el coronavirus

EDITORIAL

Para muchas personas ha sido sorpresivo que se celebren hoy hechos como desinfectar, lavar y asear buses de Transmilenio, del metro Medellín, andenes, calles y barandas, cuando esto debería ser normal. Además, de tener en cuenta el espacio mínimo vital, es decir, seguir la recomendación de un metro de distancia. Sin lugar a duda, el coronavirus dejará cosas más malas que buenas, pero ¿qué de permanecer en el país?


Este virus originado en China, que ha logrado paralizar gran parte del mundo, ha traído a colación algunas acciones de la vida cotidiana que deberían ser normales en cada una de las personas, en la mayoría de los países, y hablamos desde el hecho básico de saberse lavar las manos, algo que va más allá de poner una gotita de jabón, echarse agua y secarse, hasta mantener una distancia prudente con las demás personas.

Es imprescindible tener aseo mínimo después de salir a la calle, usar transporte público, ir al súper o estar en fiestas. Así como debe ser primordial preservar y mantener las capacidades económicas de un país alertas, ante cualquier crisis.

Aquí nos ocuparemos de las conductas ciudadanas y el papel que tiene el Estado. Debería ser normal que todas las noches, posterior a terminar una jornada de transporte, los buses tanto privados como públicos, sea Transmilenio, vagones del metro de Medellín o aviones, sean lavados, desinfectados y se siga cualquier protocolo de limpieza que exista.

Si tenemos en cuenta que todos los días circulan miles de virus y bacterias entre las personas, y que son potencialmente malignas, este proceso de limpieza debería ser parte del común y corriente, no debería ser solamente priorizado en época de crisis como lo es actualmente.

Debería ser normal que los meseros en la mayoría de restaurantes del país usaran tapabocas o protectores, que permitan que los platos lleguen sin recibir ninguna clase de partícula proveniente de quienes preparan los alimentos y de quienes los llevan a la mesa.

En cualquier clase de fila, sea para tomar un bus, un avión, vagón de metro, hacer una diligencia en un banco o al estar en cualquier establecimiento, se debería respetar la distancia de un metro. Que no nos apeñusquemos entre todos, que no le respiremos en la nuca a quien va adelante, que cuando una persona tenga una gripe común, use tapabocas.

Es necesario que la mayoría, por no decir que el total de personas, tenga a la mano antibacterial, alcohol o paños húmedos después de usar un transporte público y estar expuesto a bacterias, para que antes de saludar a alguien, se limpie. La provisión de jabón y toallas en todos los baños públicos del país debería ser obligatoria. El beso en la mejilla se debe ir despidiendo de nuestras prácticas comunes, e incluso, el saludo de mano. En ocasiones un saludo a distancia está bien, es cortés, respetuoso y genera un ambiente de tranquilidad para la otra persona.

No podemos olvidar que hay personas con sistemas inmunológicos mucho más débiles que otros, y si el país pusiera en práctica todas estas recomendaciones, más otras, se podría avanzar a nivel de salud para tener menos enfermedades virales, lograr mejor prevención de contagios, evitar picos de gripe en las diferentes condiciones climáticas y garantizar que la cantidad de personas que se mueren por infecciones respiratorias, que hoy pasan desapercibidas y que son alarmantes, también se reduzca.

Queremos hacer un llamado al gobierno nacional, a los departamentales y municipales, además de la empresa privada, y quienes tienen en sus manos la capacidad de dictar estas directrices, para que lo hagan. Es beneficioso para el país. Más allá de que emane una orden de estas esferas, es importante que los ciudadanos tomen conciencia, salgan más preparados luego de esta crisis y mejoren sus condiciones de aseo e higiene, eso nos hará personas saludables y nos garantizará una sociedad más avanzada.