Los bastiones del uribismo desaprueban a Iván Duque…

Fotografía: haferrari.com

Los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindio, le han pasado una factura muy grande al presidente Duque en temas favorabilidad, algo que era aclaro y que se veía venir. 


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El presidente Duque pasó de la medición de Invamer, hecha en septiembre de 2018, de tener una imagen favorable de casi el 69% a tener en noviembre una imagen favorable de 26,1%, mientras que, durante el mismo periodo de tiempo, su imagen negativa pasó del 23,7% al 68.8%.

Duque sufrió en revés completo, de más del 100% en esta zona, y aunque en general Duque tiene una mala imagen en el país, excepto en la Costa (cada uno tendrá sus razones para este fenómeno), Duque no ha hecho unos cambios que la gente tenía dentro de sus cuentas.

Es cierto, nadie esperaba que Duque arreglara el país en 100 días, pero sí se esperaba que Duque hiciera unos cambios necesarios en 100 días, cambios simples que se pueden hacer dentro de las facultades que tiene un presidente de la República dentro de sus funciones y que, hasta ahora, no se han conocido.

Otra de las razones por las que el presidente Duque ha sufrido este revés, es porque no hay una buena representación regional en el Gobierno. Aunque Duque ha dicho que hay personas del Tolima, Antioquia, de los Santanderes, etc., la verdad es que solo vemos los famosos “Bogoteños” y 4 o 5 funcionarios regionales sin mayor representación alguna, y obviamente, sin mayor peso.

Fuera de eso, los debates que se dieron respecto a la canasta familiar terminaron afectando su imagen en todo el país, pero quizás la falta de autoridad, mando, liderazgo y los cambios en la cúpula militar; los cambios en la manera de gobernar y en hacer una reducción realmente contundente en los gastos de Gobierno, sobre todo en funcionamiento, eran cambios que se podían hacer y hoy sus bastiones, que es en donde más radicales pueden ser las posiciones, están viendo que no pasa absolutamente nada.

Asimismo, estas zonas Uribistas han castigado a Duque por sostener a más de 90 altos funcionarios del Gobierno pasado; no se entiende cómo siguen allí, tan campantes luego de atacar fuertemente al Uribismo. Tampoco se entiende cómo se mantiene la mesa de diálogos con el ELN, así como la duda del por qué no se han tomado medidas contra alias “El Paisa”, “Pacho Chino” e “Iván Márquez”.

También, ¿Por qué no se han adoptado posiciones más favorables en el caso de Andrés Felipe Arias, sin rayar en violar la soberanía de la justicia, sino simplemente revocando la solicitud de extradición que dejó el anterior Gobierno? Estos son algunos de los puntos que duelen fuertemente en las entrañas del Uribismo y que además, este presidente hasta ahora no los ha tocado.

Indudablemente el presidente deberá reconsiderar su estrategia. Deberá decidir si solamente quiere gobernar para los bogotanos y los costeños, o si debe ver más allá de esas regiones y acordarse del resto del país y de las regiones que le ayudaron, pues la más neutra es Antioquia y esta supone un problema, tanto para Duque, como para el resto del Uribismo.

No se puede resquebrajar la relación política entre los departamentos que le han pertenecido al Centro Democrático, pues esto supondría en las elecciones regionales del próximo año menos apoyo, menos financiación, pero sobre todo, no van a contar ni a confiar en ellos como lo han hecho antes y si esto sucede, este partido comenzará a experimentar problemas por cuenta de acciones que Uribe no ha cometido en el actual Gobierno.