Los retos del 2017 y lo que nos espera en el 2018

Por: Camilo Silva


El 2017 nos deja un año con metas incumplidas, especialmente en materia de crecimiento económico, pues las expectativas que el consenso del mercado, del Banco de la República y del gobierno tenían desde un principio fueron constantemente revisadas a la baja, lo que impone desde ya un reto para el 2018.

La inflación se ha logrado controlar, el nuevo reto ahora será llevarla al 3% lo antes posible. Pero aún más importante, será lograr mantenerla estable en esos niveles o dentro del rango meta del Banco Central entre 2% y 4%.

El Banco Emisor ha mostrado estar ahora más preocupado por el crecimiento del país que por el control de la inflación, lo que ha llevado a romper otro consenso del mercado, pues muy pocos esperaban que el año cerraba con tasas de interés por debajo del 5,25%. La tarea del mercado será estimar hasta dónde las llevará en los próximos meses, tomando en cuenta que el crecimiento del 2017 definitivamente será decepcionante.

Los resultados financieros de las compañías han tenido un año retador, sin duda el más difícil en los últimos 12 años en el país, pero que augura una mejoría para el próximo año. Sin embargo, el debate se centra en qué tanto podrá repuntar una economía que aún tiene por delante unas elecciones presidenciales que marcarán la pauta del país en las próximas décadas, son las más importantes, sin temor a equivocarme, de la historia reciente de Colombia. Hay mucho en juego.

Así entonces, para el 2018 nos espera un marco lleno de retos, desde las elecciones al Congreso hasta las presidenciales, que estarán enmarcadas entre las más notorias preocupaciones por parte de los colombianos según las recientes encuestas, hasta las condiciones económicas en variables como el desempleo, el crecimiento económico, el costo de vida y la inversión.

También hay preocupaciones por parte de los empresarios debido a que no nos está yendo bien en el ránking de Doing Business en facilidad para hacer negocios, así como tampoco en la tributación de las compañías, ni mucho menos en los esfuerzos que se han hecho en competitividad.