Mando unificado contra el contrabando

Por: José Félix Lafaurie


Estoy siendo reiterativo, pero la gravedad de la crisis por la reinfección de aftosa lo amerita. No es un problema de unas vacas enfermas, ni un asunto de los ganaderos o del ministro de Agricultura, sino del país todo. Afecta el mercado interno de la carne, las exportaciones, el empleo rural, el ingreso ganadero y la generación de riqueza, pues la ganadería aporta el 1,4% del PIB nacional y el 21,8% del agropecuario.

La crisis está asociada a otro problema estructural: el contrabando de animales y carne desde Venezuela, que es imperativo enfrentar con firmeza y, sobre todo, con articulación, porque, como sucede en Colombia, tenemos normas, competencias, instituciones y autoridades para todo, pero no se inspecciona, ni se vigila, ni se controla como debe ser.
Hay una gran dispersión de competencias de inspección y vigilancia, lo cual exige máxima coordinación, para que no se diluyan las responsabilidades y se pierdan los esfuerzos. Por ello me atrevo a hacer una sugerencia algo “castrense”: se requiere con urgencia un “Centro de Mando Unificado” para conjurar la crisis, liderado por el MADR.
No es descabellado, porque el contrabando es un monstruo de muchas cabezas que amenaza a la ganadería y la salud humana, y aunque tiene muchos “vigilantes”, ninguno cumple a cabalidad su función y, peor aún, ni se hablan; son compartimientos estancos. Veamos:
1.- Empezando por el extremo que toca directamente al consumidor, si solamente las secretarías de salud cumplieran su obligación legal de vigilancia a los expendios; si a diario hicieran operativos exigiendo en las “famas” de barrio la Guía de Transporte y decomisando carne ilegal, el problema empezaría a solucionarse desde la raíz.
2.- La autoridad de inocuidad –INVIMA– conserva las funciones de inspección y vigilancia sobre plantas de sacrificio, algunas cerradas por el propio INVIMA, otras cerradas o a media marcha, porque el contrabando prefiere el sacrificio clandestino, que no es tan clandestino y debería ser perseguido en cooperación con la Policía. Cúcuta se come diariamente la carne de 450 animales, pero solo 50 se sacrifican legalmente.
3.- ¡El Ministerio de Transporte! tiene la competencia sobre la inspección, vigilancia y control al transporte de ganado: un canto a la bandera
4.- El control de ingreso de mercancías de todo tipo al país y, por ende, la detección del contrabando, es función de la DIAN en coordinación con la Policía Fiscal y Aduanera, POLFA. Con solo incrementar y programar retenes móviles aumentarían automáticamente las confiscaciones de carne.
5.- Desde las competencias de la Policía, el contrabando no debería entrar, pero está entrando a un ritmo frenético, por cuenta del desastre monetario de Venezuela y el excelente negocio para los pícaros a lado y lado de la frontera, que son peligrosas bandas criminales: Allá la Guardia Nacional; acá el ELN, los Pelusos, las disidencias, el Clan del Golfo, etc. Se necesita más vigilancia, pero sobre todo más inteligencia.
6.- Desde la perspectiva del Ministerio de Agricultura y del ICA como autoridad sanitaria, el contrabando explica pero no justifica la reinfección de aftosa, pues la “Zona de Alta Vigilancia” debía estar sujeta a estricto control de inventarios, vacunación rigurosa, control a Guías Sanitarias de Movilización, trazabilidad total y retenes móviles. Entre burocracia y corrupción, ese control sanitario se erosionó, y pasó lo que pasó.
Contra la dispersión, el Mando Unificado para superar la crisis. La propuesta está sobre la mesa.
Nota bene. Con IVA del 18 %, la clase media, que había alcanzado alguna cultura de consumo de carne, se devolverá a las famas de barrio, a merced de la informalidad total.