Más allá de una empanada

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EDITORIAL

La semana pasada la sanción a un ciudadano en Bogotá por comprar una empanada en un establecimiento ambulante e ilegal, desató un rechazo y también una burla generalizada a todo el sistema del Código de Policía al decir que era ilegal comer empanada, lo cual tergiversó el debate.


No sabemos si por lo civil o criminal se distorsionó el debate sobre la sanción que recibió un ciudadano en Bogotá por comprar una empanada en un establecimiento ilegal. Sí, así suene fuerte los vendedores ambulantes, en su mayoría, son ilegales. Ocupan espacio público sin ninguna contraprestación el Estado, en muchas ocasiones utilizan energía de contrabando, y ocupan espacios que son públicos y que no están destinados para un bien particular si no está mediado por un reglamento entre el Estado y esta persona.

Todo el debate terminó en que era prohibido o ilegal comer empanada en Colombia, cosa que es absolutamente ridícula y falsa; el problema nunca tuvo que ver con la empanada como tal sino que hay que mirar el contexto de la situación y realmente mirar lo que ha pasado. La autoridad le indicó a la persona en cuestión que no comprara la empanada porque podría ser multada al violar un artículo del Código de Policía; el uniformado que impone el comparendo no es el del problema, él estaba cumpliendo un deber que pocas veces se cumple, y es lo que abordaremos en este editorial.

Las personas se escandalizan cuando ven esta clase de acciones que se sancionan, pero lo cierto es que el nuevo Código de Policía que fue sancionado por el anterior Gobierno de Juan Manuel Santos buscaba actualizarse a los tiempos modernos, ser más equilibrado, justo, eficiente y controlar una serie de actividades que estaban forjando un detrimento de la sociedad y del bienestar de todos los colombianos.

El Código de Policía no se aplica en Colombia, eso es lo cierto. Las discusiones más álgidas se dieron para que no se aprobara, muchos se opusieron, pero el deber es analizarlo en el contexto de hoy.

Uno de los elementos que castiga el Código de Policía es una multa para quien quema pólvora, se aprobaron las prohibiciones como del uso del gas pimienta, y las personas que protagonicen actos circenses en la calle, además de riñas. Claramente al ojo de cualquier colombiano ninguna de las anteriores actividades se sanciona hoy en día.

Es posible que el único artículo del Código de Policía que se está cumpliendo es que los uniformados puedan registrar personas, bienes, así como ingresar a instituciones educativas cuando se produzcan conductas que afecten el comportamiento, la armonía y la convivencia. También en los casos donde hay posibilidad de que una persona fallezca, o de una que haya robado ingrese a un bien privado, allí la Policía puede entrar, y esto se ha cumplido; y claramente para las personas que abusan en sus hogares con el alto volumen de la música luego de las 12:00 de la noche.

Está prohibido hacer grafitis, y claramente este tampoco se cumple. En Medellín, por ejemplo, se hace un grafiti muy recurrentemente. Los vendedores ambulantes, que es en este caso lo que nos ocupa, quedaron dentro de este Código de Policía; dice tácitamente que se prohíbe la ocupación del espacio público y por ello se estableció un parágrafo en el cual se describe perfectamente que las autoridades tenían que crear medidas para garantizar el trabajo de esas personas pero no permitir que siguieran en un espacio público. Aparte de eso, las multas a las personas que orinan en la calle, a los colados en cualquier sistema de transporte público, supuestamente se prohibieron los vendedores dentro de los buses, supuestamente se castiga si los perros de raza peligrosa no van con lazo, bozal o collar, o si las personas no recogen los excrementos de los animales, y entre otras cosas, como combatir la prostitución, la minería ilegal y las multas por agredir a un policía o hacer bromas en el 123.

Como estas hay otra serie de normas que se aprobaron en el Código de Policía que no se cumplen, y por eso al cumplir una de ellas, y en este caso el de la empanada, genera tanto revuelo.

Los colombianos nos deberíamos preocupar más porque realmente se cumpla este Código de Policía, que está diseñado para que las personas que se pasan la ley por la paja todos los días entren en cintura, que puedan ser sancionadas, que garanticemos más decencia en las calles de Colombia, más legalidad, más orden, tolerancia, respeto por los bienes y derechos del otro, y por el derecho a tener un país en armonía con unos comportamientos acordes a la norma y a la ley, no a lo que pareciese una ley de la selva.

El Gobierno Nacional deberá retomar este particular, hacer revisiones profundas no para modificar sino para aplicarlo en su totalidad, y las personas deberían leerse el Código de Policía, aprenderlo, entenderlo y respetarlo, porque las normas en este país durante toda la historia se han hecho para que sean irrespetadas, pero si realmente queremos avanzar como sociedad es menester empezar a cumplir cada una de las leyes, normas y deberes que los colombianos tenemos con el Estado, y el punto es que lo ideal, incluso, para no terminar financiando estructuras criminales que tanto daño le han hecho a este país es que los colombianos no compren nada ilegal en la calle, como películas o música pirata entre otros elementos que son tan visibles durante las 24 horas del día en las calles de ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, entre otras.