Medellín ciudad inteligente

Foto: Revista 360


Esta publicación hace parte de la tercera edición de la Revista 360, la cual puede encontrar en el siguiente enlace: https://issuu.com/revista_360/docs/revista_360_edicion_3-2


Por: Carlos Alberto Montoya

Los desarrollos experimentados en las últimas dos décadas han ido perfilando a Medellín como una ciudad de referencia al interior del país y de significativo reconocimiento a nivel internacional, hasta el punto de ser reconocida por The Wall Street Journal y Citigroup en el año 2013, en el marco del concurso City of the Year, como las más innovadoras del mundo; al exaltar los logros en materia de innovación en infraestructura con importante impacto social, escaleras eléctricas de la Comuna 13, destacados proyectos arquitectónicos, urbanísticos y culturales, como el edificio Inteligente de las Empresas de Medellín, los parques biblioteca y el Centro Cultural Moravia; avances en movilidad amigable con el medio ambiente, como el Metro de la ciudad; e incluso, para entonces, por ser un territorio capaz de superar la inseguridad, si se considera que en la evaluación se valoró una reducción en las tasas de criminalidad del 80 %, entre 1991 y 2010; indicadores de éxito que si bien advierten estar en presencia de una ciudad emprendedora y con una reconocida capacidad de resiliencia, se han convertido en una carga de responsabilidad sobre un futuro que en correspondencia con el reconocimiento internacional deja aún muchas inquietudes.

Habría de pensarse que el camino por recorrer le permitiría entraren el escenario del nuevo paradigma urbano, que los esfuerzos institucionales llevarían a modificar el concepto tradicional de la planeación urbana, y la ubicarían en la senda de las ciudades inteligentes (‘smartcities’). El paso a seguir sería asumir los retos de la globalización, la creciente tendencia de urbanización y las problemáticas relacionadas con el alto nivel de desigualdad y marginación social; los cuales requieren de un cambio profundo en la gestión de políticas públicas, la toma de decisiones y la planificación al largo plazo. Sin embargo, contrario a lo que se cree, la ciudad no cuenta con un plan estratégico ni una agenda clara y consistente que evidencie el compromiso en esta materia; lo que no ha impedido que algunos actores sociales e institucionales destaquen los compromisos y realizaciones a través de planes de acción que ofrecen soluciones urbanas tecnológicas e innovadoras, como es el caso de lo realizado en materia urbanismo social.

Al respecto, la concepción del urbanismo social en los planes de desarrollo ha permitido un proceso de planeación que gira en torno del concepto del espacio, la participación ciudadana y la inclusión social, en la que se brinda especial interés a las zonas periféricas de la ciudad y se asumen una serie de acciones integrales en el centro de la ciudad. Se trata precisamente de asumir la ciudad como un espacio construido a partir de las experiencias vividas y lo percibido por parte de cada uno de sus habitantes, quienes esperan que se logren obtener mejores resultados asociados a la optimización de la innovación, participación, calidad de vida y sostenibilidad; pilares sobre los que ha de definirse una transformación e inclusión en el selecto grupo de las ‘smart cities’. Algo que se percibe aún muy lejano.

En los ‘Smart City Ranking’ del mundo la ciudad de Medellín todavía no ha podido consolidarse como una de ellas. Ni siquiera en los últimos años Medellín ha sido identificado como un jugador en el área de estrategias, innovación y emprendimiento. Los desarrollos de las últimas décadas en materia de movilidad, medio ambiente y seguridad, no son suficientes, y la ciudad aún requiere de importantes esfuerzos para reinventarse y ponerse a tono con el selecto grupo de ciudades inteligentes. Piénsese tan sólo que el acelerado proceso de urbanización exige que Medellín adopte un mayor grado de inteligencia. El manejo de una creciente escala de urbanización la obliga a encontrar formas nuevas e inteligentes para gestionar la complejidad, aumentar la eficiencia, reducir gastos y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Adicionalmente el crecimiento poblacional y varios otros factores que se traducen en un aumento general en el consumo de energía, agua, alimentos y servicios de todo tipo, obliga a pensar en métodos inteligentes para satisfacer la demanda de la forma más sostenible posible.

El reconocimiento de ser una ciudad innovadora no puede convertirse en un simple eslogan de marketing territorial, Medellín debe enfrentar retos en cuanto a planificación, administración y gobernanza sostenible, y esto sólo será posible siempre y cuando logre encontrar soluciones urbanas dinámicas, sostenibles y responsables; las mismas que siguen estando ausentes. Hacia adelante Medellín deberá actuar en dirección a convertirse en una ciudad inteligente, y ello implica constituirse en un territorio innovador donde la política pública, la participación ciudadana, la tecnología, la innovación apunten a mejorar la calidad de vida de sus habitantes,crear un ambiente competitivo e inteligente y esto implica no sólo pensar en un urbanismo social; se requiere una innovación eficiente que integre de forma novedosa a la economía, al gobierno, al medio ambiente, a la calidad de vida, las personas y la movilidad, quienes deberán transformarse en verdaderas realidades inteligentes.