En un paso clave para la consolidación de las estrategias de seguridad alimentaria en la capital antioqueña, la red de voluntariado vinculada a la Alianza Medellín Cero Hambre ha registrado un crecimiento histórico. Un total de 263 mujeres se encuentran formalmente activas dentro de la iniciativa conocida como «Madrinas», un componente estratégico que busca articular esfuerzos intersectoriales para mitigar la vulnerabilidad en las comunas y corregimientos con mayores índices de desabastecimiento.
El balance de esta gestión fue destacado por Luz María Ramírez Correa, secretaria de Inclusión Social y Familia del Distrito, quien enfatizó el rol que desempeñan estas líderes en el engranaje social de la ciudad. De acuerdo con la funcionaria, la participación de este grupo de ciudadanas, empresarias y profesionales no solo dinamiza la recolección de ayudas en especie y aportes económicos, sino que transforma la manera en la que la administración pública interactúa con los núcleos familiares beneficiarios.
Estrategia de Medellín para articular al sector privado y erradicar el hambre
La labor del bloque de voluntarias abarca tres líneas prioritarias de intervención en los barrios periféricos: la consecución y canalización de donaciones, el acompañamiento continuo a las madres cabeza de hogar y el impulso al desarrollo de capacidades que permitan a los ciudadanos salir de la condición de dependencia asistencial.
La articulación entre el sector privado y los colectivos comunitarios ha facilitado la captación de recursos a través de canales directos de cooperación, disminuyendo los tiempos de respuesta en la entrega de subsidios alimentarios y bonos de intercambio. Las autoridades locales informaron que, mediante estas redes de apoyo, las familias reciben además orientación psicosocial y jurídica en casos de vulneración de derechos, lo que amplía el alcance original de los programas de nutrición.

Por su parte, voceras de este voluntariado, como Natalia Santos Ríos madrina activa de la Alianza, coincidieron en que el principal reto del programa consiste en estructurar soluciones de fondo. El modelo implementado promueve que las ayudas económicas de la ciudadanía dejen de canalizarse de forma dispersa en las calles a través de la limosna, una práctica que, según análisis de la secretaría, perpetúa dinámicas operativas complejas en el espacio público y financia economías informales o el microtráfico. En su lugar, se invita a centralizar las contribuciones en plataformas formales y bancos de alimentos auditados.
La estrategia de seguridad alimentaria de Medellín complementa otras líneas de atención crítica manejadas por el despacho de Inclusión Social, tales como la contención y caracterización del fenómeno de habitabilidad de calle, y la atención a la desnutrición en la primera infancia. Los equipos técnicos en territorio, integrados por educadores sociales y gestores de convivencia, apoyan la identificación de los hogares prioritarios que posteriormente entran a la base de datos de atención de las Madrinas.
Con la meta de sostener y aumentar el volumen de alimentos recuperados e intervenciones directas durante el año, el gobierno distrital mantendrá abiertas las convocatorias para que más personas y empresas se vinculen a la plataforma central del programa. La administración reiteró que la sostenibilidad del proyecto a largo plazo depende de la rigurosidad técnica en la distribución y del compromiso del tejido empresarial antioqueño.
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