La controversia alrededor de Berenice Bedoya suma un nuevo capítulo a la lista de denuncias hechas por su exasesor Sergio Mesa sobre presuntas exigencias de dinero dentro de la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL), pues ahora se agregan cifras concretas sobre la contratación pública de su hija, Jessica Valeria Casas Bedoya.
Según la información divulgada por el propio denunciante, entre el 20 de julio de 2022 (fecha en la que Berenice Bedoya asumió como senadora) y el 5 de noviembre de 2025, la hija de la congresista habría suscrito 17 contratos de prestación de servicios con entidades públicas, que en conjunto suman $537.050.533.
¿Qué dicen los contratos de la hija de Berenice Bedoya?
De acuerdo con los datos revelados por Sergio Mesa, seis de esos contratos se firmaron con el Senado de la República, entidad en la que ejerce funciones Berenice Bedoya. El más reciente, por $82.500.000, tendría vigencia hasta mayo de 2026 y fue celebrado con la Secretaría General del Senado.
🚨Entre el 20 julio de 2022 -cuando @berenicebedoya1 asumió el cargo de Senadora de la República- y hoy 16 de febrero de 2026, en plena campaña política para ella reelegirse, su hoja Jessica Valeria Casas Bedoya -ella aparece en todos lados con su segundo nombre y el apellido de… pic.twitter.com/IlRN0MJohS
— Sergio Mesa ⚖️ (@sermeca) February 17, 2026
Los demás contratos, siempre según la información expuesta por Mesa, se distribuyen entre la Gobernación del Valle del Cauca, el Ministerio del Interior, la Institución Universitaria Pascual Bravo, la Alcaldía de La Ceja y otras entidades territoriales.
El exasesor sostiene que mientras estos contratos avanzaban, él, en su calidad de Asesor I de la UTL de Berenice Bedoya, habría sido presionado para entregar mensualmente entre $2,5 millones y $4 millones como supuesto “compromiso”, dinero que, según su versión, estaría destinado a familiares de la senadora.
Mesa afirma que, de haber continuado esa exigencia durante 2025, habría pagado cerca de $30 millones.
Hasta ahora, no existe una decisión judicial que confirme esas acusaciones. Berenice Bedoya ha negado públicamente los señalamientos y ha sostenido que se trata de versiones sin sustento.
Debate político y cuestionamientos éticos
El caso ha abierto una discusión que trasciende lo penal y se mueve en el terreno político y ético, Gustavo Bolívar aseguró que «La podredumbre que esta destapando Sergio Mesa que no es exclusiva de Berenice Bedoya, es cultural, refleja la decadencia de un sistema politico profundamente corrupto y clientelista que no permite al país salir se la debacle moral».
Si bien la contratación por prestación de servicios no equivale automáticamente a nepotismo, expertos señalan que debe analizarse si existió o no conflicto de interés, una determinación que solo pueden hacer las autoridades competentes.
Candidatos a la Cámara de Representantes como Andrés Gaviria, han dicho que: «Este tipo de congresistas podrían incluso ir gratis al Senado o a la Cámara, porque no dependen de su salario sino, presuntamente, de otros ingresos que estarían por fuera de su función pública. Por eso es fundamental que las autoridades investiguen de manera seria y rigurosa lo relacionado con la señora Berenice Bedoya, así como sus presuntos vínculos y redes políticas en Itagüí, donde también ha sido mencionado León Mario Bedoya, exalcalde que enfrentó fuertes cuestionamientos durante su administración».
En el escenario público, la coincidencia temporal entre el ejercicio del cargo de Berenice Bedoya y la contratación de su hija en el mismo Congreso ha generado interrogantes. Para sectores críticos, el volumen de recursos, más de medio millardo de pesos en menos de cuatro años, amerita explicaciones claras.
Por ahora, los contratos de la hija de Berenice Bedoya y las denuncias del exasesor Diego Mesa se mantienen en el terreno de los señalamientos. Corresponderá a los órganos de control y, eventualmente, a la Corte Suprema de Justicia determinar si hay o no responsabilidades.
