viernes, octubre 7, 2022
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    La mejor reforma tributaria sería un esfuerzo de ciudadanos y del Gobierno

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    EDITORIAL


    Nuestro editorial para hoy 9 de agosto quisiera hacer referencia de una manera responsable, corta y compacta sobre la reforma tributaria presentada por el gobierno de Gustavo Petro.

    En primer lugar, resaltar la rapidez con que el nuevo gobierno está actuando a diferencia de sus antecesores, que se demoraron muchísimo tiempo para acomodarse en los puestos de gobierno, unas curvas de aprendizaje demasiado prolongadas y reformas que se aplazaron y no tuvieron el timing adecuado para ser presentadas.

    Si bien es cierto que desde este medio de comunicación siempre hemos manifestado que el sistema tributario colombiano es complejo, regresivo, injusto y no contribuyen las personas que deberían contribuir, hoy con esta reforma vemos que hay algunas luces que son importantes, que se rescatan, de algunas reformas fallidas que se han caído por cuenta de los lobbies políticos de distintos sectores, puntualmente algunas exenciones que se han debido retirar hace mucho tiempo y no se han permitido.

    Esta reforma es muy parecida a la anterior, a la que presentó Alberto Carrasquilla que fue la que provocó el incendio del país, el llamado estallido social en su momento, en donde muchos medios opinadores y periodistas salieron con toda prisa a destruir esa reforma, al ministro y al gobierno, se dijeron muchas mentiras, se difundieron falsas noticias y ahora sí se pide mesura y responsabilidad. Es importante que para esta reforma de Petro, así como para las venideras, se tenga la misma vara de medir.

    En segunda instancia, es claro que la mejor reforma sería que el gobierno recortara gastos, que fuera un gobierno con real austeridad, que se volviera más consciente de la situación del país y que no siguiera en la senda de construir más y más burocracia, de crear nuevos ministerios como de forma equivocada lo hicieron Juan Manuel Santos e Iván Duque; Gustavo Petro pretende seguir expandiendo ese monstruo de siete cabezas que es el Estado.

    Foto: Colprensa / Montaje 360

    LEER TAMBIÉN: Un nuevo inicio de la mano de la izquierda

    Ahora bien, el Congreso tiene la última palabra, será un debate fuerte donde Petro tiene las mayorías. Creemos que las personas que ganan más de $10 millones de pesos al mes no son ricas, son de clase media aunque esto no les tiene por qué eximir de pagar impuestos, simplemente creemos que nosotros como Colombia tendríamos que dar un debate muy sensato y responsable, que tenga visión de largo aliento para evitar reformas tributarias cada año y medio en el que más colombianos paguen impuestos diferenciales y progresivos; esa sería la condición sine qua non que debería tener una verdadera reforma tributaria que sea estructural.

    Hay asteriscos en esta reforma, como el de la comida chatarra, el de las bebidas azucaradas entre otras, que tienen muchos cuestionamientos y que seguramente pueden caerse en el Congreso pero Petro tiene unas líneas rojas que difícilmente las cedería por cuenta de la aprobación de esta reforma.

    Para concluir, sería necesario que el debate se dé sobre el terreno de las ideas, de los datos, de la ciencia, de la justicia pero sobre todo de la verdad. Colombia puede tener un sistema tributario mejor, menos enredado, menos confiscatorio; el Estado puede ser más compacto y darle garantía a los colombianos.

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    Nuestro editorial para hoy 9 de agosto quisiera hacer referencia de una manera responsable, corta y compacta sobre la reforma tributaria presentada por el gobierno de Gustavo Petro.

    En primer lugar, resaltar la rapidez con que el nuevo gobierno está actuando a diferencia de sus antecesores, que se demoraron muchísimo tiempo para acomodarse en los puestos de gobierno, unas curvas de aprendizaje demasiado prolongadas y reformas que se aplazaron y no tuvieron el timing adecuado para ser presentadas.

    Si bien es cierto que desde este medio de comunicación siempre hemos manifestado que el sistema tributario colombiano es complejo, regresivo, injusto y no contribuyen las personas que deberían contribuir, hoy con esta reforma vemos que hay algunas luces que son importantes, que se rescatan, de algunas reformas fallidas que se han caído por cuenta de los lobbies políticos de distintos sectores, puntualmente algunas exenciones que se han debido retirar hace mucho tiempo y no se han permitido.

    Esta reforma es muy parecida a la anterior, a la que presentó Alberto Carrasquilla que fue la que provocó el incendio del país, el llamado estallido social en su momento, en donde muchos medios opinadores y periodistas salieron con toda prisa a destruir esa reforma, al ministro y al gobierno, se dijeron muchas mentiras, se difundieron falsas noticias y ahora sí se pide mesura y responsabilidad. Es importante que para esta reforma de Petro, así como para las venideras, se tenga la misma vara de medir.

    En segunda instancia, es claro que la mejor reforma sería que el gobierno recortara gastos, que fuera un gobierno con real austeridad, que se volviera más consciente de la situación del país y que no siguiera en la senda de construir más y más burocracia, de crear nuevos ministerios como de forma equivocada lo hicieron Juan Manuel Santos e Iván Duque; Gustavo Petro pretende seguir expandiendo ese monstruo de siete cabezas que es el Estado.

    Foto: Colprensa / Montaje 360

    LEER TAMBIÉN: Un nuevo inicio de la mano de la izquierda

    Ahora bien, el Congreso tiene la última palabra, será un debate fuerte donde Petro tiene las mayorías. Creemos que las personas que ganan más de $10 millones de pesos al mes no son ricas, son de clase media aunque esto no les tiene por qué eximir de pagar impuestos, simplemente creemos que nosotros como Colombia tendríamos que dar un debate muy sensato y responsable, que tenga visión de largo aliento para evitar reformas tributarias cada año y medio en el que más colombianos paguen impuestos diferenciales y progresivos; esa sería la condición sine qua non que debería tener una verdadera reforma tributaria que sea estructural.

    Hay asteriscos en esta reforma, como el de la comida chatarra, el de las bebidas azucaradas entre otras, que tienen muchos cuestionamientos y que seguramente pueden caerse en el Congreso pero Petro tiene unas líneas rojas que difícilmente las cedería por cuenta de la aprobación de esta reforma.

    Para concluir, sería necesario que el debate se dé sobre el terreno de las ideas, de los datos, de la ciencia, de la justicia pero sobre todo de la verdad. Colombia puede tener un sistema tributario mejor, menos enredado, menos confiscatorio; el Estado puede ser más compacto y darle garantía a los colombianos.

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