El panorama migratorio en Estados Unidos ha experimentado un giro drástico durante el primer tramo del segundo mandato de Donald Trump. Lo que antes era un flujo constante de procesos administrativos para residencias, visas de trabajo y refugio, se ha transformado en un sistema de acceso restringido.Según los reportes más recientes de agencias federales y centros de análisis, la migración por vías legales ha registrado una caída sin precedentes, marcando un hito en la política demográfica del país. Desde la toma de posesión en enero de 2025, la Casa Blanca ha implementado una serie de órdenes ejecutivas destinadas a «priorizar el mérito y la seguridad nacional». Sin embargo, el efecto práctico ha sido una ralentización burocrática que ha afectado incluso a quienes cumplen con todos los requisitos de ley.
Trump 2.0 reduce al mínimo los programas de refugio y asilo legal
Expertos señalan que no se trata solo de la construcción del muro físico en la frontera sur, sino de un «muro invisible» de trámites a os cuales dio vía libre Trump. La suspensión temporal de programas de parole humanitario, que durante 2024 permitieron la entrada de cientos de miles de personas de forma ordenada, ha sido uno de los pilares de este descenso. Al cierre del año fiscal 2025, la emisión de Green Cards para personas en el extranjero mostró una reducción superior al 20% en comparación con el periodo anterior.

La contracción no solo afecta a los solicitantes de asilo. El sector corporativo ha comenzado a manifestar preocupación por el endurecimiento de los criterios para las visas H-1B, fundamentales para la industria tecnológica. Bajo las nuevas directrices, los requisitos salariales y de especialización se han vuelto tan estrictos que muchas empresas han optado por retirar sus peticiones.
Por otro lado, la reunificación familiar, históricamente el motor de la migración legal, enfrenta tiempos de espera que se han duplicado. La aplicación de normas de «carga pública» más rigurosas permite a los oficiales consulares rechazar solicitudes si consideran que el inmigrante podría requerir asistencia estatal en el futuro, un filtro que ha dejado fuera a miles de familias de ingresos medios y bajos.Por primera vez en más de cinco décadas, algunos analistas sugieren que la migración neta a Estados Unidos podría acercarse a cero o incluso volverse negativa en 2026. Este fenómeno es el resultado de una combinación entre la disminución de entradas legales y el aumento sostenido de las deportaciones y salidas voluntarias.