El Hecho: La agencia calificadora de riesgo Moody’s Ratings advirtió que la nota soberana y el perfil crediticio de Colombia dependerán directamente de la capacidad del próximo presidente para reducir la confrontación y concertar con el Congreso, las altas cortes y el Banco de la República.
¿Por qué es importante?: Actualmente, Colombia se encuentra en el escalón más bajo del grado de inversión con una calificación de Baa3. Evitar una nueva degradación, que encarecería severamente el costo de la deuda externa del país, dependerá de la previsibilidad política y del manejo de las finanzas que adopte el nuevo mandatario.
¿Cuál es el contexto?: Según la calificadora, la segunda vuelta presidencial del próximo 21 de junio de 2026 plantea dos visiones económicas opuestas: el modelo del candidato Iván Cepeda (enfocado en políticas redistributivas y continuidad del gasto social del Estado) y el de Abelardo de la Espriella (orientado al mercado, fortalecimiento del sector privado y austeridad fiscal).
¿A quiénes afecta y cómo?: Afecta directamente al aparato productivo y a los inversionistas internacionales, quienes demandan estabilidad institucional para reactivar la dinámica económica interna. William Foster, vicepresidente de Moody’s, subrayó que el factor crítico para los mercados no es la ideología, sino el respeto por los contrapesos del poder.
El dato que no se puede perder: Cualquiera que sea el desenlace electoral de este año, las decisiones del nuevo ocupante de la Casa de Nariño respecto a la transición o reversión de los lineamientos vigentes determinarán el rumbo de la calificación soberana nacional en el mediano plazo.
El futuro económico y la confianza de los mercados internacionales en Colombia se jugarán en las urnas el próximo 21 de junio. Sin embargo, el verdadero reto para el próximo inquilino de la Casa de Nariño no será solo ganar la segunda vuelta presidencial, sino su capacidad para tender puentes y reducir la polarización con los de más poderes del Estado.
Panorama general: Así lo advirtió la agencia calificadora de riesgo Moody’s Ratings, al señalar que la nota soberana del país dependerá directamente de la previsibilidad política que el nuevo mandatario logre establecer con el Congreso, las altas cortes y el Banco de la República.
William Foster, vicepresidente Senior de Moody’s Ratings, explicó que la contienda electoral entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda representa una encrucijada de caminos para la economía nacional, al plantear «visiones de política claramente distintas que determinarán si Colombia avanza hacia una amplia continuidad con la administración actual o hacia un cambio marcado de rumbo de las políticas». Debido a esto, el portavoz fue enfático en que el desenlace de los comicios «será determinante para la evolución del perfil crediticio soberano de Colombia en el mediano plazo».
Moody’s Ratings condiciona nota soberana de Colombia a gobernabilidad del próximo presidente

El análisis de la calificadora desglosa los dos escenarios a los que se enfrenta el aparato productivo del país:
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El modelo de Iván Cepeda: Según Moody’s, una victoria de Cepeda significaría apostar por «una combinación de políticas más redistributivas lideradas por el Estado». Este enfoque se alinearía con las directrices del gobierno saliente, priorizando el gasto social, la seguridad comunitaria y las reformas estructurales con enfoque público.
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El modelo de Abelardo de la Espriella: Por el contrario, De la Espriella encarna un «enfoque más orientado al mercado». Las líneas maestras de su programa económico se concentran en incentivar el crecimiento a través del sector privado, aplicar una consolidación fiscal mediante el recorte del gasto público, reactivar y fortalecer el sector petrolero, y adoptar una postura de seguridad mucho más rígida.
Por qué es importante: Más allá de la evidente distancia ideológica entre ambos candidatos, Moody’s recalca que el factor crítico para la economía no es el color político del gobernante, sino su respeto por los contrapesos institucionales.
«Independientemente de quién resulte ganador, una mayor previsibilidad de la política y una menor confrontación con el poder legislativo, el judicial y el banco central contribuirían a fortalecer la dinámica de inversión y la estabilidad macroeconómica», subrayó Foster.
Actualmente, Colombia mantiene una calificación de Baa3 (el escalón más bajo del grado de inversión dentro de la escala de Moody’s), un nivel al que fue ajustada a la baja hace casi un año. La resiliencia de esta nota y la posibilidad de evitar una nueva degradación que encarezca la deuda externa del país dependerán, en última instancia, de la sensatez del próximo gobierno para manejar las finanzas y de su voluntad para mantener o revertir con responsabilidad los lineamientos económicos vigentes.