Mujeres, feminismo y sociedad

Uno de mis deseos más firmes para cada movilización social que comparto, es que pasen de la “acción” en las redes sociales a la realidad, que sean coherentes con su vida privada y que miren con objetividad el contexto de la sociedad, de manera que no estén sus causas divorciadas de la realidad.


Por: Andrés Felipe Gaviria

Podría empezar diciendo lo que comúnmente se repite; “la mujer es clave en la sociedad” y otra serie de lugares comunes que hemos escuchado en estos días en particular. Ahora, es innegable y casi que no es necesario decir lo anterior, por el amor a Dios, no es concebible pensar un mundo sin las mujeres, una sociedad sin ese ser tan preciado y amoroso con el que tenemos la posibilidad de coexistir. Su disciplina, orden, carisma, responsabilidad, sensibilidad, inteligencia y fuerza, no las tiene ningún otro ser en la faz de la tierra. Nada mas hay que mirar de donde venimos todos para entender la grandeza que representa una mujer en nuestras vidas.

Lastimosamente hemos tenido que vivir en una sociedad muy machista en ciertos frentes, muy ancestral para algunos casos que la vida moderna ha demostrado que no son correctos por resultados irrefutables, y desde luego, ni hablar de la violencia y discriminación de la que hoy son muchas las mujeres víctimas en Colombia. El Estado colombiano y todas las personas de bien, tenemos un deber con todas las mujeres, es valorarlas, protegerlas y llevarlas a lo más alto de nuestras vidas, sin ellas, nada tendría sentido. Necesitamos tener más mujeres en puestos directivos, en la arena política, encabezando movilizaciones sociales, practicando distintas disciplinas deportivas, en fin, en todo lo que puedan estar, siempre serán bienvenidas y son más que necesarias. Claro está, todo bajo méritos, merecimiento y esfuerzo, que es quizá lo que no podemos confundir, sobre todo cuando el discurso más radical del feminismo, llamado por algunos “feminazismo”, empieza a señalar a diestra y siniestra culpables sin ningunas pruebas y a poner al hombre como la peor bestia que hay en la tierra, esto último si es delirante, no lo comparto y creo que todas esas mujeres que defienden esa absurda y vacía teoría, deberían pasar por donde un buen médico.

Existe una manera muy práctica, clara y casi que inmediata, mediante la cual todas las mujeres de nuestro país y el mundo pueden empezar a ejercer plenamente sus derechos, a exigir respeto y que sean valoradas tal y como deben ser. Primero, no ser incoherentes con su discurso; no se puede ir por la vida protestando, incluso de maneras obscenas, pues no entiendo qué tiene que ver encuerarse con exigir derechos, mientras se permite que toda clase de hombres les escriban salvajadas a través de redes sociales, textos e incluso, su línea privada. Si lo anterior sigue sucediendo cada día, será mucho mas difícil, por no decir imposible, que se avance en el terreno de ganar respeto y valor, pues la cantidad de orates que andan sueltos son muchos y siempre aprovecharan a cualquier mujer que se les atraviese para expresarles sus deseos más carnales. Por eso y, en consecuencia, lo normal es que una mujer que defienda la lucha de las mujeres no permita lo anterior.

Por último, y que va en línea con el último párrafo, se trata de que todas las mujeres hagan valer sus derechos a través de las entidades establecidas en nuestro sistema político. No puede haber lugar a duda en casos de violencia, accesos carnales violentos, entre otros vejámenes de los que son víctimas tantas mujeres en nuestro país. Tampoco y de ninguna manera, puede seguir sucediendo que las mujeres se junten con hombres que tienen problemas con drogas, marihuana, alcohol u otras conductas que atentan directamente contra la integridad familiar, de manera que también está en las manos de cada una de las mujeres hacer respetar sus derechos, darse su lugar, exigir respeto y tener una vida tranquila, con garantías, seguridad, protegida y valorada.

De tal manera queridas mujeres, sus pequeños actos, esas pequeñas decisiones que ustedes tomen, serán mucho mas eficaces, significativas y valientes que asistir a cualquier marcha, salir a gritar o desnudarse para exigir derechos. Ustedes tienen el control de sus vidas, deben entenderlo y asimilarlo, no merecen que ninguna clase de imbécil les haga daño, les agreda, las viole o las ultraje. Ustedes valen mucho, son los seres mas valiosos de nuestra sociedad y las necesitamos fuertes. Por eso, la coherencia, la inteligencia y la consecuencia en sus vidas, serán herramientas vitales para que su causa tenga éxito.