Lo que debía ser un recinto de estricta vigilancia se transformó en un escenario de luces, alcohol y acordeones. El reciente escándalo en la cárcel de máxima seguridad La Paz, en Itagüí, donde se filtraron videos de una ostentosa celebración con el cantante Nelson Velásquez, ha trascendido las fronteras colombianas. El eco de la parranda llegó hasta San Salvador, desde donde el presidente Nayib Bukele lanzó una de sus críticas más mordaces contra su homólogo Gustavo Petro.
A través de sus canales oficiales, Bukele reaccionó a las imágenes que muestran a cabecillas de estructuras criminales —actualmente vinculados a mesas de diálogo con el Gobierno Nacional— disfrutando de lujos prohibidos. Para el salvadoreño, este episodio es la prueba reina que explica por qué Petro ha sido uno de los mayores detractores de su Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
El ácido comentario de Bukele que sacude la política penitenciaria de Colombia
La respuesta de Bukele fue directa y cargada de ironía. El mandatario aseguró que las constantes críticas de Petro hacia el modelo carcelario de El Salvador, al que el presidente colombiano llegó a calificar en el pasado como «campo de concentración», eran en realidad una maniobra de anticipación.

Pero el «vainazo» no terminó ahí. Bukele aprovechó para reflotar una propuesta que ya había hecho en tensiones previas: la repatriación de ciudadanos colombianos detenidos en El Salvador bajo su régimen de excepción. Con un tono sarcástico, sugirió que, dada la permisividad vista en Itagüí, los reclusos estarían «mejor» bajo la custodia del sistema colombiano: «Por cierto, la oferta sigue abierta. Si decide llevárselos, definitivamente la pasarán mejor en sus cárceles».
El malestar de la opinión pública en Colombia no es menor. Tras un operativo sorpresa liderado por el INPEC, las autoridades hallaron un inventario que parece más propio de un hotel que de un centro de reclusión. Entre los objetos decomisados se encontraron 62 refrigeradores, 26 ollas eléctricas, parrillas para asados, consolas PlayStation 5, módems de Wi-Fi y más de un kilogramo de estupefacientes.
La celebración, que presuntamente conmemoraba el cumpleaños de un líder criminal alias ‘Pocho’, contó con la presencia de vehículos de alta gama y civiles que, según denuncias, controlaban el ingreso al penal ante la mirada pasiva de la guardia. Por estos hechos, ya han sido apartados de sus cargos 11 funcionarios del instituto penitenciario, mientras se investiga el pago de sumas millonarias para permitir el ingreso del espectáculo musical.Este nuevo enfrentamiento digital entre Petro y Bukele pone de relieve dos visiones opuestas de seguridad. Mientras que el Salvador apuesta por el aislamiento total y la supresión de beneficios para las pandillas, la administración de Petro defiende la «humanización de las cárceles» y el diálogo como vía para desarticular bandas en ciudades como Medellín.
Sin embargo, los excesos en Itagüí han dejado una mancha difícil de borrar para el Ministerio de Justicia. Críticos del Gobierno señalan que la permisividad no es «humanización», sino una pérdida absoluta del control estatal en favor de los victimarios.Por ahora, desde la Casa de Nariño no se ha emitido una respuesta oficial al mensaje de Bukele, pero el debate sobre si las cárceles colombianas son centros de resocialización o centros de operaciones con beneficios de «resort» está más vivo que nunca.
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