No enseñan a crear empresa, ¿cómo enfrentar los momentos más difíciles?

Esta columna la baso en buena parte, en mi experiencia personal. También he aprovechado distintos espacios de conversación con algunos allegados que han tenido procesos similares. Quiero exponer algo que realmente me parece relevante y que desde luego, es preocupante.


Por: Andrés Gaviria.

En Colombia lastimosamente hemos cogido como deporte hablar de lo popular, de lo bonito, de repetir muchas veces unas mismas palabras: innovación, creatividad, emprendimiento y economía naranja. Tenemos vendedores de humo por todas partes, por todos lados hay políticos que basan buena parte de sus discursos, en decir que creen en la generación de empleo y en los empresarios, pero realmente en sus acciones de gobierno poco o nada hacen por ellos.

Lo peor de todo es el día a día de los verdaderos emprendedores, no de los enchufados que prefieren la comodidad de un puesto público, de andar divagando de cargo en cargo porque realmente les da pereza crear una empresa, pues es muy distinto a lo que la mayoría de quienes pueden y deben hacer algo, tienen en su panorama.

Las empresas siguen registrando alta tasa de mortalidad según las cifras presentadas por las cámaras de comercio de las distintas ciudades. Las más afectadas son las que están en las regiones recónditas de Colombia, y es lastimosamente una realidad obvia, coherente y consecuente con lo que es Colombia. Por algo tenemos gran concentración de personas en dos o tres ciudades del país, si alguien no está en esas ciudades, parece ser que su destino es bastante complejo si quiere tener un emprendimiento, o incluso, si quiere conseguir un buen empleo.

En los colegios en vez de estar enseñando algunas teorías obsoletas que para nada servirán en la vida; y en las universidades, en vez de seguir exigiendo y evaluando sobre conocer qué pensaba Karl Marx sobre la economía del mundo, una economía probada y fracasada que de antemano se sabe que no funciona, deberían explicarle a las personas, a los jóvenes, cómo crear una empresa, cómo afrontar los momentos más difíciles de esta gran aventura que es tener un propio negocio, qué es generar empleo, qué es buscar ventas, qué es generar rentabilidad, ejecutar operaciones, llevar distintos procesos, enfrentarse al mundo laboral, enfrentarse al mundo financiero, al mundo gubernamental y todo el espectro lleno de retos, de aprendizajes y de experiencias.

Lo cierto es que a nadie lo preparan para eso. Los sistemas financieros tienen sus puertas cerradas para cualquier pequeña empresa, algo ilógico, irrisorio, carente de todo sentido común, pero real. Los grandes bancos no le prestan dinero a las pequeñas empresas, les exigen vida crediticia cuando nunca les han dado un crédito, situación traída de los cabellos.

Otro de los aspectos más preocupantes es cómo el Estado se convierte en opresor de esos emprendimientos, de esas pequeñas empresas. Cobran impuestos exageradamente altos. En algunas tarifas, cobran el mismo valor que a las grandes empresas ya que todo lo quieren equiparar, es algo que realmente no tiene ninguna coherencia, no tiene cabida cuando se quiere fomentar la creación de empresa y la creación de empleo.

El Gobierno tiene impuestos altos, no genera tarifas diferenciales para las pequeñas empresas. Creen que una microempresa que no llega ni siquiera a los 100 millones de pesos al año, debe pagar lo mismo que una empresa que vende miles de millones de dólares al año.

Para rematar, las pocas empresas que logran sobrepasar dichas órbitas en el proceso de crecimiento, llegan a puntos complejos como, por ejemplo, cuando sus operaciones crecen, sus servicios demandan más personal, espacio físico, mejor atención, mayores recursos y están contra la pared; primero porque el sistema financiero no se compadece si no se vuelve su aliado, segundo, la salida más fácil es vender la iniciativa a una empresa privada y asociarse de manera casi siempre perdedora con otro gran jugador y, en tercer lugar, colapsar. A pesar de haber sobrepasado varios límites, terminan cayendo en la quiebra, en la recesión y el estancamiento que no permite que dicha empresa siga funcionando.

Quería hacer este llamado de atención que sé, no es nuevo, pero que es realmente desconsolador que siga ocurriendo en Colombia, que nadie le preste atención y, sobre todo, que el Gobierno Nacional siga creyendo que los empresarios de Colombia solo son los empresarios que están en la ANDI y con los que el gobierno tiene interlocución.

El Gobierno cree que la voz de los empleados es la ANDI y otros diez gremios. No, las personas, las empresas que generan más empleo son las pequeñas y medianas empresas y con ellas el gobierno tiene nula comunicación, cero comprensión, está desconectado de su realidad y eso tendrá un mal desenlace.

Hay que cambiar el rumbo, tomar otras alternativas, llamar la atención, cambiar la manera en que enseñamos a crear empresa porque ni siquiera se enseña a hacerlo. Cómo esperamos que existan más emprendimientos, nuevos empresarios y que se generen más empleos, si estamos haciendo la tarea al revés, los que tienen que hacer algo ojalá que lo hagan, están en su deber.

Alcalde medellin