No es sostenible extender la cuarentena

EDITORIAL

El presidente Iván Duque debe escuchar más allá de sus consejeros médicos y quienes están alrededor de él tratando de comprender a este virus que ha puesto en jaque a la economía y a la salud mundial. Debe ir a las calles de los miles de municipios de Colombia en los cuales los fenómenos de hambre, necesidad, inseguridad e insalubridad no dan espera.


Las decisiones que se tomen con respecto a cualquier manejo sobre esta pandemia generarán controversia, sería imposible poner a todo el mundo en acuerdos sobre tales decisiones, sobre cualquier característica que ayude a mitigar los efectos devastadores que ha tenido el coronavirus en Colombia. 

Nuestro país sigue siendo muy frágil económicamente, inestable laboralmente y lo peor de todo es que el virus es devastador. Llevamos un poco más de un mes y medio de cuarentena, desde el 25 de marzo hemos estado aislados preventivamente pero bajo un carácter obligatorio con medidas que han permitido mantener algunos sectores y abrir unos poco a poco. Sin embargo, es de conocimiento común que la economía funciona en encadenamientos productivos, en círculos económicos. Para una persona vender debe tener compradores, para producir se debe contar con suministros, y así podríamos encontrar decenas de ejemplos para confirmar que no se pueden considerar aperturas parciales de economías, necesitamos abrir en el mayor porcentaje posible.

Lastimosamente el presidente Duque ha tenido interlocutores bastante tóxicos a la hora de pensar cómo salir de esta situación, como la alcaldesa mayor de Bogotá Claudia López. No se ha quedado corta en seguir echándole el agua sucia al presidente por todo lo que ha ocurrido, e incluso ha insinuado que la cuarentena se debería mantener hasta que se desarrolle una vacuna, algo completamente díscolo y que carece de todo sentido.

El presidente Duque deberá tomar la decisión en las próximas horas de extender o no la cuarentena. Todo, lamentablemente, parece indicar que así lo hará pero que su contentillo para el pueblo será abrir el grifo otro poco y seguir haciendo hincapié en los sectores que se van abriendo. La realidad es que las decisiones que se toman desde Bogotá no llegan a todas las regiones del país.

Desde la primera fase de cuarentena han existido municipios que nunca han cumplido dicha medida, con el paso del tiempo se ha cumplido en menor medida. Muchas personas están hastiadas, no quieren quedarse más tiempo en su casa porque más del 50 % de los colombianos tienen empleos informales y dependen del día a día para poder vivir. O no quieren quedarse en sus casas porque deben ir a buscar empleo, tienen una empresa para levantar y ver alguna solución para no cerrar y evitar despedir más empleados; para tratar de sobrevivir en medio de esta tragedia.

Es potestad del presidente Duque tomar la mejor decisión posible y entendemos que los concejos del ministro de Salud y de todo el cuerpo de asesores de esta contingencia le indiquen que lo más sano es prolongarla. Pero en nuestro concepto, entendemos que prolongar la cuarentena no solamente traerá otro golpe mortal para la economía sino que desafiará a la gente en mayores proporciones a salir a la calle, y es que ya hay personas que están saliendo sin importarles una multa. Incluso, miles de policías han propendido por ser flexibles y entender la situación de los colombianos.

Le vendría bien al Gobierno escuchar y entender la realidad de las regiones y no seguir tomando decisiones en un cuarto cerrado con diez o 15 personas que en la mayoría de veces están desconectadas de la realidad del país. Le vendría mejor al Gobierno abrir todos los sectores económicos a excepción de los que presenten mayores conglomeraciones de personas, como conciertos, escenarios deportivos, discotecas y bares. 

Está el balón en el terreno de los ciudadanos, en que cada uno se cuide, se conserven las distancias con uso obligatorio de la mascarilla. El Gobierno está en mora para volver obligatorio su uso con sanciones drásticas al incumplir la medida y entregarle un poco de responsabilidad a las personas, no hay un policía para cada ciudadano ni hay manera de controlar que se siga cumpliendo esta cuarentena.

Por lo que respecta al Gobierno, debe preocuparse por los colombianos que está repatriando y vigilarlos si se puede con un soldado en cada casa, porque recordemos que el mayor descontrol del virus en el país se dio por cuenta de la ineficiencia e ineptitud de Migración Colombia entre enero, febrero y comienzos de marzo cuando le indicaban al presidente que todo estaba bien, pero las personas entraban por los aeropuertos más importantes del país sin ningún rastreo, solo con una pregunta y una declaración juramentada, algo absurdo y que sabíamos nos iba a conducir a lo que estamos viviendo.

Ojalá el Gobierno sí esté pendiente de los centenares de colombianos que está repatriando para que, si alguno es portador del covid-19, no entre dentro del deScontrol común que hay en el país porque ya no cumple una cuarentena que está mandada a recoger.