No seamos cómplices

Por: José Miguel Santamaría Uribe


En las últimas semanas han pasado muchos hechos que demuestran que los colombianos no tenemos clara la definición de lo que está bien o está mal, no solo es la justicia la que está ciega, lo estamos todos los colombianos.

Se oyen muchas voces diariamente pregonando acerca de la desigualdad, de la guerra, la violencia, que nos llevamos matando mas de cincuenta años, y no nos damos cuenta que la corrupción genera mas muertos que la violencia, hasta que no entendamos la dimensión de este problema moral que tenemos y queramos combatirlo con convicción estaremos dando vueltas y vueltas sin lograr mejoras y desarrollo.

Me aterra pensar que seamos indiferentes a que personajes de quinta categoría, con mas investigaciones y prontuario que hoja de vida lleguen a cargos de elección popular solo por el hecho de tener los suficientes recursos económicos para lograrlo, mas aun cuando es de conocimiento general que los recursos son de dudosa procedencia, que han sido fruto de malos manejos, que provienen de negociados y de mal utilizar los recursos públicos y las leyes en favor de ellos y en contra de la  comunidad.

Los corruptos y sus compinches no tienen ninguna consideración en donde se toman los recursos, de hecho, lo hacen donde la población mas lo necesita, es un exabrupto que la salud sea utilizada politiqueramente, solamente que se le entreguen puestos a personas no competentes y que en los corredores y pasillos se diga que los nombrados se pueden robar tanta plata en ese cargo que pagan comisiones para ser recomendados.

Los contratos de alimentación escolar son la mina de oro de estos corruptos, no les importa que sean los niños lo que estén pagando por esto, no se cuando los colombianos decidimos que no importa el como si no el resultado, ganar las elecciones con un corrupto y con recursos mal habidos es como ganar un partido de futbol sobornando al árbitro y a los jugadores del equipo contrario.

Cambiar el uso de la tierra a través de los POT (planes de ordenamiento territorial) sin importar el daño ambiental y la falta de servicios públicos y de saneamiento básico ha convertido a municipios pujantes económicamente en subnormales con infinidad de problemas sociales mientras los dirigentes que aprobaron estos cambios se apoderaron de la plusvalía en su propio beneficio, a esos no los podemos elegir, a esos es a los que tenemos que rechazar en las urnas.

Entre mas me acerco a los círculos de poder, mas me hastío y mas me siento como don Quijote de La Mancha peleando solo contra los molinos, no concibo que toque aliarse con los malos para llegar al poder y poder hacer el bien, como tampoco que como sociedad nos hayamos rendido a dar la pelea por la moralidad, por la honestidad, y por devolverle la dignidad a que el servicio público sea para servir y no para ser servido.

Si no queremos ser cómplices de lo que nos está pasando como sociedad, debemos rechazar no solo a los corruptos si no también a los que los apoyan, los que cierran los ojos para obtener beneficios son igual de malos, no es justo que le dejemos a nuestros hijos un país donde el éxito se mida en la cantidad de patrimonio que se tenga sin importar como se obtuvo, las elecciones de este año deben ser la herramienta para dar ejemplo y cambiar el rumbo de nuestro futuro.