Nuevos aires que reconfortan a Colombia

En la elección del 29 de octubre lo habíamos anticipado. Sin lugar a dudas la escogencia de los principales mandatarios del país significa una bocanada de aire frente a una gran inestabilidad y descontento con el Gobierno Nacional y gran parte de sus políticas erráticas, como por ejemplo en materia de seguridad.

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Colombia ha tenido más de 48 horas en otro ánimo, si se quiere, en una marea de optimismo y una energía más positiva rodeada de espíritu de trabajo que hacia bastante falta. Sobre todo, en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena y Bucaramanga.

Sin importar si son de centro, derecha o la izquierda, pareciera que la mayoría de gobernadores y alcaldes están identificados con una amplia gama de necesidades que estaba presentando el país. Para muchos solo hace parte del sentido común. Es la ley, el orden, cumplir las normas, garantizar seguridad a la ciudadanía y ejercer buenos modelos de administración. No se están pidiendo milagros.

Colombia llevaba un poco más de cuatro años al garete, que se trata cuando un grupo de personas atacan patrimonio público, privado, maltratan a los policías y los mandatarios se quedan expectantes y se ponían del lado de quienes hacían estas actividades delictivas.

El manejo en temas de movilidad fue desastroso. Los carros se estacionaban en donde querían, no existía una norma que se respetara, los semáforos parecían luces navideñas y no se respetaban. Lo que venía sucediendo era un desconsuelo.

Ahora nos parece extraordinario que los funcionarios ya posesionados estén interviniendo la movilidad y logrando que se cumpla la ley, que es lo que la mayoría de personas estaban esperando, y que la anarquía en las calles se combatiera y no que se permitiera que siguiera avanzando.

Es bastante peculiar como nos arrebataron simples normas de convivencia y acuerdos sociales con base en la ley, y ahora nos parece un milagro tenerlos de regreso. Afortunadamente está pasando y desde este medio de comunicación esperamos que se mantenga este ánimo y vuelva a los departamentos el orden y el cumplimiento de las normas.

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El mandatario de Colombia debe trabajar con los Gobiernos locales

Para el presidente Gustavo Petro esto significa un reto inmenso, pues en la medida que el Gobierno Nacional tenga una política distinta en materia de seguridad a la que hoy plantean el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón y el alcalde de Barranquilla, Álex Char; la Policía, el Ejército y la Armada entrarán en una contradicción porque unas serán las órdenes del Ministerio de Defensa y la Casa de Nariño y otras las que se mencionen desde los Gobiernos regionales.

Petro tiene en estos nuevos gobernantes sus principales contendores si así se quisiera ver, pues hay un contendor en términos de formas de ejercer el poder y en como se ve la ley y como se respeta la constitución. En este sentido nosotros creemos que es necesario que se rodee a los nuevos mandatarios, que se les instruya en un acompañamiento técnico de control político, en una confianza institucional que se represente en un trabajo entre empresa privada, el Estado, gremios y ciudadanía para que Colombia pueda recuperar una estabilidad, confianza y certidumbre que es lo que ha venido persiguiendo el país desde que Gustavo Petro es presidente.

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