Olmedo el caso que se repite y abunda en el servicio público colombiano

Aclaramos que no estamos generalizando y que la mayoría de los funcionarios públicos cumplen a cabalidad sus deberes, a pesar de tener en muchas ocasiones jefes incompetentes, corruptos e incapaces.

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No exageramos, por más de que algunos lo consideren, si decimos que el servicio público ha sido un desastre tanto en el largo como en el ancho en los últimos años. Esto se debe a que quienes nominan o escogen a estas personas no lo hacen basándose en sus méritos, capacidades o idoneidad, sino por un intercambio de favores o relaciones transaccionales. Es decir, «me pusiste este recurso, entonces yo te compensaré dándote una participación en mi gobierno».

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Aunque desde el año 2012 hasta el 2018 se realizó un esfuerzo significativo para fortalecer el servicio público, buscando que las personas ingresaran a cargos públicos sin influencias y fortaleciendo la carrera administrativa, quizás una de las mayores aspiraciones laborales de los colombianos debido a que garantiza seguridad, estabilidad y certidumbre en medio de la política.

Es probable que los beneficios de la carrera administrativa superen a los perjuicios. Sin embargo, es cierto que, al igual que en los sindicatos, algunos se aferran a esos cargos, resisten el cambio, la transformación y la innovación, y tienen dificultades para adaptarse a las nuevas realidades laborales, tanto locales como globales.

Hablamos de «Olmedo» en nuestro título porque hay que decir las cosas como son: lamentablemente, miles de personas solamente quieren llegar a un cargo público para poder tener acceso a los impuestos de los ciudadanos y aprovechar la oportunidad para obtener beneficios personales. Estos actos hacen recordar, lamentablemente, una frase de Guido Nule donde decía que «la corrupción es inherente al ser humano».

Han sido pocos los casos que se han conocido a nivel público de corrupción, si tenemos en cuenta los que se presentan a diario, en todas las administraciones de Colombia. Y como incluso bajo unas figuras perfectamente legales se han establecido pequeños feudos de contratación en empresas gigantescas con personas que tienen a su discreción contratos, recursos económicos y otra clase de beneficios. Eso es lo que hace tan atractivas a las agencias, unidades, gerencias y direcciones como las que atienden desastres, porque pueden contratar directamente sin subastas y licitación en tiempo récord.

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Uno de los retos y metas utópicas, seguramente, de la administración pública es sacar a todos los «Olmedos» que existan en las filas del servicio público, pero es prácticamente imposible, principalmente porque el sector público invita más a personas con poca capacidad académica e intelectual, y también porque se ha vuelto normal exigir dinero a muchos contratistas para poder ingresar a trabajar con ciertas administraciones, desde un contrato de las copias hasta la alimentación de los niños.

Como Olmedo, hay miles de personas hoy en la administración pública en Colombia y no se está haciendo nada para fortalecer esos filtros, esas revisiones, esos exámenes que prestan un servicio público en Colombia.

Como conclusión, quisiéramos decir que es necesario que Olmedo López se mueva rápidamente y pase de tantos anuncios a la realidad, y que la Fiscalía no se haga la ciega, sorda y muda ante lo que está ocurriendo, ya que esto comenzaría a generar muchos cuestionamientos sobre su papel.

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