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Oracle bajo presión: más crecimiento, más deuda y menos confianza en bolsa

La acción pierde un 25,7 % en 2026 mientras Wall Street rompe récords. La compañía crece, pero quema caja, depende de anticipos de clientes, emite acciones y acumula unos US$125.000 millones en deuda.

Foto: Oracle

Mientras Wall Street atraviesa un periodo de máximos, Oracle enfrenta un escenario diferente. Al cierre del 6 de octubre, la acción de la compañía cotizó en US$144,77, una caída de 25,7 % frente al cierre de 2025 y de 55,9 % respecto a su máximo de cierre de US$328,33, alcanzado el 10 de septiembre de 2025. Ese mismo día, el S&P 500 y el Nasdaq Composite terminaron en máximos, dejando en evidencia la distancia entre el comportamiento general del mercado y el de la tecnológica.

El retroceso no responde a un desplome de las ventas, sino a una preocupación más específica: Oracle está creciendo con fuerza, pero necesita desembolsar enormes cantidades de dinero para sostener esa expansión, especialmente en infraestructura para inteligencia artificial y servicios en la nube.

El crecimiento de Oracle exige cada vez más capital

En el trimestre terminado el 31 de agosto, correspondiente al primero de su año fiscal 2027, los ingresos de Oracle aumentaron 30 %, hasta US$19.300 millones, mientras que el negocio de infraestructura en la nube creció 121 %. El problema aparece al comparar esas cifras con el dinero destinado a expandir la capacidad operativa.

Durante esos tres meses, Oracle invirtió aproximadamente US$28.500 millones en capital, una suma equivalente a US$1,48 por cada dólar facturado. La compañía generó US$23.100 millones de flujo de caja operativo, pero esa cantidad no alcanzó para cubrir sus inversiones, por lo que el flujo de caja libre terminó alrededor de US$5.400 millones en negativo.

La diferencia también se observa frente a la utilidad neta, que llegó a unos US$4.700 millones para los accionistas comunes. En términos contables la empresa ganó dinero, pero después de sus inversiones terminó consumiendo efectivo, una situación que el mercado observa con mayor atención debido al tamaño de los desembolsos que requiere su expansión.

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Contratos por cientos de miles de millones, pero no todo es efectivo

Oracle tiene una importante carta a su favor: las obligaciones de desempeño pendientes alcanzaron US$664.000 millones, correspondientes a contratos firmados cuyos servicios todavía deben prestarse. La cifra demuestra la magnitud de la demanda que está captando la compañía, aunque no representa dinero disponible de inmediato.

Ese punto es clave para entender las dudas de los inversionistas. Un contrato garantiza ingresos futuros, pero Oracle todavía debe construir centros de datos, adquirir equipos, asegurar electricidad y poner en operación la infraestructura necesaria para cumplir esas obligaciones.

La empresa también recibe anticipos de clientes, una fuente que ayuda a financiar sus operaciones, aunque una parte de esos recursos corresponde a servicios que todavía no han sido prestados. De acuerdo con los datos suministrados, esos anticipos alcanzaron US$11.400 millones y representaron una parte significativa del flujo operativo.

Para cerrar la brecha financiera, Oracle ha recurrido además al mercado de capitales. La compañía completó una emisión de acciones por US$20.000 millones antes de comisiones y, al cierre de agosto, acumulaba aproximadamente US$125.337 millones entre préstamos y títulos de deuda.

Así, en un mismo periodo la compañía combinó endeudamiento, emisión de acciones, anticipos de clientes y una elevada inversión de capital, sin conseguir que el flujo de caja libre pasara a terreno positivo.

El desafío quedó expuesto también en Project Jupiter, un centro de datos en Nuevo México. Reuters informó el 24 de septiembre que Oracle envió un aviso de fuerza mayor relacionado con posibles retrasos para garantizar el suministro eléctrico del proyecto y aplazar obligaciones si el centro no entraba en funcionamiento en 2028. Oracle aseguró que el proyecto continuaba dentro del cronograma y Blue Owl señaló que el aviso no modificaba sus compromisos financieros.

La noticia coincidió con una caída de 3,47 % en la acción. El episodio no demuestra por sí solo un problema financiero en Oracle, pero muestra uno de los riesgos de su estrategia: una expansión de esta magnitud depende no solo de conseguir clientes, sino también de construir a tiempo la infraestructura que permita atenderlos.

La remuneración de la alta dirección también ha generado discusión. Oracle reportó una compensación total de US$627,5 millones para Clayton Magouyrk en el ejercicio fiscal 2026, aunque la mayor parte correspondió al valor contable de opciones sobre acciones y no a efectivo. Además, la empresa amplió en unos US$700 millones su plan de reestructuración.

No todo el panorama es negativo. Entre el 28 de septiembre y el 6 de octubre, las acciones recuperaron 9,2 %, mientras Reuters reportó un posible acuerdo de unos US$7.000 millones con Tencent, aunque la operación no había sido confirmada.

La discusión para Oracle, por ahora, no está en demostrar que puede crecer, porque ya lo está haciendo. El reto es convencer al mercado de que ese crecimiento puede transformarse en caja suficiente para financiar la infraestructura, atender la deuda y generar retornos para sus accionistas. Mientras esa conversión no sea visible, el tamaño de sus contratos seguirá compitiendo con el costo de hacerlos realidad.

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