La crisis institucional en Perú sumó un nuevo capítulo este 17 de febrero tras la destitución de José Jerí, quien llevaba apenas cuatro meses como presidente interino. La decisión fue adoptada por el Congreso en medio de fuertes tensiones políticas y cuestionamientos que terminaron por fracturar su respaldo parlamentario.
José Jerí había asumido la jefatura de Estado en octubre de 2025, luego de la salida de Dina Boluarte, en un intento por darle estabilidad a un país que en los últimos años ha visto caer a varios mandatarios antes de completar sus periodos.
Sin embargo, su permanencia en el poder fue breve y estuvo marcada por disputas internas en el Legislativo y crecientes críticas desde distintos sectores políticos.
¿Por qué fue destituido José Jerí?
La destitución de José Jerí se produjo tras una votación en el pleno del Congreso que respaldó la moción en su contra. Aunque el debate se centró en cuestionamientos políticos y presuntas irregularidades, el trasfondo revela una pugna constante entre el Ejecutivo interino y las fuerzas parlamentarias, en un escenario donde la gobernabilidad ha sido frágil.
Durante su corta administración, José Jerí enfrentó dificultades para consolidar alianzas y estabilizar el panorama político. La cercanía de las elecciones generales, previstas para abril de 2026, también influyó en el clima de tensión, pues varias bancadas buscaban reposicionarse de cara a la contienda electoral.
La caída de José Jerí vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la estabilidad democrática en Perú. En menos de una década, el país ha tenido múltiples cambios presidenciales, lo que ha impactado la confianza ciudadana y el clima económico.
Analistas advierten que esta nueva destitución podría generar incertidumbre adicional en los mercados y en la percepción internacional.
Con la salida de José Jerí, el Congreso deberá definir quién asumirá de manera transitoria la Presidencia hasta la posesión del mandatario que resulte elegido en las próximas elecciones. Mientras tanto, Perú enfrenta otra transición acelerada que refleja la fragilidad de su sistema político y la dificultad de consolidar consensos en el corto plazo.
La destitución de José Jerí no solo marca el final de un mandato interino, sino que confirma que la estabilidad sigue siendo uno de los principales retos del país andino.
