En el tramo definitivo hacia la jornada electoral, dos de las figuras más influyentes y polarizantes de la política nacional pusieron punto final a sus actividades públicas. La senadora Paloma Valencia y el congresista Iván Cepeda sellaron sus discursos con posturas radicalmente distantes, dejando en evidencia los dos modelos de país que se disputan el respaldo ciudadano: por un lado, la promesa del orden institucional estricto; por el otro, la bandera de la concertación social.
Los cierres de campaña, que congregaron a miles de simpatizantes en distintas plazas del país, sirvieron como el escenario ideal para que ambos líderes consolidaran los pilares de sus respectivas plataformas. Mientras Valencia centró su narrativa en la urgencia de recuperar el control territorial, Cepeda enfocó sus últimas palabras en la necesidad de desmantelar las dinámicas de exclusión mediante el entendimiento mutuo.
El fuerte contraste entre las propuestas de Paloma Valencia e Iván Cepeda
Desde su tribuna, Paloma Valencia enfatizó que la prioridad absoluta del Estado debe ser la restauración de la tranquilidad pública. En un discurso enérgico, la congresista aseguró que el desarrollo económico y el bienestar social son inviables si no se garantiza primero un entorno blindado contra la criminalidad.
Para Valencia, la flexibilidad ante los grupos al margen de la ley ha debilitado la autoridad democrática, por lo que su propuesta se sintetiza en una estrategia de seguridad total. Fortalecimiento de la Fuerza Pública: Apoyo irrestricto a la Policía y el Ejército para recuperar la soberanía en las regiones más afectadas por el conflicto. Cero concesiones: Crítica severa a los modelos de negociación que, a su juicio, terminan generando impunidad. Justicia eficaz: Reformas judiciales para castigar con severidad los delitos de alto impacto que afectan el día a día de los ciudadanos.

En la otra orilla del espectro político, Iván Cepeda clausuró su campaña con un llamado a la reconciliación y a la transformación de los métodos con los que el Estado se relaciona con la sociedad. Su intervención estuvo marcada por la defensa del diálogo civilizado como la única herramienta sostenible para resolver los conflictos estructurales de la nación.
Cepeda rechazó los modelos de gobernanza basados en la imposición, argumentando que la fuerza sin consenso solo profundiza las heridas históricas del país. Su plataforma promueve un diálogo democrático libre de autoritarismos.
El candidato insistió en que la paz duradera requiere abordar las causas que originan la violencia, tales como la desigualdad social, la falta de oportunidades en las zonas rurales y la ausencia de vías de participación para las minorías.
Este doble cierre de campaña expone con claridad la encrucijada ideológica en la que se encuentra el electorado. La ciudadanía se enfrenta a la decisión de respaldar una línea dura que prioriza el orden y la autoridad como requisitos previos para la convivencia, o una corriente alternativa que sitúa la negociación y el pacto social en el centro de la agenda pública. Con los discursos pronunciados y las cartas sobre la mesa, la decisión final queda ahora en manos de los votantes, quienes definirán cuál de estos dos caminos contrapuestos guiará el rumbo legislativo y gubernamental del país.
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