¿Pelea con Trump?

Por: Cecilia López


Cada decisión que toma el presidente Duque en el campo de las relaciones internacionales es una prueba del pésimo manejo de su gobierno en este delicado tema. Definitivamente no tiene la Cancillería que corresponde; no ha nombrado los embajadores que toca en los países más importante para Colombia; y no se deja ayudar al no convocar la Comisión Asesora de Relaciones Internacionales conformada por expresidentes y excancilleres de la República. Lo más grave es que el costo de decisiones erradas no solo las paga el gobierno, sino todos los colombianos. 

El tema más complejo es el que tiene que ver con Estados Unidos y su errático presidente, Trump. Al principio, lo que se vio fue una luna de miel entre el presidente Duque y el primer mandatario estadounidense. Esto derivó en la furia de Maduro, lo que finalmente provocó el rompimiento de relaciones entre Colombia y Venezuela. Por otro lado, se encuentra el folclórico embajador colombiano, Pacho Santos, que más que una ayuda ha sido una especie de torpedo en estas complejas relaciones entre los dos países. 

Se presumió demasiado dentro del gobierno de ese ambiente supuestamente de “amigos” que existía entre los dos presidentes. Pero como era de esperarse, porque ha sucedido con otros países, cuando le convino a Trump le declaró la guerra no a Colombia, sino concretamente a Duque, responsabilizándolo del incremento de las drogas. No siendo suficiente, lo acusó de enviar a Estados Unidos criminales y delincuentes. Palabras mayores, sin la menor duda. Como ya se ha vuelto costumbre en Colombia, el primero en revirar frente a esta fuerte acusación de Trump contra Duque fue el expresidente Uribe quien, como siempre dice lo que quiere y como quiere, que no es precisamente lo más diplomático. Pero alguien le debió decir a Duque que él no se podía quedar callado y salió, de manera muy agresiva, a hablarle a Trump, no directamente, sino alegando que “A Colombia nadie le tiene que dictar lo que debe hacer”. La respuesta puede ser “a palabras necias, oídos sordos”, u otro ataque más directo de Trump a Duque.

La pregunta de fondo es qué va a hacer nuestro embajador en Washington ante este cruce de palabras. Tratar de suavizar a Trump es tiempo perdido, porque si lo que le conviene a él es seguir criticando a Colombia y ubicarlo con los países que más desprecia como son los centroamericanos, nuestro representante en Washington no conseguirá nada. Lo más probable entonces es que haga algo en lo cual es experto: hacerse el loco, con lo cual no soluciona nada, pero de pronto sí se evita agravar la situación porque el embajador Santos es bastante imprudente. 

En síntesis, nuestras relaciones internacionales van de mal en peor, porque pasamos de la ingenuidad del presidente Duque a los mensajes indirectos, poco diplomáticos. Y a todas estas, ¿dónde está metido el supuestamente diligente Canciller, que no evade oportunidad de viajar en aras de manejar nuestra imagen en el mundo?