El Hecho: El peso colombiano completa cerca de un año y medio de apreciación sostenida, con un avance del 20,6% en los últimos doce meses, rompiendo la barrera de los $3.200 por dólar (mínimos de julio de 2019).
¿Por qué es importante?: Representa la tercera mayor revaluación registrada en Colombia en lo que va del siglo XXI, acumulando un descenso del 21% desde el inicio de la administración de Gustavo Petro.
¿Cuál es el contexto?: Este comportamiento es impulsado principalmente por el carry trade (diferencial de tasas de interés), el alza en los precios del petróleo por tensiones en Oriente Medio, y un dólar debilitado a escala global.
¿A quiénes afecta y cómo?: Impacta a exportadores, importadores y agentes económicos, abriendo debate sobre la posibilidad de que la divisa toque los $2.900 si se mantienen las condiciones macroeconómicas actuales.
El dato que no se puede perder: Históricamente, este ciclo solo se compara con dos grandes precedentes del siglo: la caída entre 2016 y 2017 (de $3.400 a cerca de $2.700) y el desplome entre 2003 y 2008 bajo el gobierno de Álvaro Uribe (de $2.900 a rondar los $1.600).
El mercado cambiario colombiano atraviesa un punto de inflexión. La divisa local encadena cerca de un año y medio de apreciación sostenida frente al dólar, tras anotar un avance del 20,6% en los últimos doce meses. Este rendimiento la ubica no solo entre las monedas emergentes con mejor desempeño regional junto al real brasileño, sino también como protagonista de la tercera mayor revaluación registrada en el país en lo que va del siglo XXI.
Durante las jornadas recientes, la tasa de cambio perforó con solidez la barrera psicológica de los $3.200, marcando mínimos no vistos desde julio de 2019. Esta dinámica ha reavivado las discusiones entre los operadores sobre la viabilidad de que la moneda recupere niveles cercanos a los $2.900, una cotización que el país no experimenta desde hace más de diez años, según detalla un análisis difundido por LR.
Dólar en Colombia rompe barreras: peso completa un año y medio de apreciación

Detrás de este comportamiento convergen diversos catalizadores macroeconómicos. El más influyente ha sido el carry trade, una estrategia en la que el persistente diferencial entre las tasas de interés internas de Colombia y las de las grandes economías desarrolladas atrae de forma continua capitales extranjeros hacia el mercado local.
Para Mauricio Acevedo, estratega de divisas y derivados de Corficolombiana, este flujo de recursos tiene la solidez necesaria para mantenerse vigente en el mediano plazo, consolidándose como el principal amortiguador de la revaluación.
Pese al optimismo, los expertos advierten que una caída adicional del dólar hasta la zona de los $2.900 estará supeditada a la evolución simultánea de múltiples variables de carácter interno y externo. Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza, explicó a LR que las proyecciones iniciales de su firma situaban al dólar sobre los $3.200 al cierre del año, apostando por tres factores clave: una recuperación del crudo, un reacomodo en la confianza de los inversionistas tras el cambio de administración presidencial y el atractivo diferencial de tasas. Sin embargo, factores geopolíticos imprevistos, como la escalada del conflicto en Oriente Medio, terminaron por impulsar los precios del petróleo por encima de lo previsto, acelerando la valorización del peso.
Según Campos, aunque la meta de los $2.900 es matemáticamente factible, requerirá que el crudo preserve su tendencia alcista, que el Gobierno nacional continúe afianzando la confianza de los mercados y que el flujo de inversión extranjera no pierda dinamismo.
Por qué es importante: El actual ciclo alcista de la moneda colombiana se equipara a los episodios de mayor apreciación del siglo. Desde el comienzo de la administración de Gustavo Petro, el dólar acumula un retroceso cercano al 21%, una magnitud que solo cuenta con dos precedentes desde el año 2000, reseñados en las mediciones de LR.
El primero tuvo lugar entre 2016 y 2017, lapso en el que la cotización descendió desde la franja de los $3.400 hasta aproximarse a los $2.700. El registro más drástico, sin embargo, ocurrió entre 2003 y 2008, durante el mandato de Álvaro Uribe, cuando la divisa estadounidense se desplomó desde los $2.900 hasta rondar los $1.600.
Por el momento, la combinación de tasas de interés atractivas, un dólar debilitado a escala global y un barril de petróleo que oscila en torno a los 90 dólares sigue inyectando liquidez a la economía colombiana, manteniendo a la moneda en el foco de los mercados internacionales.