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¿A qué va Pinzón a Washington?

¿A qué va Pinzón a Washington?
Foto: Alejandro Acosta / Revista Dinero
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El nuevo embajador de Colombia ante Estados Unidos tiene, quizás, el mayor reto diplomático en los últimos 20 años: recomponer, reconquistar, afianzar y consolidar las relaciones con este país norteamericano. 


Por: Redacción 360 Radio 

Los nombramientos de los embajadores de Colombia despiertan un ligero interés en la opinión pública y solamente en casos en donde los países de los que se habla son potencias mundiales.

La Embajada de Colombia en Estados Unidos es una de las más importantes que tiene Colombia, luego están las embajadas de España, de Reino Unido, de Italia y de Francia. Desde luego, en los últimos años también los embajadores en Asia, en Japón y en China han cobrado suma importancia. 

Sin embargo, Colombia, que ha tenido una serie de sucesos desfavorables a nivel diplomático en los últimos años por cuenta de posiciones encontradas con países como Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Rusia, suma entonces un deterioro real y comprobado en sus relaciones con Estados Unidos.

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El país había sido especialmente cuidadoso con preservar una relación bicameral en Estados Unidos: tener las mejores relaciones tanto con republicanos como con demócratas, pues los intereses de Colombia eran no solamente importantes para el grande norteamericano, sin importar el color político, sino que el país también necesitaba tener un aliado incondicional y relevante en el mundo, tanto por su cercanía geográfica como por los valores que comparten ambos países. 

Estados Unidos ha cooperado con Colombia en los años más complejos, desde 1999 hasta en 2006, cuando tal vez Colombia estaba al borde del colapso y a punto de ser considerado un estado fallido; y el país del norte, a través de distintas herramientas de cooperación económica, política, de salud, de medio ambiente y de seguridad, ha forjado una fuerte relación con Colombia. 

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Nuestro país ha recibido una inversión significativa por parte de empresas americanas y puntualmente fue consolidándose como el aliado estratégico de Estados Unidos en toda la región, posición que le costó muchos conflictos en su momento, cuando en toda Latinoamérica era predominante el bloque bolivariano, comandado por Hugo Chávez, Evo Morales, Cristina Fernández, Rafael Correa, entre otros presidentes que estaban alineados con esos intereses de Venezuela. 

Lo que ha sucedido en los dos últimos años con Estados Unidos es, para muchos analistas independientes, preocupante, desde el punto de vista de que puede ser muy costoso haber tenido alguna posición política en las últimas elecciones de Estados Unidos, no por parte del gobierno de Colombia, debido a que es bastante general ese término, sino que existió un acompañamiento y un apoyo público de algunos miembros del partido de gobierno a una de las campañas presidenciales estadounidenses; un asunto que en el pasado se había cuidado mucho y se había dejado claro que los miembros de los partidos no debían expresar públicamente sus preferencias, pues esto puede tener costos diplomáticos para el país. 

Ahora, en medio de esta gran pandemia y del colapso económico, es claro que, por ejemplo, el significado de una llamada entre dos mandatarios es bastante importante. Así lo ha podido comprobar Colombia en los últimos cuatro días: una llamada que el día lunes logra que Colombia el día jueves tenga 2,5 millones de vacunas contra el Covid-19. Desde hace varios meses se venía expresando con preocupación el hecho de que el presidente Iván Duque y el presidente Joe Biden no hubiesen tenido ninguna comunicación hasta el momento. 

Más allá de eso, este medio de comunicación ha podido confirmar a lo largo de los últimos seis meses con personas en Washington y New York, con miembros del partido demócrata e incluso personas del entorno gubernamental que preside Estados Unidos, que había una inconformidad con el comportamiento de algunos miembros del partido de gobierno y del gobierno mismo por haber tomado posición en las últimas elecciones, cuando históricamente esto no había sucedido. 

Estados Unidos está en una posición a nivel mundial compleja en distintos asuntos, no solamente tiene que lidiar con tratados comerciales, con asuntos de seguridad en Medio Oriente, con su misma crisis del coronavirus, sino que también sufrió fuertes consecuencias económicas por esta pandemia. Es un país que tiene los ojos puestos en todo el mundo y estar en su lista de prioridades termina siendo un privilegio y esas prioridades se expresan con llamadas, con anuncios, con donaciones, con visitas, con reuniones y, en general, con cooperación. 

Además, es evidente que miembros del Partido Demócrata han sido cercanos a políticos relevantes en Colombia que hoy pueden estar en contra del Gobierno Duque y que, por tanto, se haya compartido información en doble vía sobre lo que sucede aquí. 

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La preocupación del presidente Iván Duque sobre las relaciones que se tenían con Estados Unidos venía creciendo en los últimos meses, era muy consciente de lo que estaba sucediendo y de ahí el llamado de urgencia que le hace a Juan Carlos Pinzón para que sea su embajador en Washington. 

Pinzón, que se encontraba en una precandidatura presidencial y quien empezaba a registrar números positivos de varias encuestas, tuvo que meditar durante varios días dicha propuesta de Duque y en esos días se creó un ambiente muy favorable cuando se conoció el rumor de que él podía ser el embajador en Estados Unidos, ejerciendo este papel durante un gobierno de los republicanos y ahora de los demócratas. Así se lo expresaron miembros de los dos partidos a este medio tras ser consultados, lo que fue afianzando la necesidad de que Pinzón fuera nombrado para el cargo. 

Sin embargo, lo que muchas personas quizá desconocen es que Pinzón tiene la tarea de sanar lo que hoy no está bien, quizás algunas fisuras que se pudieron crear; socializar temas de interés común, recomponer relaciones y sobre todo volver a abonar un terreno para poder caminar sobre este. Para ello, no se trata solo de buscar negocios en Estados Unidos o que este país opere en uno o dos aspectos, como muchas personas creen que así se trata la relación con aquella nación.

Una de las principales tareas que tiene Juan Carlos Pinzón, como embajador ante el gobierno americano, es hablar con la mayoría de las 17 agencias de inteligencia y seguridad que tiene el gobierno de los Estados Unidos, no es solamente con la Central Intelligence Agency (CIA) y el Federal Bureau of Investigation (FBI); en la agenda de Pinzón debe estar reunirse con la National Security Agency (NSA); con el Department of National Intelligence (DNI); con la Defense Intelligence Agency (DIA); con la Airforce Intelligence (AF); con el U.S. Department of Treasury; con la Drug Enforcement Administration (DEA); con el Department of State, entre otros.

Es claro que Colombia hoy tiene unos retos gigantescos a nivel de seguridad y amenazas internacionales, no solamente por sus tensas relaciones con Venezuela, sino por lo que también sugieren las complejas aproximaciones que ha tenido Rusia en nuestro país, eso sin tener en cuenta el narcotráfico que crece en Colombia; más de 245.000 hectáreas de coca cultivadas, según el último reporte entregado por el gobierno de Estados Unidos.

Hay que poner sobre la mesa las cartas acerca de la fumigación, y tanto las posiciones del gobierno colombiano como del gobierno americano; tienen que hablar sobre inteligencia, sobre cómo Estados Unidos apoya la inteligencia colombiana que hoy es bastante cuestionada por los sucesos de los últimos meses; cómo seguir mejorando y tener más cooperación con las fuerzas de Ejército, Policía, Fuerza Aérea y Armada.

Desde luego, debe convencer a Estados Unidos para poner a Colombia en esa escena de aliado principal, como un país que no puede caer en las manos de los sistemas socialistas que han buscado incrustarse en América Latina y que han logrado apoderarse de algunos países en donde han fracasado con sus manejos económicos, sociales y políticos.

Tienen que centrarse dichos esfuerzos en colaborar para desarticular todas las estructuras criminales que hoy operan en el país y que son grupos trasnacionales que tiene operaciones en Colombia, en México, en Perú, en Nicaragua, en Guatemala, en El Salvador, y en otros países en donde se han especializado en crear corredores de narcotráfico, el cual es el gran culpable de miles de muertos, de mucha corrupción, y sobre todo de un interés en común que comparte Estados Unidos.

A la par hay otra misión, que es no permitir que se vuelvan a narcotizar las relaciones entre Colombia y Estados Unidos, que no giren solamente en torno al narcotráfico, que es el otro gran reto que tiene Juan Carlos Pinzón. 

Pinzón, que conoce al presidente Joe Biden, Biden que conoce a Juan Carlos, y el director  para el hemisferio occidental Juan Sebastián Gonzáles, colombiano de nacimiento y hombre cercano al presidente Biden, se mostraron complacidos con el nombramiento de Pinzón. El nombramiento busca entonces: primero, conseguir la mayor cantidad de vacunas posibles a través de donación; ya se lograron 2,5 millones de la farmacéutica Janssen, que ya están en Colombia.

Se espera que se concreten otras dos entregas, una entre finales de julio o principios de agosto, la otra entre septiembre y octubre, que puedan sumar entre 3 y 5 millones de dosis. A la par de esto, avanzar con farmacéuticas como Moderna y Janssen, en los acuerdos que ya están suscritos de compra entre el gobierno y esas farmacéuticas para que entreguen una mayor cantidad de dosis lo más pronto posible. En casos específicos, el laboratorio Moderna con el que se adquirieron 10 millones de dosis y que no han entregado ninguna  dosis, y con Janssen que fueron 9 millones, y que han entregado 450.000.

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Al presidente Biden le interesa la lucha por los Derechos Humanos y ha seguido de cerca las protestas que han tenido lugar en Colombia, y de ahí la importancia que la cooperación en preparaciones a la fuerza pública, en pedagogía y enseñanza sigan creciendo. Estados Unidos tuvo recientemente altercados en diferentes ciudades y las lograron controlar, a pesar de muchos desmanes y desórdenes públicos; y en relación a esto, también el embajador Pinzón, como representante del gobierno, necesita contarle al gobierno americano más que la versión oficial de los hechos de cómo se han manejado las protestas, de cómo se controlan los desórdenes.

Mostrar información verídica, de inteligencia y contundente de muchos grupos ilegales que han infiltrado los movimientos de protesta, de manera que se tenga una mirada objetiva a lo que acontece en Colombia, y no parcializada por cuenta de información incompleta y mal intencionada que se ha difundido en Estados Unidos en los últimos meses.

Por eso, son claves las reuniones que el embajador logre sostener con el Secretario de Estado, Antony Blinken, y con el Secretario de Defensa, Lloyd Austin. Que pueda también hablar con la secretaria de Comercio, Gina Raimondo, con el secretario de Agricultura,  Kevin  Shea, y desde luego con el Secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, para volver a coordinar una agenda bilateral, enfocada en corregir situaciones actuales que no están siendo óptimas para el gobierno de Estados Unidos, y en donde el gobierno de Colombia tiene falencias, que con las sumas de las dos fuerzas se pueden lograr importantes acuerdos y sobre todo transformaciones reales para ambos países.

Esa es como tal la misión de Juan Carlos Pinzón, pero la principal es que Estados siga siendo aliado estratégico de Colombia; que considere a Colombia su principal aliado en América latina; que no permita que corrientes ideológicas extremistas sigan perturbando el orden público en el  país, y amenazando las instituciones legalmente constituidas, y desde luego lograr la mayor cantidad de recursos posibles, a través del Plan Colombia II y a través de la relocalización de empresas americanas que se encontraban en Asia para que se establezcan en suelo colombiano.

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