¿Por qué Bogotá no hace controles de contaminación a buses, volquetas y camiones?

Foto: airenuevobogota.wordpress.com

No se necesita ser un experto ni montar un gran operativo de control para darse cuenta en cualquiera de las principales vías de la capital que hay vehículos que no contaminan, sino que están matando a los ciudadanos cada vez que pisan su acelerador. ¿Por qué no se hace nada?


Por: Redacción 360 Radio

Este año Bogotá experimentó las supuestas alertas naranjas y amarillas que muchos expertos dudan de esos términos y cuestionan la manera en que se ha manejado, y es porque la situación de la capital es mucho más grave que la de Medellín en el entendido de que la topografía paisa dista mucho de la de Bogotá y fuera de eso que la capital antioqueña mide su calidad del aire, en tanto que Bogotá no, y Medellín ha avanzado mucho más en temas de transporte y renovación de flota de buses, aunque no toda, que la capital.

Es por esto que cuando en Bogotá se llega a los niveles de contaminación que se han alcanzado en los últimos años y que este año fueron escandalosos es porque las cosas están realmente mal. La solución más popular es castigar al vehículo particular por no generar debates de clases queriendo decir que son medidas contra pobres o ricos, y siempre el particular lleva las de perder, incluso e irónicamente los vehículos híbridos han padecido estas medidas, cosa que no se explica con ninguna lógica.

Se debe hacer un ejercicio que lo puede hacer un ciudadano del común, un concejal de Bogotá o un secretario de la administración distrital, y es pararse en una vía tan importante como la carrera séptima, en la calle 26, en la avenida nqs, en la avenida Las Américas, en la calle 100, en la carrera 11 y allí colocar una cámara con una sábana y darse cuenta cómo termina esta prenda al final del día y cuántos vehículos registra la cámara contaminando, y se darán cuenta que no precisamente son los particulares los que están contaminando, sino que son, en su mayoría, buses del SITP, que muchos de ellos son provisionales, por un plazo de cuatro años, pero que como todo en Colombia se han vuelto permanentes; fuera de eso los buses de TransMilenio también son muy contaminantes, pues el humo negro que deja sus escapes no puede ser más oscuro; las volquetas que se mueven por la ciudad van expulsando emisiones que solo pueden producir rabia o tristeza, y este medio lo ha evidenciado publicando videos en cuenta de Twitter @360RadioCo, y no hay quién los intervenga, no hay autoridades ni controles ambientales que se hagan.

La ciudad de Bogotá está en mora de volver a debatir sobre la importancia de crear una secretaría de tránsito con unos patrulleros independientes a la Policía y avanzar en el tema del control del medio ambiente a estas fuentes móviles. Los camiones también atraviesan la ciudad dejando una estela de humo inaceptable, y aunque Bogotá tiene la mitad de las motos que Medellín, recordemos que este tipo de vehículo es uno de los principales actores contaminantes y es conocido el fenómeno reciente de que en Funza se están registrando una cantidad de motos que es desbordada pero que se las llevan para Bogotá a trabajar, y estas tampoco tienen mayores controles.

Lo preocupante de todo es que en Bogotá el aire que se respira es cancerígeno, prácticamente; quienes duden sobre esta afirmación se pueden remitir a los informes de la Organización Mundial de la Salud y ver las enfermedades que han causado muerte por temas de contaminación o a quienes les gusta subir a Monserrate a ver la capital pueden ver esa gran capa de humo negro que se posa sobre buena parte de la ciudad, y por último pararse en esas avenidas principales que mencionábamos y darse cuenta.

Acá falta más apoyo de la ciudadanía, más control, más insistencia por parte de los bogotanos, con videos y fotos, hacia Peñalosa, el distrito, secretaría de Movilidad para que intervengan de una vez por todas los buses que están matando a quienes viven hoy en Bogotá y a las próximas generaciones.