¿Por qué no han abierto el nuevo puente Chirajara? Estas son las razones del bloqueo vial

Conozca los detalles detrás del retraso en la apertura del viaducto más esperado de Colombia.

Foto: Redes sociales

El nuevo puente Chirajara, una de las infraestructuras más emblemáticas y accidentadas de la ingeniería civil colombiana reciente, ya es una realidad física, pero su utilidad sigue suspendida en el aire. Aunque la obra fue finalizada con éxito hace meses, la concesionaria Coviandes ha advertido que el viaducto no podrá recibir vehículos hasta que el Gobierno Nacional, a través de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), resuelva los problemas críticos de inestabilidad en el Kilómetro 58.

Panorama general: Tras el trágico colapso de la estructura original en enero de 2018, Coviandes asumió la reconstrucción total del puente. Según el balance entregado por la concesionaria, el nuevo Chirajara tuvo un costo de $96.000 millones, una cifra financiada en su totalidad con recursos propios de la empresa, sin representar costos adicionales para el erario público.

Técnicamente, el puente es un capítulo cerrado. La construcción concluyó oficialmente el 4 de febrero de 2024 y, apenas tres semanas después, el 26 de febrero, recibió el aval técnico y la recepción formal por parte de la interventoría. Sin embargo, meses después de este hito, la estructura permanece desierta.

Vía al Llano: El Puente Chirajara sigue cerrado por inestabilidad en el KM 58

Vía al Llano: El Puente Chirajara sigue cerrado por inestabilidad en el KM 58

El motivo del retraso no reside en el puente mismo, sino en su entorno. Coviandes explicó que la puesta en marcha del viaducto depende de la recuperación de varios tramos afectados por la histórica inestabilidad de la ladera en el Kilómetro 58. Estos derrumbes han comprometido el Túnel 13 y el sector de Quebrada Seca.

De acuerdo con un laudo arbitral emitido el 10 de noviembre de 2024, la responsabilidad de decidir y ejecutar las soluciones en este punto recae exclusivamente en la ANI. No se trata solo de habilitar el puente: la falta de intervención en la ladera mantiene bloqueado un corredor estratégico de 5,6 kilómetros que incluye los túneles T12, T13, T14, T15 y T16, vitales para la conectividad entre Bogotá y Villavicencio.

Por qué es importante: La solución definitiva para estabilizar la zona, reconstruir el Túnel 13 y levantar un túnel falso sobre Quebrada Seca tiene un precio: $300.000 millones. A día de hoy, no hay claridad sobre el trámite de estos recursos ni sobre cuándo estarán disponibles para que Coviandes o un tercero inicien las obras.

La situación es paradójica. Coviandes señala que en el fondo de contingencias para zonas inestables del contrato 444 de 1994, la ANI dispone de $68.000 millones desde hace varios años. No obstante, aseguran que estos recursos no han sido ejecutados debido a trámites burocráticos internos de la agencia estatal.

Mientras el presupuesto sigue atrapado en la oficina de la ANI, la megaobra de Chirajara permanece como un monumento al «ya casi». Los usuarios de la vía al Llano deberán seguir esperando a que la burocracia sea tan ágil como la ingeniería para que finalmente se complete el rompecabezas de una de las carreteras más complejas del país.

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