Actualmente, la divisa se ha negociado en un rango entre los $3.710 y $3.730 durante la primera quincena de mayo. Aunque ha mostrado volatilidad por la cercanía de los comicios, el peso colombiano ha mantenido cierta resiliencia gracias a los precios del petróleo (Brent por encima de los US$100) y a que el Banco de la República ha mantenido tasas de interés altas para controlar la inflación. Los analistas de entidades como Itaú y BBVA sugieren que la probabilidad de superar los $3.800 antes del 31 de mayo es moderada (cercana al 40%), dependiendo de dos factores críticos:
Si las encuestas de última semana muestran un giro inesperado o una polarización extrema que genere nerviosismo sobre la política fiscal futura, el mercado podría buscar refugio en el dólar, impulsándolo hacia los $3.820 – $3.850. Existe una «bomba fiscal» latente por el déficit del 5.1% del PIB. Cualquier anuncio negativo sobre la calificación crediticia de Colombia en estos días previos podría ser el catalizador para romper la barrera de los $3.800.
¿Superará el dólar los $3.800 antes de las elecciones? Este es el panorama de la divisa en Colombia
Varios factores actúan como un «freno» para que el dólar no se dispare antes de las elecciones: Los altos precios de las materias primas siguen inyectando dólares a la economía. El mercado está a la espera de señales de la Reserva Federal en EE. UU. Si la inflación allá cede, el dólar tiende a debilitarse globalmente, favoreciendo al peso.
Es poco probable que veamos un dólar «disparado» muy por encima de los $3.800 en los próximos 20 días, pero la barrera es psicológicamente frágil. La mayoría de los analistas ven el cruce de los $3.850 más probable para el post-elecciones (junio), una vez se conozca quién llegará a la Casa de Nariño.

Si el candidato que lidera las encuestas es percibido como defensor de la independencia del Banco de la República y la disciplina fiscal (regla fiscal), el dólar tendería a estabilizarse o incluso a bajar. La divisa podría mantenerse en el rango de los $3.680 – $3.720. Los inversionistas extranjeros ven seguridad en la continuidad de las políticas macroeconómicas, lo que evita la fuga de capitales y atrae inversión hacia bonos de deuda pública (TES). En este escenario, la probabilidad de cruzar los $3.800 antes de elecciones cae a menos del 15%.
Si las encuestas favorecen a un candidato que propone cambios estructurales profundos al modelo económico (como reformas radicales al sistema de pensiones o suspensión de exploración petrolera), el mercado suele reaccionar con proteccionismo. Aquí es donde el dólar superaría con facilidad los $3.850 en cuestión de días.
La incertidumbre genera que los grandes fondos de inversión «compren dólares» para proteger su patrimonio fuera del país ante una posible devaluación futura. El petróleo dejaría de ser un escudo suficiente si la confianza política se quiebra. Muchos inversionistas prefieren quedar «líquidos» (en dólares) antes del domingo de elecciones para evitar sorpresas el lunes siguiente. Esto genera una demanda artificial de dólares el viernes previo a la votación.
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