La producción cafetera en colombiana atraviesa un momento de ajuste. En febrero, la producción nacional alcanzó 869.000 sacos de 60 kilogramos, lo que representa una disminución del 36% frente al mismo mes del año anterior, según informó la Federación Nacional de Cafeteros.
El gerente general del gremio, Germán Bahamón, explicó que el descenso responde principalmente a una menor disponibilidad del grano, asociada a condiciones climáticas que afectaron el desarrollo de los cultivos. El directivo advirtió que febrero confirma un ajuste relevante en la oferta y expresó la preocupación del sector tanto por la producción como por el comportamiento reciente de los precios.
El impacto no se limita a un solo mes. En el acumulado de los últimos 12 meses entre marzo de 2025 y febrero de 2026 la producción se ubicó en 12,72 millones de sacos, lo que equivale a una reducción del 14% frente al mismo periodo anterior. Se trata de una variación que refleja un menor volumen disponible en el mercado, en un contexto donde el café sigue siendo un renglón clave para la economía rural del país.
El comercio exterior también sintió el golpe. Las exportaciones preliminares de febrero sumaron 807.000 sacos, con una caída del 32% en comparación anual. En lo corrido del año cafetero, que inicia en octubre, Colombia ha exportado 5,06 millones de sacos, cifra que igualmente muestra una disminución del 14%. La menor oferta interna termina trasladándose a los despachos hacia el exterior, reduciendo la presencia del grano colombiano en los mercados internacionales.

En paralelo, las importaciones de café durante febrero se estimaron en 116.000 sacos. En el acumulado anual móvil alcanzan 1,32 millones de sacos, principalmente destinados a complementar el abastecimiento de la industria nacional. Este comportamiento contrasta con la estabilidad del consumo interno, que se mantiene alrededor de 2,3 millones de sacos al año, ratificando la fortaleza estructural de la demanda doméstica.
Colombia cuenta con más de 500.000 familias que dependen directamente del cultivo del café, por lo que cada variación en la producción tiene efectos que se extienden desde las fincas hasta los centros de exportación. La actividad no solo dinamiza economías regionales, sino que también representa una fuente esencial de empleo rural.
Ante este panorama, desde la Federación se insistió en la necesidad de aplicar medidas contracíclicas que permitan recuperar la productividad. Entre las acciones planteadas se encuentran la fertilización oportuna y la renovación de cafetales, estrategias clave para fortalecer el ciclo productivo en los próximos meses.
Mientras el campo enfrenta el desafío de recomponer su oferta, el mercado interno continúa mostrando estabilidad. El reto ahora será equilibrar producción, precios y sostenibilidad en un sector que sigue siendo emblema y motor del país.
Febrero confirma un importante ajuste en la oferta; el sector cafetero colombiano expresa preocupación por la afectación de la producción y los precios actuales.
La producción nacional de café en febrero alcanzó 869 mil sacos de 60 kg, con una caída -36% frente al mismo mes del…
— German Bahamon Jaramillo (@GermanBahamon) March 5, 2026
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