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«El próximo pdte. de Colombia debe pasar la página de odios entre Uribe y Petro», representante José Daniel López en 360

Foto: Cámara de Representantes
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Además, el representante a la Cámara por Bogotá, del partido Cambio Radical, hizo un análisis sobre la actualidad de la capital de la República en medio de la vigente pandemia en temas de vacunación, empleo, educación, seguridad, infraestructura, el estado de la malla vial, entre otros.


360 Radio 

Bogotá, una ciudad que le importa a todo el país, ha tenido en los últimos meses episodios un poco lamentables que han demostrado cierto desgobierno desde una respuesta a unos huecos en las calles, hasta lo sucedido en el estadio El Campín recientemente, aunque esto no es culpa de la Alcaldía; y desde luego lo concerniente al estado de la ciudad a nivel de seguridad, a nivel del avance de los proyectos y todo lo relacionado con la calidad de vida.

Como representante de los bogotanos en el Congreso, ¿qué percepción tiene hoy de lo que está pasando en la ciudad?

José Daniel López (J.D.L):

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Hay que verlo por temas y de manera decantada.

Principalmente, veo dos debilidades serias en la administración actual. Una en materia de seguridad, y eso no requiere mayor explicación, para todos los bogotanos es un hecho evidente que enfrentamos un momento muy duro, la tasa de homicidios va al alza, según lo decía en un debate el ministro de Defensa Diego Molano correlacionado con la prolongación del paro y no tanto del paro, porque este en últimas es una expresión de protesta social pacífica más allá de que yo no esté de acuerdo con este.

Sí es una correlación entre los hechos vandálicos que en el tiempo coinciden con el paro y el incremento de las tasas de homicidio. Pareciera, según las autoridades, que puede haber una intención por parte de organizaciones delincuenciales de la ciudad de promover vandalismo para distraer la atención de la Policía, y de esta manera poder multiplicar su accionar criminal, facilitar actividades de narcotráfico, entre otras.

La percepción callejera es un problema estructural de la ciudad y no es muy distinta en esta administración con respecto a administraciones anteriores, en donde la Policía se siente absolutamente frustrada. Acá capturan a los ciudadanos, son puestos a disposición de la autoridad en la medida en que no hay acervo probatorio suficiente, o en la medida que es considerado un hurto de menor cuantía, el individuo rápidamente regresa a las calles; tenemos un sistema penal que dificulta las primeras condenas.

Yo me imagino un sistema penal en el cual las primeras condenas fueran muy fáciles, incluso sin pena de cárcel pero que fueran dejando el récord para que de la segunda en adelante el sistema empiece a mostrar su cara más dura y sanciones más graves, pero eso no ocurre entonces existen casos de individuos que han sido capturados 50 o 60 veces, son dejados en libertado una y otra vez, y siguen robando celulares, robando bolsos, entre otros. Sin duda que en el capítulo de seguridad hay una falencia.

Hay una buena noticia y es el nombramiento de Aníbal Fernández de Soto como secretario de Seguridad, Convivencia y Justicia. Fue viceministro de Defensa, es un hombre cercano a la fuerza pública, conoce el tema de seguridad y defensa, genera confianza en sectores distintos a los alternativos; eso va a arrojar mejores resultados en el corto y mediano plazo.

Una segunda falencia de esta Administración pasa por el tema de infraestructura, y no lo digo por el incidente con Mario Hernández, que hubo una respuesta infortunada por parte de la alcaldesa Claudia López pero también un cierre afortunado por parte de ella misma y el propio empresario cuando demuestran que en medio de la diferencia uno se puede sentar a dialogar y llegar a acuerdos, eso fue lo que hicieron. 

En el sentido entonces de la infraestructura, me preocupa la malla vial local. Las alcaldías locales en Bogotá son las encargadas de construir vías en los barrios y hacerles mantenimiento, como por ejemplo a la calle 87b entre carreras 4ta y 5ta, por decir un ejemplo de lo micro, de lo local, pero eso es lo que determina si usted come polvo o no en su casa, eso es lo que determina si su carro se daña o no se daña, en últimas lo que determina es su calidad de vida.

No es solo un problema solo para quienes tienen carro, es un problema para todo el mundo. El estado de las vías es un correlato de las enfermedades respiratorias en particular de niños y niñas, y pues ni qué decir de ciclistas, motociclistas. Entonces la Administración Distrital por atender la pandemia y por invertir en asistencia social dejó un poco vacíos los presupuestos de infraestructura tanto en vías como en parques, yo le he venido insistiendo a esta Administración y alcaldes locales que para la próxima vigencia haya una inversión mucho mayor en mantenimiento de malla vial secundaria, en construcción y mantenimiento de parques, o si no el déficit que vamos a encontrar va a ser enorme.

En otros capítulos hago un balance un poco más alentador. La vacunación en Bogotá que es tal vez la mayor prioridad de la ciudad hoy avanza por muy buen camino, Bogotá ha logrado responder a la pandemia en términos generales salvo en el punto más álgido del tercer pico; vacuna entregada por la Nación es vacuna aplicada en Bogotá, creo en el sistema distrital de cuidado que se está estructurando para generar herramientas de apoyo para mujeres cuidadoras que no pueden generar ingresos por dedicarse a las labores del hogar o a las labores de apoyo a familiares bien sea con discapacidad o familiares mayores; ese es un modelo que no tiene resultados palpables pero que en materia de equidad va a ser muy importante en el largo plazo. 

Como congresista celebro la integración que no se había logrado en el pasado entre Bogotá y Cundinamarca en torno a una configuración de una región metropolitana que genere eficiencia, que genere competitividad en temas tan importantes como el transporte de carga regional como el transporte urbano, como el Regiotram, como la expansión del TransMilenio hacia otros municipios, o cómo en el tema de abastecimiento Bogotá y Cundinamarca vienen articulándose.

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360:

A nivel económico cientos de empresas han tenido que cerrar, unas parcialmente y otras en definitiva. Esto afecta tanto a las que están en Bogotá como a las que están en todo el país, y usted puede ver las decisiones que se han tomado tanto en el ámbito del distrito, en el marco del Concejo de Bogotá, como también las que se han tomado en el Congreso por iniciativa del ejecutivo y desde luego lo que han promovido ciertos congresistas.

¿Queda usted con la satisfacción de que se ha hecho lo que se requería con respecto a las ayudas a las micro, pequeñas y medianas empresas?, ¿se habría podido hacer algo más?, ¿siente que han actuado de manera responsable?

J.D.L.: 

Unas de cal y otras de arena. Me genera gran satisfacción haber respaldado la estructuración desde la ley, de la prórroga del PAEF, programa de apoyo al empleo formal del Gobierno Nacional. El camino es el empleo, nada debe importarle más al Gobierno colombiano y al Congreso que la vacunación y el empleo, hay otros temas muy importantes pero esos dos van primero.

¿Cómo logra mantener el empleo en medio de una pandemia en donde la economía y el consumo se contraen? Con la intervención del Estado. Las cifras de lo que ha invertido el Gobierno estadounidense en subsidios a la nómina, o en subsidios al consumo directamente para mantener vivo el mercado formal; aún dentro de las proporciones de ese gobierno es una inversión aterradora a tal punto que hoy fruto de esos subsidios a consumo, hay empresas que están teniendo problemas para encontrar trabajadores porque la gente prefiere quedarse con el subsidio que salir a trabajar. Es decir, han hecho tanto que se fueron para el otro lado.

En Colombia el gran reto que tenemos es el programa del subsidio a la nómina, y lo digo hoy que estamos ad portas de abordar la discusión de la reforma tributaria.

Foto: José Daniel López –  Creative Commons

Tenemos que prorrogar entonces el PAEF y ojalá llevarlo hasta diciembre, debiéramos prevalecer por medio del PAEF al empleo de las mujeres y jóvenes, los sectores más castigados como consecuencia de la pandemia. De esa manera, así como en la ley que prorrogó el PAEF el año pasado logramos que el subsidio a la nómina fuera del 40 % para todas las empresas, pero que tuviera 10 % más si se trataba de empleo de mujeres; ojalá pudiéramos aplicar figuras similares para el caso de mujeres y jóvenes porque vamos a poder fondearlo a través de esta reforma tributaria.

Lo anterior me lleva a lo siguiente: ¿si el PAEF era tan importante, por qué se opuso a la reforma tributaria del exministro de Hacienda Alberto Carrasquilla? Me decían algunos. Y es porque los fines de la reforma tributaria son indiscutibles, con la necesidad de cerrar el déficit fiscal nadie puede discutir, con la necesidad de financiar programas de asistencia social para ayudar a las familias más pobres a aliviar su situación.

El tema que deben entender los economistas y los tecnócratas, que a ratos no entienden, es que parte de la virtud de las decisiones públicas es también su oportunidad política. Y creo que el error del ministro Carrasquilla era intentar una reforma estructural en el tiempo más difícil para el consumidor colombiano.

Cuando se transita por el camino de la reestructuración de las finanzas nacionales, o de los ingresos porque estamos hablando de la reforma tributaria, poniéndole IVA a los servicios públicos, a las pensiones, entre otros, de una reforma que ya no será, como congresista tiene que hacer una ponderación muy fregada, que es la ponderación entre medios y fines; el fin es necesario, pero el medio pálido para esto es clavar de esta manera a la clase media y por eso surge el rechazo a la reforma tributaria, que a la postre termina siendo casi unánime entre todos los partidos políticos, y el comité del Paro trata de capitalizarlo como propio en un esfuerzo de figuración que le termina saliendo supremamente mal pero por fortuna logramos hundir esa tributaria.

La reforma tributaria del ministro José Manuel Restrepo creo que sí tiene un futuro enorme, la veo con muy buenos ojos porque mantiene las promesas de valor, mantiene el PAEF, que es el programa de subsidio a la nómina, ayuda a mantener y a generar empleo, acoge la propuesta de la ANDI de progresividad permitiendo que sean los que tienen más capacidad quienes los asuman. Eso me genera satisfacción.

Me genera insatisfacción y me genera amargura no haber podido frenar un proyecto de ley que es inconveniente, lo tengo que decir así sea impopular. No frenar o matizar mejor el proyecto de Álvaro Uribe de la jornada laboral, no me explico cómo en los tiempos más duros para el empleo formal la decisión que tomamos es la de encarecer la nómina, con el argumento de la felicidad y la salud emocional de los trabajadores cuando pocas cosas hay más contraproducentes para la felicidad de los trabajadores que el desempleo o la informalidad, ese es un tema inexplicable.

No lo pudimos atajar, me atravesé con patas y manos; es un muy mal mensaje para el empleo formal y ojalá el país haya logrado recuperarse un poco de esta pandemia para el momento en que entre en vigencia, dentro de dos años; para que el sector productivo y las mipymes puedan abordar este reto de una mano de obra más cara con un poco más de robustez. 

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360:

Estamos muy cerca de unas nuevas elecciones al Congreso y desde luego de presidente. Se ha incrementado la desconfianza entre la ciudadanía y la institucionalidad, y usted ha hecho un ejercicio responsable y desde este medio de comunicación hemos seguido sus boletines de rendición de cuentas, donde ha mostrado sus esfuerzos que han sido exitosos y los que no han tenido éxito al ser derrotado en franca lid en los debates y votaciones.

¿Qué sensación va teniendo respecto a esta nueva jornada de elecciones que se avecina?, ¿cómo cree que vaya a responder la gente?

J.D.L.: 

La gente tiene que quejarse menos del Congreso, tiene que transformar más el Congreso. A la gente le aterran las decisiones que toman ahí, le aterra que por ejemplo un proyecto anticorrupción como el que eliminaba la casa por cárcel para los corruptos hubiera sido hundido con ‘jugaditas’, a la gente le aterra que un proyecto muy importante como el de Gabriel Santos para reducir el receso del Congreso tenga tanta dificultad para avanzar, a quienes estamos del lado del acuerdo de paz nos aterra que el proyecto de jurisdicción especial agraria se haya hundido, a mí me aterra que la reforma política para modernizar el Congreso y el sistema de partidos lo hayan hundido las casas políticas tradicionales.

Eso en últimas tiene un solo origen, y es la ciudadanía que elige este Congreso. Deberíamos cuestionar algo que pasa con frecuencia y es que la gente detesta al Congreso pero quiere mucho a su congresista, acá los ciudadanos tenemos que pensar que si debemos votar por el que nos recomienda el primo, ¿será que ese primo si está recomendando bien?, ¿será que ese candidato que organiza la fiesta en el barrio faltando ocho días para elecciones, sí está haciendo la labor correcta?, ¿será que el candidato youtuber que se dedica a mostrar la indignación pero que nunca logran sacar ni siquiera una ley de honores, es la solución que necesita el Congreso?, ¿será que el heredero de séptima generación de una familia política sí es la respuesta para la renovación del Congreso? Esto depende de los ciudadanos, ellos tienen la solución en sus manos.

El próximo 13 de marzo, los ciudadanos con su cédula podrán ir y votar por sus candidatos de su preferencia a la Cámara de Representantes y al Senado. Ojalá que en ese momento toda esa indignación y repudio al Congreso lo traduzcan en decisiones de voto mucho más responsables. Con esto no quiero generalizar, en el Congreso hay gente muy buena, con nuevos liderazgos, hay alternativas muy interesantes pero siete golondrinas no hacemos verano y ojalá la ciudadanía entienda que acá tal vez la culpa es de la misma que en ocasiones debiera elegir con más responsabilidad y detenimiento sus candidatos.

360:

¿Qué debe tener el próximo presidente de nuestro país?

J.D.L.:

El próximo presidente del país debe ser uno que nos permita pasar la página de los odios entre Uribe y Petro, debe ser alguien que sea capaz de unir al país, de reconciliarnos. Al ciudadano del común que está rebuscándose la vida en una informalidad, pasando hojas de vida no le importa si Uribe o Petro tienen la razón, lo que les importa es que resuelvan el problema del empleo formal, le importa que resuelvan la inseguridad. Que sea una figura que no venga de ninguno de los extremos ideológicos.

Debe ser una persona con experiencia, si algo nos ha dejado la experiencia del presidente Duque, quien ha tenido aciertos, está relacionado con muchos desaciertos. La experiencia es tal vez el principal atributo de un presidente, o el más deseado porque los retos que afronta son de una complejidad enorme porque Colombia es una vorágine de conflictividades, porque acá ocurre una situación extraordinaria cada 15 minutos y si no existe un repertorio previo de posiciones en el Estado, en el Congreso, en el Gobierno, en el sector privado de haber administrado actores y situaciones complejas durante muchos años, pues la consecuencia es que liderar va a ser mucho más difícil. La experiencia tiene que ser un requisito fundamental.

Una persona que tenga más capacidad de ejecución, de solución de problemas. Colombia requiere que no haya polarización, requiere experiencia y requiere lógica de resultados, pragmatismo. Alguien con esos requisitos debiera ser el próximo presidente de la República.

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