En una jornada marcada por la incertidumbre en el sector aeronáutico, la Aerocivil Colombia ha puesto en marcha un ambicioso plan de contingencia institucional. La medida responde a la suspensión definitiva y global de operaciones de la aerolínea estadounidense Spirit Airlines, anunciada formalmente este sábado 2 de mayo de 2026, tras el colapso de las negociaciones financieras para su rescate.
La autoridad aérea colombiana informó que, pese a las recientes mesas de trabajo donde la compañía había asegurado la estabilidad de sus rutas en el país, el cese de actividades se materializó de forma abrupta. Esta decisión deja en tierra a cerca de 10.000 viajeros con tiquetes activos hacia y desde diversos destinos nacionales e internacionales.
La Aerocivil ha puesto en marcha un protocolo de contingencia inmediato para proteger a miles de pasajeros
Ante la magnitud de la crisis, la Aerocivil ha convocado de urgencia a la Superintendencia de Transporte y a la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) para articular acciones que mitiguen el impacto sobre los usuarios. La prioridad es doble: garantizar los derechos del consumidor y facilitar la movilidad de quienes quedaron varados en las terminales.
Personal del Grupo de Intermediación Aeroportuaria se ha desplegado en las terminales para brindar orientación presencial a los afectados. Operadores como Avianca y LATAM Airlines han anunciado planes de protección voluntaria. Avianca, por ejemplo, permitirá la reubicación sin costo de tarifa (sujeto a disponibilidad) para pasajeros con vuelos programados entre el 2 y el 16 de mayo. Spirit Airlines ha comenzado a notificar a los afectados vía correo electrónico. Para quienes carecen de acceso digital, se han habilitado canales físicos en los puntos de servicio habituales esto hace parte de el plan de la Aerocivil.

El fin de Spirit Airlines no es solo un fenómeno local. La aerolínea de bajo costo, pionera en el modelo ultra-low-cost, se declaró en quiebra definitiva tras fracasar un plan de salvamento de 500 millones de dólares en Estados Unidos. Aunque la administración del presidente Donald Trump intentó mediar en un rescate estatal, la falta de consenso con los acreedores y las pérdidas acumuladas superiores a los 2.500 millones de dólares desde 2020 sellaron su destino.
En Colombia, la salida de Spirit representa un golpe a la conectividad económica con ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Cartagena, Barranquilla, Pereira y Bucaramanga, que servían de puente con el sur de Florida y otros puntos del Caribe.
Las autoridades han sido enfáticas en solicitar a los ciudadanos no desplazarse a los aeropuertos si no cuentan con una reserva confirmada en otra aerolínea. El proceso de liquidación de Spirit significa que los canales de atención al cliente de la empresa han dejado de operar de forma convencional. La Superintendencia de Transporte vigilará que las alternativas ofrecidas por otras aerolíneas se cumplan bajo estándares de transparencia, mientras se evalúa cómo la redistribución de rutas afectará los precios de los tiquetes aéreos en el corto plazo ante la reducción de la oferta competitiva en el segmento de bajo costo.
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