¿Qué pasará con Kokoriko? Los planes del fondo KKO tras comprar la marca

Con la salida del Grupo IGA, la operación de la cadena vuelve a ser gestionada íntegramente por empresarios del país.

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El panorama gastronómico en Colombia registra un movimiento sísmico en su estructura corporativa. Kokoriko, la cadena que enseñó a los colombianos a comer pollo asado bajo un modelo de estandarización nacional, ha cambiado de dueño. Tras nueve años de pertenecer al Grupo IGA conglomerado que también gestiona marcas de la talla de Andrés Carne de Res, la compañía ha sido adquirida por el fondo de inversión colombiano KKO.

Esta transacción no solo representa un cambio de activos, sino una apuesta por el talento y el capital local. Con la salida del Grupo IGA, Kokoriko inicia un ciclo independiente liderado por un grupo de empresarios del país decididos a renovar una marca que es, para muchos, parte del patrimonio emocional y culinario de Colombia.

Panorama general: El reto que asume el fondo KKO no es menor, pero el terreno es fértil. En recientes declaraciones para el sector, el CEO de la compañía, Eliseo Herrera, subrayó que la fortaleza de la marca reside en la idiosincrasia del consumidor nacional. Según cifras manejadas por la dirección, el mercado colombiano se define por una pasión innegable hacia esta proteína:

  • 27% de los colombianos consume pollo al menos una vez por semana.
  • 47% de la población lo considera un alimento indispensable en su canasta familiar.
  • Kokoriko registra una operación robusta, con ventas que superan los 1,3 millones de pollos al año.

«Tenemos una ventaja muy grande y es que el mercado colombiano es de ‘pollo lovers’. Los colombianos amamos el pollo», afirmó Herrera, destacando que la vigencia de la marca depende de esa conexión profunda con el paladar local.

Del Grupo IGA al capital local: La nueva era de Kokoriko en 2026

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La noticia de la adquisición llega en un momento de sensibilidad para la compañía. Hace apenas unas semanas, el sector empresarial lamentó el fallecimiento de Eduardo Robayo, el visionario que fundó la cadena y transformó el pollo asado de un plato de barrio en una industria a gran escala.

Aunque Robayo se había alejado de la gestión diaria en los últimos años, su figura permanecía como socio y referente moral. Fue él quien introdujo los procesos de calidad que permitieron que un «Kokoriko» supiera igual en Bogotá que en Medellín o Cali, sentando las bases de lo que hoy es una red de distribución nacional.

Por qué es importante: Bajo el control del fondo KKO, el objetivo primordial será la modernización. En un entorno cada vez más competitivo, con la llegada de cadenas internacionales y el auge del fast-casual, la nueva administración tendrá que equilibrar la nostalgia y la tradición del sabor original con las nuevas dinámicas de consumo digital y sostenibilidad.

El traspaso de mando ya es un hecho. Kokoriko deja atrás su etapa en el Grupo IGA para intentar demostrar que, bajo un esquema de capital puramente local, puede seguir siendo el rey indiscutible en la mesa de las familias colombianas.

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