¿Qué pasó con eliminar la ley de garantías?

Foto: Kienyke

EDITORIAL

Algunos sectores políticos y empresariales han señalado que puede ser incluso una estrategia con dolo por parte de políticos que no les interesa hacer más en su último año, sino terminar de una manera mediocre encerrados en contrataciones con sus amigos. Las ciudades y los departamentos se paran por culpa de la politiquería.


El año pasado, desde este medio de comunicación, varios columnistas e influyentes académicos y políticos, se señaló la necesidad de tramitar una iniciativa para que se eliminara la ley de garantías debido a que ya había perdido toda esencia y origen como tal, que era prohibir que el presidente de turno que aspirara a reelección pudiese usar la máquina estatal para favorecer su candidatura.

Como ya no hay reelección presidencial, los alcaldes y gobernadores no se pueden reelegir, y que otras cuentas políticas que se hagan están por fuera del marco legal, se debería proceder a eliminar la fallida ley de garantías.

La ley de no disminuyó, para nada, la corrupción. No disminuyó la contratación paralela, solamente, como lo hace la medida pico y placa para supuestamente mejorar la movilidad, adelantó la contratación y sirvió para hacer mecanismos más fraudulentos y sobre todo para no cumplir con trámites administrativos. Lo que sí ha sido perjudicado es el verdadero desarrollo de los territorios, pues los mandatarios locales terminan gobernando casi dos años y medio si descontamos todas las leyes de garantías que les toca afrontar durante sus periodos.

En una época en la que la economía no está del todo bien, en que necesita seguir reactivándose, en que hay tantos pendientes y tareas atrasadas, era necesario que los gobernantes pudieran hacer ejecución plena de sus recursos en este último año.

Álvaro Uribe Vélez, expresidente de la República, llamó a hacer esta iniciativa, se radicó incluso por parte del partido Centro Democrático, pero con esta no pasó nada más. Es lamentable lo que ha sucedido porque todos la han engavetado y echado al olvido.

Si el presidente Duque realmente quiere que el país funcione a plenitud este año, que exista un mecanismo de la economía variado, dinámico y sobre todo eficiente, debe instar a los sectores, en especial a su partido político que propuso esta iniciativa, a que cumplan, la lleven a plenarias y a que se apruebe o se rechace de una vez por todas, pero con la importancia de que se tomen decisiones en el asunto para el bien del país, para el bien de la economía, para el bien de los gobernantes para así terminar decorosamente su mandato.

No quisiéramos pensar ni aceptar esa idea que manifestábamos al principio que han esbozado algunos políticos con experiencia y uno que otro empresario interesado en los sectores de la contratación pública, que se trata de una maniobra más de los gobernantes para tratar de fomentar y aumentar las prácticas de corrupción en sus territorios y luego decir que no pueden contratar nada por culpa de la ley de garantías.

Nada más lamentable que eso, nada más lamentable que se juegue con los dineros públicos y se deje un por lado la ciudad y los departamentos que es lo que pasa cada cuatro años, que llega un gobernante nuevo y parece que la ciudad se detuviese a sabiendas de que puede ser un fenómeno sumamente perjudicial para todas las personas. Los departamentos y las ciudades no se pueden paralizar cada vez que se elija a un gobernante.

Alcalde medellin