El universo tiene una nueva ventana para ser estudiado y detrás de ella está el físico belga Francis Halzen, quien recibió este martes el Premio Nobel de Física 2026 por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y por hacer posible la identificación de neutrinos de alta energía procedentes de fenómenos astrofísicos.
A sus 82 años, Halzen fue reconocido por una trayectoria dedicada al estudio de las partículas elementales y de algunos de los procesos más extremos del cosmos, un trabajo que encontró en la Antártida uno de sus principales escenarios científicos, pues bajo el hielo del Polo Sur se encuentra el detector que permitió observar estas partículas provenientes de grandes distancias.
Francis Halzen: IceCube, el enorme detector bajo el hielo de la Antártida
El Observatorio de Neutrinos IceCube ocupa aproximadamente un kilómetro cúbico de hielo y cuenta con miles de sensores instalados a grandes profundidades, diseñados para registrar las señales producidas cuando los neutrinos interactúan con la materia.
Estas partículas subatómicas son especialmente difíciles de detectar porque pueden atravesar enormes cantidades de materia sin interactuar fácilmente con ella, una característica que, al mismo tiempo, las convierte en mensajeros valiosos para estudiar regiones del universo que no siempre pueden observarse mediante la luz.
La Real Academia Sueca de Ciencias destacó que la visión y el liderazgo científico de Halzen fueron determinantes para el desarrollo del observatorio, cuya construcción permitió convertir el hielo antártico en una gigantesca herramienta de investigación.
Uno de los momentos más importantes de esta investigación llegó en 2013, cuando IceCube logró detectar neutrinos de alta energía procedentes de fuentes astrofísicas, aportando evidencia de partículas que habían viajado desde fuera de la Vía Láctea.
Un descubrimiento que abrió una nueva forma de observar el universo
El hallazgo permitió abrir una nueva vía para estudiar fenómenos cósmicos de enorme intensidad, pues los neutrinos pueden transportar información desde lugares extremadamente distantes sin ser desviados de la misma manera que otras partículas por los campos magnéticos, lo que ayuda a rastrear su origen.
Halzen nació en Tienen, Bélgica, y desarrolló buena parte de su carrera académica en Estados Unidos, donde es profesor de Física en la Universidad de Wisconsin-Madison. Desde allí ha liderado buena parte del trabajo científico relacionado con IceCube y el estudio de los neutrinos.
Tras conocerse el anuncio, el físico reconoció que el premio representaba una sorpresa para él y aseguró que no esperaba recibir el máximo reconocimiento de la Academia Sueca.
El Nobel de Física 2026 es el segundo galardón entregado durante la actual temporada de los Premios Nobel, después del reconocimiento en Medicina a Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por sus aportes al campo de la optogenética.
Con el reconocimiento a Halzen, la comunidad científica vuelve a poner el foco sobre una de las áreas más complejas de la física moderna, la búsqueda de partículas capaces de revelar información sobre acontecimientos que ocurren a enormes distancias y que permiten comprender mejor la historia y el funcionamiento del universo.
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