Con la llegada de la Semana Santa, las pescaderías se llenan y las carnicerías ven descender sus ventas. Esta transición en la dieta no es una coincidencia ni una moda gastronómica; es una de las tradiciones más arraigadas de la cristiandad. Sin embargo, para muchos fieles y curiosos, surge la duda: ¿Es una imposición bíblica o una norma eclesiástica?
Exploramos las razones teológicas, los mitos y la base histórica de esta práctica que define la mesa de millones de personas durante los días santos en la abstinencia.
La abstinencia de carnes rojas (vaca, cerdo, cordero y aves) no es un mandato que aparezca de forma literal en un versículo específico de la Biblia como una prohibición directa para estos días. En realidad, se trata de un precepto de la Iglesia Católica derivado de una interpretación de los textos sagrados y de una tradición milenaria.La lógica detrás de esta práctica es la penitencia. La carne roja ha sido históricamente asociada con banquetes, celebraciones y placeres mundanos. Al renunciar a ella, el creyente realiza un acto de humildad y sacrificio en honor a la Pasión y Muerte de Jesús.
El origen de la abstinencia: ¿Tradición eclesiástica o mandato bíblico?
El día central de esta restricción es el Viernes Santo. Según la tradición, en esta fecha se conmemora la crucifixión de Cristo. La Iglesia invita a los fieles a unirse espiritualmente a ese sufrimiento mediante el ayuno la abstinencia una sola comida fuerte al día y la abstinencia no comer carne.Es importante aclarar que en las Sagradas Escrituras no existe un «prohibido comer carne el Viernes Santo». De hecho, en el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo menciona en sus cartas que lo que entra por la boca no es lo que contamina al hombre, sino lo que sale del corazón.Los 40 días de Jesús en el desierto: La Cuaresma (y por extensión la Semana Santa) emula el tiempo que Jesús pasó ayunando y enfrentando tentaciones.
En la teología cristiana, la carne se asocia a menudo con los deseos carnales y el pecado. Abstenerse de ella es un símbolo de control sobre los instintos básicos para dar prioridad al espíritu.
La honra al cuerpo de Cristo: Dado que Jesús entregó su «carne» y su sangre por la humanidad, evitar el consumo de carne animal se considera un gesto de respeto hacia ese sacrificio supremo.

Una de las preguntas más frecuentes en las redacciones digitales es por qué el pescado no entra en la prohibición. Históricamente, el pescado era considerado un alimento de «gente humilde» y pescadores, a diferencia de las carnes de caza o ganado, que estaban reservadas para las élites y las grandes celebraciones.
Además, el pescado tiene un simbolismo cristiano muy potente. En los inicios del cristianismo, la imagen del pez (Ichthys) era el código secreto para identificarse como seguidores de Jesús. Por ello, su consumo no se percibe como un lujo, sino como un alimento sencillo acorde al luto de la semana aun co l
Para quienes buscan la base legal de esta norma, el Código de Derecho Canónico establece que todos los viernes del año son días de penitencia en la Iglesia universal. Sin embargo, en muchos países, las conferencias episcopales permiten sustituir la abstinencia de carne por otras obras de caridad o piedad, excepto en Miércoles de Ceniza y Viernes Santo, donde la regla sigue siendo estricta para los mayores de 14 años.
Hoy en día, la Iglesia enfatiza que no sirve de nada dejar de comer carne si no se acompaña de una actitud de paz y reflexión. De poco sirve cambiar un filete por un costoso banquete de mariscos si se pierde el sentido de la austeridad.La Semana Santa, más allá de la gastronomía, sigue siendo una invitación a la pausa y al desapego en un mundo cada vez más acelerado.
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