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Las relaciones con China tienen que cambiar

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No solamente Estados Unidos ha puesto en descubierto lo que verdaderamente es y hace China; su culpabilidad con esta pandemia que ha paralizado al mundo es innegable. Países como el Reino Unido, Japón, Taiwán, e incluso, Hong Kong y Singapur, han entendido que el país gobernado por Xi Jinping es altamente peligroso para cualquier sociedad.


Por: Andrés Felipe Gaviria

En las últimas semanas se han conocido toda una serie de noticias que confirman que China ha tenido una serie comportamientos nocivos en contra del mundo, no solamente a nivel de salud, sino también en temas de comercio, negocios y de trabajo, así algunos «chequeadores o verificadores» contratados por redes sociales, como Facebook, digan que se trata de ‘fake news’ y hagan eliminar el contenido de estas plataformas y sitios web.

Ya he tocado anteriormente en otras columnas lo que pienso personalmente sobre ese «gigante» asiático.

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Sigo creyendo que tienen un sistema de esclavitud laboral disfrazado de capitalismo, pero de un capitalismo que solamente lo disfrutan los líderes y ese primer círculo de élite que hacen parte del Partido Comunista Chino.

Por lo demás, sigo pensando que China ha obtenido su crecimiento económico gracias a su juego sucio en contra del planeta, en especial porque muchas empresas, de manera irresponsable, han llevado sus producciones a ese país.

No es un secreto que allá les sale mucho más barato producir sus distintos bienes y productos, además de que es mucho más rentable generar empleo allí porque la mano de obra es mucho más barata en comparación con los países de origen de esas compañías.

Lo cierto es que todo en China debe ser negociado con el Partido Comunista y ellos se encargarán de que todo se resuelva como por arte de magia.

Por otra parte, hoy tenemos al director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, en el banquillo de los acusados.

No solamente Trump lo ha expuesto, sino también Taiwán, ya que su gestión frente a esta pandemia ha sido absolutamente nefasta y la muestra clara es que hoy el mundo entero está en jaque.

Hoy se comprueba que Trump tenía toda la razón al retirarle a la OMS todos los fondos que Estados Unidos enviaba y que buscaban evitar que el mundo llegara a enfrentar una crisis de salud como la que estamos viviendo actualmente.

Esta entidad no solamente tergiversó las comunicaciones con China, sino que hicieron uso de sus redes sociales oficiales para informarle al mundo que el coronavirus o Covid-19, no tenía forma de transmitirse a humanos.

Además, Taiwán reveló un e-mail en donde advertía a la OMS sobre este virus, pero allí prefirieron hacer caso omiso a ese correo.

Asimismo, se conoció recientemente que China sigue haciendo ensayos nucleares, los cuales están prohibidos por diferentes tratados internacionales.

Así lo ha manifestado El Departamento de Estado, quienes creen que en Beijing se hicieron ensayos atómicos al interior del centro de pruebas de Lop Nur durante 2019.

Esto, con base a fotos satelitales tomadas el pasado 29 de marzo y que mostraban ensayos secretos a nivel subterráneo, lo que constituye una clara violación a esos pactos mundiales.

Hace muchos años se comprobó que China es el país que más contaminación genera en el mundo, y pese a esto, nunca se habló al respecto en el COP 21 o Acuerdo de Paris, ni mucho menos se impusieron sanciones.

Cabe precisar que Estados Unidos era el país que más aportes hacía al Acuerdo de Paris y que luego de retirarse fue el país que más mejoró sus emisiones, pero Trump siempre ha sido criticado por retirarse y es al que más han señalado de culpable por esta decisión.

Existen distintas investigaciones que revelan cómo China ocultó a su población la magnitud de la pandemia durante días claves.

Esos estudios muestran que Beijing se dedicó a “maquillar” la cifra de muertos e infectados; no advirtió con tiempo al mundo, no cerró sus fronteras, no aisló a la provincia de Hubei ni a la ciudad de Wuhan.

Lo más triste del caso es que hoy China sigue con sus prácticas no salubres, las cuales pueden afectar al mundo nuevamente y ya han advertido que para noviembre puede haber un nuevo brote de este coronavirus.

Alegra mucho ver como el Gobierno de Reino Unido ha dicho que las relaciones con China no podrán ser las mismas y que tendrán que responder preguntas muy difíciles.

Japón y Taiwán están entregando cantidades importantes de dinero a las empresas para que retiren la producción de China y las devuelvan a sus respectivos países.

Lo importante es que las naciones más afectadas por las irresponsabilidades chinas se encuentren para formar un nuevo orden mundial.

Allí se tiene que aislar, castigar, someter y hacerle pagar a China por lo que ha generado, que tampoco es coincidencia que en medio de esta crisis, miles de chinos hayan salido a comprar en empresas de occidente, y por ejemplo, estén aumentado sus participaciones en el mercado del cobre chileno.

De manera que, es menester para todos hacer este castigo a ese país asiático; es necesario revisar el papel de la Organización Mundial de la Salud, incluso luego de conocerse que China omitió avisar al público sobre la gravedad de la pandemia entre el 14 y el 26 de enero, 12 días claves dentro de la emergencia que se vivía en China, pese a conocer la gravedad del problema.

No es asunto de racismo o xenofobia; es un asunto de sensatez, de equidad y de aplicar la justicia a un país que ha frenado a todo el mundo y ha sido el responsable de miles de muertes, así como de un desastre económico sin precedentes en la historia de la humanidad.

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