Colombia está viviendo una transformación profunda en su modelo económico pues por primera vez en su historia reciente, las Remesas enviadas por trabajadores colombianos en el exterior superaron los ingresos generados por las exportaciones de petróleo, un sector que durante décadas sostuvo buena parte de las finanzas externas del país. El dato no es menor: revela un cambio estructural en la forma como Colombia obtiene divisas y financia su balanza de pagos.
Entre enero y julio de 2025, los datos del Banco de La República señalan que las Remesas alcanzaron los 7.566 millones de dólares, superando los 6.491 millones de dólares registrados por las exportaciones de hidrocarburos en el mismo periodo. La tendencia no se revirtió en el segundo semestre y, por el contrario, se consolidó. Al cierre del año, el total de Remesas llegó a 13.098 millones de dólares, un monto suficiente para cubrir completamente el déficit de cuenta corriente del país.
Importancia de las Remesas en Colombia
El crecimiento de las Remesas ha tenido efectos positivos claros. Estos recursos han reducido la vulnerabilidad externa del país y se han convertido en un soporte clave para la estabilidad financiera, en un contexto de desaceleración económica global y presiones sobre el comercio exterior tradicional.
Analistas como Ricardo Valencia, CEO de Algebra Labs, explican que «En la última década, y con mayor intensidad en los últimos tres años, hemos visto un flujo migratorio sin precedentes que hoy se traduce en cifras históricas. En 2023 alcanzamos el hito de los USD 10.000 millones anuales y en junio de 2024 superamos, por primera vez, la barrera de los USD 1.000 millones en un solo mes. Este dinamismo responde directamente al crecimiento de la comunidad colombiana en el exterior y a su capacidad de inserción laboral en mercados clave como Estados Unidos y España».
Sin embargo, este nuevo escenario también plantea desafíos. A diferencia del petróleo, cuya dinámica depende del mercado internacional de materias primas, las Remesas están directamente ligadas a la situación migratoria, las políticas laborales y el crecimiento económico de los países desarrollados. Cambios en estos frentes podrían afectar de manera directa el flujo de recursos hacia Colombia.
En la última década, y con mayor intensidad en los últimos tres años, el país ha experimentado un flujo migratorio sin precedentes. En 2023, las Remesas superaron por primera vez los 10.000 millones de dólares anuales, y en junio de 2024 se alcanzó otro hito al superar los 1.000 millones de dólares en un solo mes, reflejo del aumento de la comunidad colombiana en el exterior y su inserción laboral en mercados clave.
Las cifras de 2024 ya anticipaban este giro. Ese año, las Remesas, equivalentes al 2,3 % del PIB, representaron cerca del 79 % del valor de las exportaciones petroleras y triplicaron las ventas externas de café, uno de los productos históricamente más representativos del país.
Colombia debe reconocer el peso creciente de las Remesas, pero también avanzar en políticas que reduzcan la dependencia externa, fortalezcan la producción interna y mitiguen los riesgos asociados a un modelo económico cada vez más atado a la dinámica migratoria internacional.
