Retomar el bipartidismo

  EDITORIAL

Colombia está naufragando en un lodo muy oscuro con más de diez partidos políticos. Solo ha traído desorden, actos de corrupción, política de quinta categoría y desligitimación ante la opinión pública.


No queremos basar este editorial en el sistema político de Estados Unidos y mucho menos inducir a que tenemos que replicar ese mismo modelo, pero lo tomamos como ejemplo porque es el más cercano y quizá el más conocido por nuestro gran grupo de lectores y de oyentes. Se hace necesario ante tanto episodio irregular al que asiste Colombia que se vuelva a plantear la tesis y el debate sobre la necesidad de regresar a pocos partidos políticos, que no supere, ni siquiera, cuatro organizaciones políticas de manera que se garantice, no solamente una coherencia política, sino una ideología donde tenga más sentido la responsabilidad y el compromiso con cada uno de los postulados que defiende un partido, y no que se vayan creando partidos políticos por conveniencia y por tratar de medir fuerzas entre pequeños caciques en todo el país.

En tal sentido se ha desdibujado por completo lo que es el modelo político tradicional y que siempre había demostrado eficiencia, algunos detractores podrán afirmar que el Frente Nacional fracasó y que en ese mismo sentido plantear un regreso de dos partidos, o de tres, sería un error, pero lo que no tienen en cuenta es que no solamente facilitaría y organizaría mucho más la política en Colombia, sino que también en asuntos de finanzas, investigaciones, planteamientos sobre lo esencial del Estado Colombiano sería más beneficioso que tener partidos que apenas tienen 50 miembros, hasta partidos muy tradicionales, como el Partido Conservador que se han debilitado por cuenta de trasfuguismos y de cambios políticos de personas que han optado por favorecerse a sí mismos y no a la mayoría. También podrían decir los detractores que hoy los partidos están desligitimados, y que las personas creen es en candidatos apolíticos y sin grandes respaldos de organizaciones partidistas, pero se respondería que existe esa posibilidad, y volvemos a tomar el modelo de Estados Unidos y lo que pasó hace poco con Donald Trump, quien siendo completamente apolítico y políticamente incorrectao ganó las elecciones.

Dentro de la reforma política que se piensa adelantar en las próximas semanas mediante el conducto del ‘fast track’, muy polémico por cierto, sería bueno plantear esta reflexión a todo el país, y que exista solamente un partido de izquierda, uno de centro, uno de derecha y una posible, aunque ojalá no suceda, cuarta fuerza, que sea religiosa, ambientalista u ortodoxa, de manera que no piensen que se les quiere cerrar la posibilidad de participar en política a los que no creen en los partidos políticos.

Para concluir este editorial, con esto logramos que nuestro país tenga más categoría en cada una de sus elecciones, que exista disciplina, control a todos los actores que se inscriben en cada uno de los comicios, sean departamentales o nacionales;también se lograría que se evite a toda costa esa politiquería barata, de alcantarilla, donde se van pasando de partido en partido según la conveniencia y según el mejor postor, dejando no solamente a sus electores tirados o abandonados en la deriva después de que han depositado sus votos por ellos, sino también para que de una vez vayamos encasillando a las personas en dónde se identifican y no vayan como una veleta de izquierda a derecha, o del centro a la derecha, o del centro a la izquierda. Si algo se ha demostrado medianamente es que el partido de izquierda Polo Democrático ha sido coherente, organizado, y es una muestra de lo que debería hacer un partido político. Y cuando mencionamos la cuarta fuerza podríamos ejemplificar casos como el del movimiento político MIRA (Movimiento Independiente de Renovación Absoluta), que ha sido una fuerza política muy importante en nuestro país y que ha sido uno de los partidos más disciplinados, transparentes y eficientes de toda la democracia, por lo menos, en los últimos diez años.

Está comprobado que los partidos de garaje solo han afectado la democracia y la estabilidad de la política colombiana. Invitamos al Ministerio del Interior a plantear este debate que es sano para la democracia.