Retos mortales: Los peligros ocultos detrás de las redes sociales

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En cuanto al acoso cibernético, en esta era de globalización y crecimiento tecnológico, los niños y adolescentes se enfrentan a una gran cantidad de información proveniente de las redes sociales. Estas plataformas se han convertido en la principal forma de interacción social, lo que los expone a individuos inescrupulosos que buscan causar daño.

Cada vez son más frecuentes los casos de niños y jóvenes que, por seguir las famosas tendencias y retos de las redes sociales como TikTok, ponen en riesgo inminente su vida. Uno de los retos más populares de los últimos meses es el denominado «Blackout challenge», una tendencia absurda en la cual quienes lo realizan se colocan algún objeto alrededor del cuello para evitar respirar. El objetivo es desmayarse debido a la falta de aire. Todo esto mientras se graban y se exponen ante miles de personas.

En países como Estados Unidos e Italia, este tipo de retos virales han cobrado la vida de varios menores de edad, llegando incluso a causar muerte cerebral. Pero Colombia no es una excepción, y Bogotá tampoco lo es. Mientras recorro la ciudad para llevar un mensaje contundente sobre el trabajo que hemos desarrollado, junto a mi equipo, en relación con la salud mental y la educación socioemocional en las instituciones educativas del Distrito desde el Concejo de Bogotá, muchas madres se me acercan y me cuentan terribles historias. Por ejemplo, en un colegio de la Localidad de Suba, una menor se quitó la vida al cumplir uno de esos mortales retos.

«Gloria, ha sido hasta el momento lo más aterrador que he visto en mi vida. Entré a la casa, llamaba a mi hija, nadie respondía, y cuando subí a su cuarto, presencié la escena más terrorífica que no quisiera recordar jamás: mi pequeña de 12 años allí colgada, indefensa y sin fuerza», me comentaba una madre desconsolada.

De acuerdo con un informe de la Defensoría del Pueblo y la Alianza por la Niñez Colombiana, entre enero de 2015 y julio de 2022, se registraron 2.060 casos de suicidio en menores de edad, además de 32.719 intentos de suicidio. Estas cifras alarmantes revelan la magnitud del problema. El suicidio en menores sigue siendo un tema tabú en Colombia, lo cual dificulta su abordaje adecuado. Sin embargo, es de suma importancia tratar esta problemática y generar conciencia al respecto.

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La situación de Bogotá es alarmante, según cifras de Salud Data, en el año 2022 se reportaron 42 casos de suicidios consumados en menores de edad. Entre estos casos, 2 corresponden a niños de entre 6 y 11 años, y 21 a adolescentes de entre 12 y 17 años de sexo masculino, en comparación con 19 casos de adolescentes de sexo femenino.

Además, se registraron 2.637 casos de intento de suicidio, de los cuales 69 corresponden a niños de entre 6 y 11 años, y 563 a adolescentes de entre 12 y 17 años de sexo masculino. Estos números son comparados con los 121 casos de niñas y 1.884 casos de adolescentes de sexo femenino, lo cual representa cifras muy elevadas dentro de estos grupos etarios.

Los colegios desempeñan un papel fundamental en el desarrollo de la personalidad de los niños y adolescentes, ya que es el lugar en donde tienen sus primeras interacciones sociales. Por lo tanto, es crucial que los colegios sean espacios seguros donde se brinde seguimiento psicosocial, así como educación y conocimiento. A su vez, los profesores tienen un papel esencial en la observación e identificación de cualquier signo de alarma, para que los niños puedan recibir atención profesional y prevenir situaciones de riesgo.

Es por esto que, con nuestro Acuerdo de Ciudad que establece Lineamientos de la Política Pública de Salud Mental en Bogotá, logramos una adición presupuestaria de cerca de 23 mil millones de pesos destinados a la contratación de psicólogos y orientadores para las Instituciones Educativas del Distrito. Sin embargo, esto no es suficiente. Por esta razón, recientemente radicamos un Proyecto de Acuerdo enfocado en el Fortalecimiento de la Educación Socioemocional en los Colegios de la ciudad.

Sin duda, es trascendental erradicar los estigmas y prejuicios asociados al suicidio en menores. Necesitamos concientizar a la sociedad para que estos temas se discutan de manera abierta, con el objetivo de llegar a consensos para tomar medidas preventivas en favor de la salud mental de nuestros niños y adolescentes.

En cuanto al acoso cibernético, en esta era de globalización y crecimiento tecnológico, los niños y adolescentes se enfrentan a una gran cantidad de información proveniente de las redes sociales. Estas plataformas se han convertido en la principal forma de interacción social, lo que los expone a individuos inescrupulosos que buscan causar daño. Además, el acoso y el bullying no se limitan solo a las escuelas, sino que también se extienden al ámbito virtual a través de dispositivos móviles. En este entorno virtual, los menores se encuentran aún más vulnerables.

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Según un estudio de la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras, se reveló que 7 de cada 10 niños y adolescentes son víctimas de acoso y ciberacoso a diario. En el informe correspondiente al período 2022 – 2023, Colombia ocupa el noveno lugar a nivel mundial en casos de bullying, con un total de 41.500 casos. Situación que resulta alarmante.

Es fundamental promover la protección de los niños y adolescentes en línea. Hacemos un llamado a las autoridades y a los padres de familia para que estén atentos y tomen medidas que garanticen la seguridad digital de sus hijos. Es vital educar a los jóvenes sobre los riesgos asociados con el mal uso de las redes sociales y promover un uso responsable de la tecnología.

Asimismo, es importante que las empresas tecnológicas y los proveedores de plataformas sean más rigurosos en el control de contenido, que consumen a diario miles de niños y jóvenes, así como en la prevención del acoso cibernético. Esto se logra mediante la implementación de políticas de privacidad sólidas y el desarrollo de herramientas de denuncia efectivas. Los expertos coinciden en que el impacto social que están causando estos retos en las redes sociales, por sí solos, justifican la necesidad de un mayor acompañamiento de padres y madres en la vida digital de sus hijos.

La llamada de atención es clara y no se puede ignorar: los datos revelan una creciente epidemia en la etapa escolar, lo cual subraya la urgencia de priorizar la salud mental de nuestros niños y adolescentes para evitar más tragedias.

Seguiremos trabajando incansablemente por medio de programas y acciones conjuntas con todos los actores del sector de la salud, tanto públicos como privados, y en colaboración con el Ministerio de Educación en las instituciones públicas y privadas del distrito. Nuestro objetivo es prevenir trastornos mentales y brindar una atención integral a quienes los padecen. Continuaremos esforzándonos sin descanso para lograrlo. No podemos ignorar esta llamada de atención.

De la misma autora: No es un asunto de “locos”

 

GLORIA DIAZ

Twitter: @GloriaDiazM

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